La meritocracia y otros mecanismos psicológicos que sirven de excusa contra los impuestos

Imagine una partida de Monopoly amañada. Antes de empezar a jugar, se echa una moneda al aire que determina si usted será un jugador normal o un jugador privilegiado, que recibe el doble de dinero y tira dos veces el dado cada turno. Al final de la partida, sus ganancias se acumulan, y le preguntan cómo lo ha conseguido, ¿se acordará de la moneda que determinó su fortuna? Este experimento se realizó hace unos años en la Universidad de California y el resultado es revelador: ninguno de los ganadores mencionó su notable ventaja inicial, sino que lo atribuyeron a su estrategia, a las decisiones que tomaron, a los lances del juego que supieron gestionar.

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