La mesa de corcho de Tom Dixon, la línea de Ikea hecha en España y otras 10 propuestas de diseño ecológico para casa | ICON Design

Hace tiempo que el ecodiseño ha dejado de ser una quimera sustentada en plataformas de crowdfunding para encabezar la agenda de los nuevos proyectos creativos. Desde diseñadores como Jorge Penadés, centrado en el reciclaje y el repensamiento de objetos, hasta el mobiliario cotidiano, la sostenibilidad es la norma de juego para la creación de las piezas de decoración que queremos tener en casa.

El reciclaje de plásticos PET que inundan los océanos es una de las grandes apuestas, seguida por el uso de materiales ecológicos y reciclables, generar cero residuos en la fabricación o crear productos de gran durabilidad que promuevan el consumo responsable. Y todo ello sin mermar en diseño, estética o funcionalidad. Porque un objeto bello y bien hecho también puede estar en equilibrio con su entorno.

La reinvención verde de un icono para el jardín

Pros: madera de teca de gestión responsable, plegable, duradero y más bonito con el uso.

«El mobiliario debe hacerse más bonito con el uso, como ocurre con el material que se desgasta en el deporte». La factura de Børge Mogensen (Aalborg, 1914-1972) es reconocible por esa ecuación en apariencia sencilla pero muy compleja de conseguir: resultar tan natural como práctico al mismo tiempo. Un año antes de su muerte, el diseñador danés quiso resolver las multitudinarias reuniones familiares en el jardín con una solución flexible que ocupara el mínimo espacio de almacenamiento cuando no se utilizara.

De su cabeza funcionalista nació este conjunto de mesa y bancos para la firma Søborg Møbelfabrik, basado en listones de madera y una estrecha estructura que permitiera disfrutar de la compañía a su alrededor sin que nadie se sintiera incómodo en una pata de la mesa. Cuando el verano tocara a su fin, cada pieza se podría plegar fácilmente y guardar con los tornillos de acero inoxidable usados en las juntas.

Inspirado en las piezas plegables de los estadounidenses Shaker durante sus viajes los siglos XVIII y XIX, forma ahora parte del catálogo de Carl Hansen & Son para muebles de exterior. La firma danesa rescata esos recuerdos inherentes a esta pieza artesanal durante las noches cálidas de verano relanzándola en madera de teca certificada por FSC®, que garantiza la gestión responsable de los recursos forestales. Este sólido material de larga durabilidad resite los cambios bruscos temperatura gracias a aceites naturales, sin elementos químicos contaminantes.

Ese regusto a desgastado que practicaba Mogensen se manifiesta al usar teca sin tratar, lo que permite que la madera adquiera una pátina especial y cierto color gris plata con el paso del tiempo. Carl Hansen cuenta además con los tejido duraderos y resistentes de Sunbrella en la tapicería de los cojines. Esta firma americana es conocida por sus telas para toldo en fibras recicladas y de limpieza fácil. Su relleno permite que el agua pase fácilmente y reduce así el tiempo y la energía que implica secarlos a máquina. Disponible en su web desde 636 euros.

La empresa danesa impulsa un sistema de producción sostenible, que reutiliza los sobrantes de madera y transforma la chatarra que queda para servir de combustible en una planta de calefacción urbana. Con ello se proporciona energía a más de 400 hogares locales en Gelsted, Dinamarca.

Sin plástico y apta para torpes

Pros: con solo un 1% de plástico (reciclado), madera de gestión responsable, se monta en dos minutos y con un tornillo.

Sencilla, fuerte y duradera. Así tenía que ser la silla perfecta del día a día para los diseñadores Matthieu Bourgeaux y Gregory Cibert. El asiento SSD Chair creada para la firma Tiptoe es un producto sin complicaciones que busca crear el menor impacto posible. Está elaborada en Europa con madera de primera calidad y con certificado PEFC, que garantiza su procedencia de bosques gestionados de manera sostenible. Su composición de plástico es de un 1% en total, y esa pequeña proporción es reclicada, al igual que el papel que se utiliza en el embalaje.

