La máquina que convierte la calderilla en «dinero de verdad» o en vales para el supermercado

El efectivo almacenado puede volver a entrar en el circuito económico gracias a Coinstar, la máquina que convierte la calderilla en «dinero de verdad» o en vales para comprar en el supermercado. Este invento ha conseguido canjear un total de 210 millones de monedas con un valor aproximado de 11 millones de euros a una media de 30 euros por transacción en su primer año de operaciones en España. Así, los quioscos de Coinstar instalados en grandes superficies comerciales ofrecen la posibilidad de cambiar las monedas que se amontonan en casa y poner de nuevo ese dinero en circulación a cambio de un cupón canjeable por dinero en efectivo o por descuentos en la cesta de la compra en los establecimientos en los que están presentes. Los quioscos pertenecientes a esta multinacional están distribuidos en un total de 275 ciudades de toda España a través de unas 300 máquinas. Coinstar, que por el momento se puede encontrar sobre todo en centros de Carrefour y en algunos Lecrerc, tiene «la vocación de expandirse a más compañías de distribución», tal y como explica en conversación telefónica su director general, Jacques Giribet. Giribert indica que, a pesar de la comisión elevada que se cobra a los clientes -un 9,9%-, el canje merece la pena para el consumidor, ya que se trata de dinero almacenado y en consecuencia. «estancado». «No había nada en el mercado que diera solución a este problema, si no, no se acumularía tanto dinero en botes y huchas», señala Giribert. Desde Coinstar indican que los establecimientos también ganan con estas transacciones. «Las grandes superficies que cuentan con una máquina de cambio de Coinstar obtienen así un dinero extra para su facturación, además de recibir una contraprestación dependiendo del volumen de dinero canjeado. Normalmente, el usuario de los quioscos de Coinstar opta por darse un premio tras cambiar ese dinero acumulado y adquiere un producto que no hubiera comprado con su dinero en el día a día». Por otro lado, estos quioscos no quitan demasiado espacio a los comercios ya que sus maquinas solo ocupan un metro cuadrado. «Coinstar instala el quiosco, realiza su mantenimiento y gestiona la recolección de fondos», aseguran desde la empresa. Desde Coinstar creen que estas máquinas son «aliadas de la distribución», puesto que «se calcula que tres de cada cuatro usuarios de estos servicios optan por gastar el dinero que ha canjeado en los establecimientos en donde se ubican sus quioscos». Surgió en Stanford Coinstar surgió de la idea de Jens Molbak, un estudiante de Stanford que hace ya 28 años se planteó buscar una solución para convertir en dinero real todas las monedas que tenía guardadas en un frasco en la habitación de su residencia universitaria. De aquel planteamiento y con la colaboración de dos compañeros de clase, nació Coinstar, una multinacional presente hoy en día en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Irlanda, Alemania, Italia, Francia, España y Japón y con acuerdos con gigantes internacionales del sector como Carrefour, Walmart, Tesco o Sainsbury’s.

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