La nueva movilidad pide paso… ¿Están los coches voladores a punto de despegar?

Corresponsal en Lisboa Guardar

La Web Summit de Lisboa, una de las mayores cumbres tecnológicas mundiales, ha tomado el termómetro de la enorme transformación en curso para la industria del automóvil, que se acerca a unos cánones próximos a «Blade Runner» o a las novelas de J. G. Ballard. «No estamos tan lejos del coche sin conductor», certifica Corinne Vigreux, fundadora de Tom Tom & Codam. Y tampoco de los camiones autónomos, que es exactamente el propósito de la empresa TuSimple. Incluso los vehículos voladores han sido presentados al público, a través de la actividad de firmas como Tencent o Lilium.

Estos prototipos se encuentran en un estado de desarrollo y anticipan una verdadera revolución en un pilar básico de la economía mundial, que de momento vive inmerso en el proceso de sustitución de la gasolina por la electricidad. Pero se trata solo del primer paso para la gigantesca mutación en ciernes, retratada por Sam Zaid, representante de Getaround: «Vamos a un mundo donde cambiaremos de coche todos los años y donde la cultura de la posesión de un automóvil va a quedar superada por la cultura de fácil acceso [tipo Uber]».

La tecnología está abriendo nuevas puertas… y oportunidades, aunque el mercado no se libra de la incertidumbre. A los vehículos autónomos se le unirá la explosión de los vehículos compartidos. La irrupción de estos modelos de futuro genera un relativo desasosiego en el consumidor, que en este momento se asusta con los precios de los automóviles eléctricos y apenas puede ocultar su confusión ante el abanico de formatos que se despliega.

«Estamos ante los mayores retos en la historia de la automoción», concluyen los expertos reunidos en Lisboa. En una década todo puede cambiar de una manera tan radical como no se había visto antes y a una velocidad de vértigo. Así se sientan las bases de la industria 4.0, imparable pese a los «efectos colaterales».

La caída de las ventas a nivel mundial se estima en un 22% a lo largo de los últimos cinco años y las matriculaciones se han acostumbrado a un descenso anual de entre un 3% y un 5% en Europa y EE.UU. Además, las cadenas de montaje se están viendo afectadas por la robotización, que elimina puestos de trabajo por una razón esencial: los convierte en innecesarios.

Dos visitantes se fotografían con una persona vestida de astronauta en la Web Summit
Dos visitantes se fotografían con una persona vestida de astronauta en la Web Summit – REUTERS

Las dudas del consumidor

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La variedad de tecnologías disponibles pone en jaque al consumidor y le hace dudar, con la sensación de que cualquier decisión le llevará a un camino corto y a tomar una siguiente decisión de compra en un plazo de tiempo cada vez más breve. Y es que el concepto de obsoleto avanza a pasos agigantados. Hay clientes que manifiestan su intención de aguardar un panorama menos confuso, es decir, que prefieren esperar a ver cómo evolucionan, por ejemplo, los puntos de recarga de automóviles eléctricos y de los híbridos. También contribuyen a esta amalgama las nuevas zonas de restricción del tráfico impuestas en las grandes ciudades, con Madrid Central llevándose la palma de la incertidumbre debido a los vaivenes bajo la cobertura de los distintos partidos políticos en la administración local.

Esta circunstancia desvela que las empresas automovilísticas tienen que arrimar el hombro en el aspecto de la sostenibilidad, una de las grandes preocupaciones del siglo XXI y un condicionante fundamental para cualquier estrategia renovada. Por tanto, ha de tenerse en cuenta que el potencial comprador se toma cada vez más tiempo para adoptar su determinación al respecto y elegir una u otra marca. Tanto es así que se está reactivando el mercado de segunda mano, pues brinda una solución temporal en espera de que se confirmen las tendencias del sector.

La consecuencia directa es que, de aquí a 2030, envejecerá el parque automovilístico, del mismo modo que aumenta la edad de los clientes que apuestan por comprar. Incluso la incorporación de los jóvenes también se retrasa, en parte porque el concepto de movilidad compartida avanza con rapidez. En este sentido, los gurús norteamericanos no tienen dudas: llegará un momento en que resultará más barato recurrir a un servicio al estilo de Uber, pero para el alquiler de coches, que seguir manteniendo el viejo axioma de la posesión.

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