Apto para personas poco habilidosas, solo requiere dos minutos y un tornillo para ensamblar las cinco piezas que la sustentan. Este proyecto galardonado con un premio Green Product Award, comenzó en 2017 a través de una campaña de micromecenazgo en Kickstarter en la que recaudó 230.000 euros y gestionó 150 pedidos. Puede encargarse en su web a partir de 209 euros. Disponible en cuatro colores y en madera de nogal, fresno o roble.

El corcho, el futuro sostenible

Pros: sin talar ningún árbol, ligero, resistente a los cambios de temperatura, al fuego y al agua.

Hace tiempo que el corcho dejó de servir únicamente para sellar botellas de vino. Cien por cien natural y biodegradable, la corteza del alcornoque de la que España es el segundo mayor productor del mundo –detrás de Portugal– es un material que cada día gana más adeptos en el diseño y la construcción. Gracias a su ligereza y resistencia a los cambios de temperatura, adquiere un ciclo de vida ilimitado y permite su reciclaje en un nuevo producto.

El diseñador Tom Dixon ha sido el último en adherirse a su lista de admiradores con Cork, una línea realizada íntegramente en corcho obtenido del sobrante en la producción de tapones para botellas y sin talar ningún árbol. Para ello, su firma homónima ha colaborado con Amorim, la mayor productora de corcho del mundo.

Según apunta el diseñador británico, este material que lleva utilizándose durante milenios en construcciones náuticas, indumentaria y alimentación, es el elemento tradicional más adecuado para el futuro. «En mi infancia solíamos tener suelos de corcho, con una calidez y una tacto increíbles. No solo absorbe el ruido sino que es impermeable y resistente al fuego. Resulta más liviano que el agua y por ello flota, haciendo más fácil su transporte. Este material es un sueño», confiesa.

Compuesta por una serie de mesas, un sistema vertical de almacenaje y un taburete, el diseñador británico reutiliza este material natural en una silueta gruesa, casi escultórica, con un tacto ultrasuave. Disponible a partir de septiembre se puede reservar en su web, a partir de 4.000 euros.

Lámparas PET con historia

Pros: limpia los bosques y océanos de restos de plástico, emplea a artesanos locales y son objetos decorativos con historias únicas.

Detrás de cada botella de PET existe una profunda contradicción. Este producto posee una vida útil muy corta pero tarda décadas en descomponerse. Reutilizarlo para solventar el incontrolado volumen de residuos generados en el Amazonas colombiano fue la premisa que llevó al diseñador industrial Álvaro Catalán de Ocón a poner en marcha su proyecto de ecodiseño en 2012.

PET Lamp es un punto de encuentro entre la tradición y la sostenibilidad. Los artesanos locales de países diferentes intervienen los residuos plásticos con técnicas ancestrales de cestería, transformándolos en soportes de iluminación industrial. Colombia, Chile, Etiopía, Japón, Tailandia, Australia y Ghana son los países que ya han tejido su versión de la Pet Lamp.

Cada pieza esconde una emotiva historia que transforma el folclore local en una eficaz herramienta para reutilizar uno de los materiales más contaminantes del mundo. En edición limitada, puedes encargarlas en su web o través de Doméstico Shop desde 193 euros. 

Tan mullido como ecológico

Pros: con la ergonomía única de los diseños de Patricia Urquiola, limpia los océanos de plásticos de botellas.

Recién salido del horno, el sofá Sengu diseñado por Patricia Urquiola es una de las grandes apuestas de la firma Cassina para 2020. Por su morfología fluyen las líneas simples y envolventes que caracterizan a la diseñadora asturiana, junto a reminiscencias de la arquitectura japonesa y al trabajo de Charlotte Perriand en su sólida estructura.

