La Policía regresa un año después a los pisos okupados de Pinillos para cortar enganches ilegales

La Policía Local ha regresado este jueves a los pisos de Pinillos para cortar enganches ilegale s en una veintena de viviendas ocupadas. La historia se repite porque hace justo un año que otro dispositivo municipal, al que se sumaron operarios de Lipasam, actuaba en esta finca protegida situada entre Santa Justa y el Casco Antiguo por los mismos motivos. Tras cada intervención del Ayuntamiento para ahuyentar a los okupas y limpiar el patio central de la finca, las viviendas vuelven a ser tomadas por clanes rumanos y nacionales para desesperación del resto de vecinos que tienen en propiedad un piso en esa misma manzana y ven cómo se está deteriorando poco a poco el edificio. Esta vez, los agentes han intervenido en 22 viviendas que se estaban abasteciendo de luz y agua de manera ilegal. Para hacerse con agua corriente, los okupas, señalan fuentes municipales, habían levantado el suelo y con «un enganche a modo de bypass» obtenían suministro desde la toma general para varios inmuebles. El mecanismo empleado sorprendió a los técnicos porque los autores habían tenido que romper las losas del pavimento para llegar a la red general. Durante la inspección de la finca, los agentes se percataron que había varios niños que estaban sin escolarizar y se ha abierto un expediente que la Policía Local y los Servicios Sociales van a hacerle el seguimiento por si es necesario darle parte a la Fiscalía de Menores por un delito de abandono. El edificio de Pinillos ocupa toda una manzana y en el centro hay un patio que sirve de aparcamiento para los residentes. En los bajos hay locales comerciales que antiguamente estaban ocupados por talleres y otros pequeños comercios. Hoy en día están casi todos vacíos. Esa zona central es usada también por los okupas para aparcar sus vehículos. Son furgonetas que utilizan para cargar chatarra y que en no pocas ocasiones carecen de seguro o no han pasado la ITV. En esta ocasión, la grúa municipal se ha llevado seis vehículos que no tenían la documentación en regla. Hace un año, la Policía retiró dos toneladas de desechos y basuras porque la suciedad también es otro de los problemas que sufren los vecinos propietarios. Este jueves, los operarios han quitado 860 kilos de basura que se acumulaba en zonas comunes y terrazas. En el edificio Pinillos conviven dos mundos antagónicos. Por un lado, están los vecinos que adquirieron un piso en distintas etapas y que se afanan por mantener en buen estado los portales y zonas comunes. La mayoría tiene sus pisos en la fachada que mira a la calle Lope de Vega. En los laterales de la finca, que dan a Júpiter y Luis Cadarso, hay bloques donde se mezclan propietarios con viviendas okupadas, y finalmente, la fachada más preocupante, la de la calle Padre Méndez Casariego, que es donde se encuentran los pisos okupados y donde las intervenciones municipales no han conseguido vaciarlos. La okupación es un problema ya crónico en estas viviendas porque la propiedad está a día de hoy en manos de un administrador concursal. Se prevé que unos 70 pisos salgan a subasta. Previamente estos inmuebles estuvieron en manos de la inmobiliaria sevillana Tempa, que se hizo en 2004 con prácticamente la mitad de la manzana. Los vecinos aseguran que la empresa incumplió desde un primer momento con la obligación de pagar las cuotas de comunidad o mantener adecentados los inmuebles. Fue entonces cuando las viviendas comenzaron a ser ocupadas. En 2012, Tempa quebró, agravando la situación de abandono. Sin un dueño interesado en expulsar y ocupar su propiedad, los pisos de Pinillos han quedado a merced de los okupas.

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