La nueva velocidad, post-pandémica, de las Tecnologías de la Información | Innovación

El pasado año tampoco fue uno más para las Tecnologías de la Información (TI). En los meses en los que el mundo se paró, sus profesionales tuvieron que acelerar para responder a unos retos que no se tenían previstos ni en negocios tan previsores y regulados como el financiero. Ahora, cuando ya nos acercamos al año desde la irrupción del Covid19, la urgencia ha desaparecido, pero el cambio de mentalidad que se produjo entonces es ya la ‘nueva normalidad’.

Cinco Días y Retina organizaron, en colaboración con Inetum, ‘platinum partner’ de IBM, el encuentro digital ‘Las claves de la agilidad empresarial en el entorno post-pandemia’, en el que destacados profesionales del ámbito de las TI analizaron cómo ha afectado a las empresas el drástico cambio de entorno laboral, empresarial y comercial como consecuencia de la irrupción del virus.

La conclusión del debate fue clara: los grandes temas, como la ciberseguridad, la búsqueda de talento o el uso de la tecnología ‘cloud’, no han cambiado. Donde sí se ha marcado un antes y un después es en el ritmo de adaptación de las Tecnologías de la Información. El que no reacciona rápido queda rezagado.

La exigencia de mayor agilidad surgió del primer estado de alarma de marzo de 2020, cuando, de hecho, las oficinas prácticamente dejaron de estar operativas. “Todo fue una locura, hasta que en un mes o dos la situación se fue estabilizando”, rememoró Salvador Merlos-Rodrigo, director de Agile y Devops en la consultora de TI Inetum. Pero muchas empresas se dieron cuenta entonces de que también tenían un problema estructural: simplemente, se estaban quedando rezagadas y perdían competitividad. Habían dado por hecho que las Tecnologías de Información no eran tan importantes para su negocio, y ahora recibían una bofetada de realidad. Tenían problemas operativos y los podían tener comerciales, pues los consumidores se estaban digitalizando a marchas forzadas y reclamaban otro tipo de experiencia de cliente, con nuevos puntos de contacto.

Aquel choque inicial ha cristalizado en un cambio de mentalidad, según coincidieron varios de los ponentes: las decisiones se toman con más rapidez, agilidad y dinamismo. Lo resumió gráficamente Jesús García, CEO de Inversis: “No se trata de inventar la rueda, sino de acelerar el ‘time to market’. Las aplicaciones con arquitecturas clásicas tienen muy difícil ir al ritmo que te exige el mercado”.

El enfoque está ahora, consideró el ejecutivo de la compañía de soluciones tecnológicas para el sector financiero, en “los productos, los prototipos rápidos, el Producto Mínimo Viable… puedes fallar, pero falla rápido, y aprovecha el talento de terceros enriqueciendo tus ecosistemas con arquitecturas abiertas. El sector del crédito al consumo es un buen ejemplo de las ventajas de esta colaboración”. “El camino de la digitalización no está delimitado; hay una constante adaptación y una competencia creciente y global”, comentó al respecto Julián Jiménez, director de Ventas de IBM Systems para España, Portugal, Grecia e Israel.

¿Y qué infraestructuras son necesarias para responder a esta necesidad de mayor agilidad empresarial? “El ‘cloud’ es la tecnología óptima para encontrar lo que necesitas, cuándo lo necesitas, y cómo lo necesitas”, afirmó Fernando Andradas, CIO para España de la financiera de origen francés Oney, y más cuando, como resaltó David Fiñana, director de Tecnología de la Información en Pelayo Mutua de Seguros, “el salto que se ha dado en regulación y seguridad del dato en la nube supera lo que puedes tener en tu propia estructura. Para mí cloud significa escalabilidad del negocio, pero hay que estudiar muy bien la eficiencia y el retorno de la inversión».

No hay recetas fijas. Todo cambia muy rápido y las arquitecturas más recientes pueden al poco tiempo quedarse rezagadas del ritmo que exige el mercado. Varios de los ponentes resaltaron las ventajas de configurar entornos ‘multicloud’, que permitan, explicó Merlos-Rodrigo, “contar con algo parecido a un pequeño archivo de infraestructuras a tu disposición, para reaccionar de forma rápida y sin depender de un área tradicional de sistemas”. Jiménez, de IBM, también resaltó la necesidad de combinar diferentes ‘clouds’, “la mejor manera de diferenciarse”: “No solo es cuestión de modernizar las aplicaciones”, explicó, “pues su resultado final está muy determinado por la capacidad de las infraestructuras que se utilicen para optimizar los flujos de trabajo entre las diferentes clouds”.

El reto organizativo de este cambio de modelo es considerable: «Vamos hacia una organización bimodal, en la que parte del equipo se dedica a crear aplicaciones nuevas, y la otra parte, a las aplicaciones clásicas. Y siempre acelerando las decisiones», resumió García, de Inversis. Para Fernando Andradas, “es clave el uso de nuevas metodologías, como el Agile, y un refuerzo de la oficina de proyectos, para identificar los prioritarios y responder, siempre, con agilidad y flexibilidad”. Y, por supuesto, con un ojo siempre en los costes de las infraestructuras de TI. “Ahora mismo la inversión es un problema”, reconoció Jiménez, de IBM, “y tenemos que ser capaces entre todos de desarrollar nuevos modelos, más flexibles, de pago por uso”.

Christian Iniesto, CIO de SoYou, la filial de crédito al consumo de Bankia y Crédit Agricole, también recalcó la dificultad de encontrar el equilibrio en este nuevo entorno de las TIs entre los gastos operativos y los gastos de capital. También recalcó que en el negocio financiero la rapidez que exige el mercado no es siempre fácil de lograr: “Trabajamos en un entorno muy regulado, con muchos controles, que entendemos necesarios y positivos, pero que suponen tiempo. Al menos trabajamos con cercanía con el Banco de España y la Dirección General de Seguros”, explicó.

Otro de los grandes cambios que ha traído la pandemia es la mayor atención en la ciberseguridad, como consecuencia, fundamentalmente, del mayor perímetro a defender por la expansión del teletrabajo. “La seguridad es uno de los aspectos que más ha cambiado con la pandemia”, aseguró el CIO de Inversis; “por un lado, los ‘malos’ se han sofisticado y ahora se fijan más en el factor humano, ya que está trabajando en casa. Y, por otro lado, la alta dirección se ha implicado, cuando antes concebían la ciberseguridad como algo parecido a contratar un seguro”. Jiménez, por su parte, enfatizó la necesidad de proteger también la privacidad de los datos: “Ese es el siguiente paso en el que estamos trabajando: entender qué se puede compartir y qué no, y durante cuánto tiempo, en entornos colaborativos entre diferentes empresas”.

Los avances en ciberseguridad han de ser constantes, pues las amenazas son cambiantes y crecientes, pero al mismo tiempo las empresas están dejando de concebir esta partida como un simple muro que hay que ir haciendo cada vez más alto. “Ahora, en cada concurso, en cada licitación, es un factor más decisivo, y no solo desde el punto de vista técnico. El gobierno de la ciberseguridad, las auditorias, la implicación de la alta dirección… son elementos clave”, dijo García. “Sin seguridad no hay confianza, y sin confianza no hay negocio”, aseguró Andradas, una realidad que la pandemia no solo no ha cambiado, sino que ha reforzado.

Lee más: elpais.com


Comparte con sus amigos!