Su silueta ergonómica se debate en protagonismo con la faceta sostenible de Cassina LAB, el proyecto de innovación y desarrollo que le da cabida en colaboración con el Politécnico de Milán. Su objetivo: identificar materiales sostenibles que permitan ofrecer soluciones originales, duraderas y de gran calidad en equilibrio con nuestro entorno.

Sobre un marco en acero tubular, el relleno y los cojines se componen de fibra 100% recicladas a partir de plásticos PET –usados habitualmente para botellas de agua y bebidas carbonatadas– recogidos del océano. Para potenciar el efecto mullido de su respaldo se aplica una suave inclinación en contrapunto a la base de madera en nogal Canaletto o roble negro que lo sustenta. Disponible a partir de septiembre desde 10.950 euros.

Para legar a tus nietos

Pros: artesanas, de proporciones exactas, duraderas y comprometidas con la economía local y la sostenibilidad ambiental en todo su proceso de creación.

Varios nombres del arte vienen a la mente cuando se observan las cerámicas de Raawwi por primera vez. La naturaleza muerta de Georges Braque o la obra metafísica del danés Vilhelm Lundstrm, que transformó el cubismo en un juego de espejos y percepción del tiempo. Su colección Strøm respira ese halo de vanguardia del comienzo del siglo XX y la lleva a un contexto contemporáneo a través de la sostenibilidad.

Diseñada en 2018 por el cofundador de la firma Nicholai Wiig Hansen, esta línea de recipientes, jarras y jarrones de exactas proporciones está producida íntegramente en Portugal por artesanos locales. Cada una de sus piezas se elabora a mano en loza de barro cocido sin ingredientes químicos y con técnicas de colaje en molde de arcilla. El resultado es un objeto de gran durabilidad que fomenta el consumo responsable y reduce el impacto sobre el medioambiente. «Cuando produces una pieza de alta calidad, tendrá una vida útil mucho más larga y resultará más ecológica», indica Hansen.

Además, Raawii prescinde de intermediarios en el proceso creativo para asegurar el compromiso económico social en su producción. La fábrica portuguesa que acoge sus diseños funciona con paneles solares, reciclan el agua en cada proceso y la arcilla se consigue a tan solo 20 kilómetros. «Somos conscientes de que todo lo que hacemos genera un impacto medioambiental, por muchas medidas que tomemos. Por ello, debemos hacer todo lo posible para minimizarlo y crear productos de calidad que se puedan transmitir entre generaciones», señala su cofundador Bo Raahauge. La serie Strøm se encuentra disponible en Yoox a partir de 50 euros.

La lámpara del Maresme

Pros: española, de tapones reciclados y cálida, da empleo a personas con discapacidad intelectual.

Ecológica y con gancho. Así es la lámpara Hook de Faro Barcelona, galardonada con el premio Green Product Award 2018 que otorga Berlín a las mejores soluciones sostenibles e innovadoras del año. Producida íntegramente en España a partir de tapones de botellas reciclados, la carcasa que envuelve a esta luminaria móvil es de polipropileno reciclado, un plástico presente también en el difusor para favorecer el reciclaje (más sencillo cuando no se deben separar piezas con distintas calidades de plástico). Todas las fases de su ciclo de vida se han optimizado para reducir el impacto ambiental hasta un 70% de lo que generaría en su producción convencional.

Su diseño en forma de gancho que parece emular los faroles de playa, lleva el sello de OiKo Design Office. Este estudio catalán prioriza el compromiso sostenible y la búsqueda de materiales que disminuyan el impacto medioambiental en sus composiciones. El resultado es una lámpara ligera totalmente libre de PVC, incluidos los cables y enchufes.

Disponible en marrón y negro, puedes colocarla a modo de lámpara de techo, sobre un mueble o un revistero o colgarla de una planta, pero también en la pared gracias al accesorio de aplique. Emite una luz cálida idónea para el exterior. La Fundació El Maresme, organización que ayuda a la integración laboral de las personas con discapacidad intelectual, se encarga del ensamblaje de la cada pieza. Disponible por 60 euros en Arteluz.

