La que se avecina en la banca | Compañías

Bankinter inauguró el jueves la temporada de presentación de resultados de un ejercicio marcado por el coronavirus, en el que las fuertes provisiones fueron las protagonistas de unas cuentas que se han visto muy debilitadas por estas dotaciones extras realizadas como medida de prudencia ante el empeoramiento macroeconómico. Sus resultados, pese a caer un 42,2% ­–el primer descenso en siete años que sufre el banco–, fueron bastante mejores que lo que esperaba el mercado, lo que se vio reflejado en su acción, que cerró ese día con una subida del 4,3%, aunque llegó a experimentar un alza del 7% a media mañana.

Este próximo jueves presentará resultados Bankia. Serán, previsiblemente, las últimas cuentas que comunicará la entidad que preside José Ignacio Goirigolzarri como entidad independiente. Se espera que en el primer trimestre de este año CaixaBank y Bankia sean ya una sola entidad; si no es así, da igual, será tres meses después. El destino de la que en origen fuera Caja Madrid, la primera caja de ahorros creada en España hace 319 años, está definitivamente unido a La Caixa.

También serán las últimas que presente el consejero delegado de la entidad, José Sevilla, que compartirá escenario con Goirigolzarri. El futuro profesional de Sevilla es una de las incógnitas en este proceso de absorción. Las especulaciones le sitúan como director general adjunto a la presidencia en CaixaBank, cargo que ocupará su actual jefe y amigo Goirigolzarri.

El viernes presentarán sus cuentas CaixaBank y BBVA. En ambos casos, como en el de Bankinter, se prevé que anuncien que han solicitado al Banco Central Europeo (BCE) repartir en dividendo el 15% de sus beneficios antes de septiembre. El BCE fijó en diciembre un tope del 15% de las ganancias para repartir entre los accionistas, previa autorización.

Hablar de fusiones en las tres presentaciones será inevitable. En el primero y en el segundo de los casos por la unión de Bankia y CaixaBank, que dará lugar al primer banco de España. En el tercero, por sus negociaciones frustradas para su fusión con Banco Sabadell. También será la despedida del presidente de la firma de origen catalán, Jordi Gual, quien abandonará CaixaBank tras la fusión.

El lunes, 1 de febrero, el día 2, y el día 3 de febrero, presentarán sus cuentas de resultados, marcadas por la pandemia Banco Sabadell, Unicaja y Liberbank (ambos el mismo día), y en último lugar Banco Santander. En el caso de Sabadell será también la última intervención de su consejero delegado, Jaime Guardiola, en una presentación de resultados. Este banquero, al que la prensa tiene un especial cariño, ha decidido jubilarse. Le sustituirá César González-Bueno, aunque el relevo no se producirá hasta que el BCE dé todas las bendiciones.

En el caso del consejero delegado de Unicaja, Ángel Rodríguez de Gracia, puede que sea su penúltima presentación. Unicaja ha iniciado un proceso de fusión con Liberbank, que se espera que finalice a mediados de junio o en septiembre a más tardar. El presidente de la nueva entidad será Manuel Azuaga, y el CEO será Manuel Menéndez.

Tanto en Sabadell como en Unicaja y Liberbank, las referencias a las fusiones también serán inevitables. En la presentación de Santander también, pero previsiblemente sin tanta intensidad, o eso parece a priori, que nunca se sabe, y los bancos dan cada día una sorpresa. Todas las cuentas de resultados del sector están marcadas por la pandemia, por lo que sus ganancias serán inferiores a las de 2019, e incluso, presentarán pérdidas, como es el caso de Santander, que serán los primeros números rojos anuales de su historia.

Sabadell presentará pérdidas en el trimestre, pero no anuales, según analistas. Las fuertes provisiones por el Covid y la dotación por la salida de 1.800 empleados justifican en gran parte los números rojos del cuarto trimestre.

El viernes fue Bankinter quien sorprendió con el anuncio de un ajuste en el organigrama, tras comunicar la salida de Enrique Tellado, como responsable de Evo Banco. Tellado fue el creador de este banco digital. El anuncio se produjo un día después de que Bankinter presentara sus resultados correspondientes a 2020.

Por cierto, ahora tras haberse acelerado la digitalización de la banca, todos ellos, o casi todos, incluidos firmas ya totalmente digitales como N26 (que también ha cambiado de responsable: sale Francisco Sierra, y le sustituye Marta Echarri), pretenden ser los nuevos ING, esa entidad que implantó en España González-Bueno hace más de 20 años, y que todo el sector criticaba, e incluso llegaron a llamar “parásita”. Pero el mundo cambia, lo mismo que la banca, y ahora ING también ha cambiado y ha dejado de ser el banco sin comisiones. De hecho, ha sido el primero en anunciar el cobro de los depósitos a particulares, bueno, a los que tienen más de 30.000 euros y no están vinculados.

La CEO de Bankinter, María Dolores Dancausa, explicó en la presentación de resultados que Bankinter no iba a cobrar a los clientes por los depósitos y habló del “mundo al revés”, por el debate ahora abierto sobre el cobro de los depósitos por los bancos y el pago a los clientes con hipotecas con tipos de interés negativos.

La asociación de consumidores Asufin, ha declarado a este periódico que llevan denunciando que “no se puede poner una cláusula suelo del 0% a las hipotecas por dos razones: porque carecen de cobertura legal (desde 2019 con la Ley Hipotecaria sí pueden poner suelo, pero antes no), y porque la Autoridad Bancaria Europea (EBA por sus siglas en inglés) ha dejado claro que corresponde devolver”. Y añade que, “si hasta ahora la banca tenía la excusa de que no estaban cobrando por los depósitos, ahora se quedan sin ella y la situación se vuelve absolutamente desequilibrada para las partes y, por tanto, estudiamos reclamar judicialmente de manera colectiva”.

Al margen de este debate, la semana que viene está previsto que, por fin, se firme el convenio de banca. Las diferencias están en una pequeña subida salarial en 2021, algo que piden los sindicatos, pero que rechaza la banca. Eso sí, han creado un nuevo crédito para los empleados, un préstamo de consumo de hasta 10.000 euros a un tipo aún sin cerrar, que rondaría euríbor más 1% o 1,5%. Las antiguas cajas ya lo tienen desde hace años y hasta los 30.000 euros.

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