«Las críticas a Niño de Elche nos encendieron»

El cuarteto madrileño Toundra, que ha obrado el milagro de alcanzar el número dos de las listas de ventas españolas con un álbum de rock instrumental, ha tocado fuera de nuestras fronteras tanto o incluso más que dentro. Han recorrido infinidad de salas de conciertos europeas, y es por eso que el título de su nuevo álbum, «Vortex», rinde homenaje a una de ellas, ubicada en Siegen (en Londres hay otra sala Vortex muy conocida, pero esa es otra historia), una pequeña ciudad alemana que apenas sobrepasa los 100.000 habitantes.

«Volvimos allí el mismo día que salió el disco, el pasado 27 de abril», cuenta elguitarrista Esteban Girón. «Cuando anunciamos que llamaríamos así a nuestro disco, Phil y sus compañeros, quienes regentan Vortex, no se lo podían creer, así que organizaron un “secret show” para que tocásemos ese mismo día. Estaban encantados y la sala estuvo llena. Fue un día muy emocionante, sobre el que hemos publicado un mini documental hace nada. Unos días después de ese bolo, iniciamos una gira por Europa de veintisiete conciertos».

Ahora están de vuelta para actuar en La Riviera, «una sala que tendría que estar protegida no ya por el Ministerio de Cultura, sino por el Ministerio de Interior… como tantas otras», bromea Girón. «Es el sitio donde vas a ver a grandes ídolos durante la adolescencia y eso marca. Incluso es la típica sala a la que viajas desde fuera de Madrid para ver algún concierto especial. Se lo digo por experiencia propia».

Este concierto, enmarcado en el festival Tomavistas Ciudad (les acompaña It It Anita), promete ser uno de los más importantes de su carrera. Pero no hace mucho tiempo, el pasado verano, Toundra ya vivieron una experiencia potente sobre un escenario madrileño, en el megafestival Mad Cool. «Fue muy agradable, porque pensábamos que no nos iba a ver nadie y, de repente, había miles de personas. Una experiencia genial sentirse tan querido en un festival en tu propia ciudad. Cosa que puede no ocurrir ya que, en teoría, toda esa gente ya te ha visto. Yo viajé hasta allí desde Resurrection Fest, donde trabajé esa mañana. Toqué y me volví a Viveiro esa misma noche. Fue duro. Estuvo genial».

Al margen de Twitter

Lo que no fue tan genial para ellos fue leer el aluvión de críticas que ha recibido últimamente su colaborador en el proyecto Exquirla, Niño de Elche. «Me imagino que las lleva bien, porque es un tipo inteligente. Yo, en mi caso, le diré que nunca hago caso a las crónicas o críticas. Nunca miro Twitter, ni leo comentarios en otras redes sociales. Es mejor estar al margen. Pero algunas críticas me encendieron, porque lo que dicen se dice desde la osadía de alguien que no tiene verosimilitud, que no está preparado para juzgar ciertos aspectos que juzgaba y sentenciaba. Yo no sentencio sobre medicina, porque no sé sobre ello. Pero, lamentablemente, la ignorancia es muy atrevida».

[Niño de Elche, un tongo del cante]

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