El modular deportivo

Pros: de retales de prendas de poliuretano, personalizable como un lego, y con todo a mano para no tener que levantarse nunca.

En 2018, España generó más de 59 toneladas de desecho de ropa. Un dato que avala a la industria textil como la segunda más contaminante del mundo. La creación de alternativas que disminuyan la huella de carbono en la fabricación de prendas y potencien una economía circular es la base de su lucha. Y el ecodiseño, una de las herramientas clave para conseguirlo.

La firma de mobiliario Moroso que aglutina diseños de Patricia Urquiola, Ron Arad, Doshi Levien, se suma a esta iniciativa con la creación de Tape. Esta gama modular de asientos y pequeñas mesas está diseñada con cinta de poliuretano, usada en la ropa de deportes náuticos y de invierno para unir pequeñas piezas. Este retal, que suele desecharse tras la creación de la prenda, se convierte en el rango distintivo de su tapicería retrodeportiva, eliminando los residuos en su elaboración.

Este diseño de Benjamin Hubert de 2018 se basa en una serie de blocs que ejercen de asiento, respaldo y reposabrazos según su tamaño. Permite hacer diferentes composiciones, ya que cada pieza puede dividirse a su vez en otros paneles de tela, que se unen por la cinta termosoldada en el refuerzo de las costuras.

Como si se tratara de un coche deportivo, las prestaciones van a más. En el lateral de los apoyabrazos se añaden bolsillos para guardar libros, papeles o el mando a distancia de la televisión. En la superficie, encontrarás un dispositivo con protocolo Qi para la carga inalámbrica de un smartphone, un puerto USB y una toma de corriente para que nada disturbe el descanso. Consulta su precio en Do–Shop.

Una silla frente al oceáno

Pros: de redes de pesca y plásticos del Mediterráneo, apilable, ignífuga e inspirada en las tardes de verano en la costa.

El mar por encima de todo. Para Vondom, la masa de agua no solo inspira su mobiliario de exterior autodenominado como «ecointeligente», sino que es la base de su filosofía Revolution. En este compromiso por la sotenibilidad, la firma valenciana desarrolla una cantera de piezas atemporales con materiales reciclados y reciclables, para su futuro aprovechamiento y reducción de los residuos.

«Todas las ideas provienen de la luz y del mar, al igual que la vida», declara Eugeni Quitllet, fetichista reconocido de las sillas y autor del modelo Ibiza. Esta colección de butacas y tumbonas del diseñador catalán es la primera que Vondom fabrica en su totalidad con polipropileno reciclado a partir de redes de pesca, plástico reutilizado de las islas Baleares y botellas recogidas del mar.

Unido a proceso de innovación sostenible por inyección con gas reforzado con fibra de vidrio, obtiene un material duradero y reutilizable mientras fomentan la limpieza y reparación de las costas del Mediterráneo. «Decidimos llamarlo Ibiza porque es allí donde crecí. De pequeño observaba fascinado esas pequeñas porciones de plástico que llegaban a la playa, como si fueran conchas artificiales arrastradas por el mar y mezcladas con las de verdad… Esos recuerdos me inspiraron a reinyectarlas en un producto que resultara más útil. Es un sueño hecho realidad», señala Quitllet.

Las antiguas sillas de caña que vestían las terrazas y las playas durante los años setenta son otro motor de inspiración de su silueta orgánica, disponible en varios colores y apta para uso exterior. Además, es ignífuga y se puede apilar. Desde 240 euros en su web.

Una etiqueta contra el plástico

Pros: una línea entera de muebles de materiales sostenibles y reciclados con un gran diseño.

A partir del próximo año, los plásticos de un solo uso quedarán prohibidos en la Unión Europea. Todos los sectores deben incorporarse a la carrera inmediata por eliminar este material de su productos, y el mobiliario es uno de los ámbitos prioritarios. Kave Home busca liderar esta emergencia global con Kave Cares, un proyecto social y medioambiental que persigue, entre otros objetivos, prescindir del plástico en el embalaje de los productos y en las tiendas antes de 2025.

Conscientes del impacto que la industria del mueble genera en el planeta, la firma de origen catalán ha diseñado esta etiqueta que engloba sus productos elaborados con materiales sostenibles como el bambú o el ratán, además de vidrio reciclado o maderas recicladas de antiguas edificaciones. La colección de alfombras Rodhe (99 euros) está tejida con fibras de plástico obtenidas a partir de botellas recuperadas de las costas y los océanos. Al mantener la temperatura este tejido optimiza su uso tanto para interior como en una terraza.

Los sobrantes de tela también se reciclan, y los acabados en base acuosa o con productos naturales como la cera y el aceite reducen los elementos químicos. Los certificados FLEGT y PEFC de las maderas macizas que componen sus muebles de roble, nogal, acacia o teca aseguran que proviene de talas controladas. «Queremos que la consciencia social y ecológica sea una característica de nuestra marca y producto, como lo son el diseño y la calidad», manifiesta su fundador, Francesc Julià.

Dormir entre bambú y algodón orgánico

Pros: naturales, artesanas, sin intermediarios y económicas, estas piezas textiles se hacen con sobrantes de hilos.

Una mentalidad sostenible implica prestar atención a cada detalle que nos rodea. Por ello Made.com va más allá del mobiliario artesanal comprometido con el medioambiente y estrena este verano una línea textil basada en materiales responsables y sin intermediarios. La base de su composición es el algodón orgánico con certificado de la GOTS (Global Organic Textile Standard), que verifica su cultivo sin pesticidas u organismos genéticamente modificados para disminuir el impacto en el entorno.

Ya disponible en su web, está fabricada en el norte de Portugal con hilos sobrantes en la producción de ropa de cama. El resultado es una tela de fibras de escaso grosor y muy suave al tacto. Al algodón orgánico se añaden el bambú y el lino, materiales naturales y ecológicos que aportan transpirabilidad y ligereza, mientras refuerzan ese diseño artesanal que caracteriza a la marca online de mobiliario. El gris roto, el rosa empolvado y el blanco son los colores elegidos en este set de cama, mantas y fundas de cojines a partir de 32 euros.

Un océano limpio a la mesa

Pros: de plástico del Mediterráneo, con la colaboración de 1.500 pescadores, y diseñada y producida 100% en España y con precio Ikea.

Desde hace más de una década, la lucha por la salud de los océanos es una emergencia global que concentra sus fuerzas cada 8 de junio. «Ellos son los pulmones de nuestro planeta, la mayor parte del oxígeno que respiramos», declaró la ONU durante la última celebración del Día Mundial de los Océanos. Garantizar la limpieza del ecosistema marino es de vital importancia para la salud de la población mundial. Ikea se suma a esta prioridad con el desarrollo de su primera colección elaborada a partir de plásticos recogidos en el Mediterráneo.

La línea Musselbloma surge de la colaboración de la marca sueca con Seaqual, que elabora tejidos reciclados con hilo de poliéster de alta calidad a partir de esos materiales capturados. Más de 400 barcos y 1.500 pescadores de la costa mediterránea han colaborado en este proyecto recogiendo plásticos del mar, incluidos los residuos PET que se quedan atrapados en las redes españolas.

Esta colección colorista y pop, formada por fundas de cojines, manteles y una bolsa para la compra, lleva el sello de la española Inma Bermúdez y ha sido producida al completo en fábricas de Valencia y Alicante. «Hemos creado un patrón sencillo y moderno con círculos, cuadrados y triángulos combinados con una forma que recuerda a un pez. Los colores de la colección están tomados del mar: diferentes verdes y turquesas combinados con coral, que aportan luz y felicidad al diseño», declara la diseñadora. A partir de 3,5 euros en su web.

Lee más: elpais.com


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