La joven alemana sospechosa de asesinar a puñaladas a su hermano se enfrenta a diez años de prisión

Corresponsal en Berlín Guardar

Oliwia, de 15 años de edad, había quedado en casa encargada de cuidar a su hermano de tres años. Cuando su madre regresó, se encontró al pequeño Niko muerto en medio de una gran charco de sangre en la cocina. Eran alrededor de las 21:00 horas del miércoles y Agnieszka buscó a su hija por todo el apartamento, pero la chica ya no estaba allí. La policía de Detmold, ciudad de unos 70.000 habitantes ubicada al norte del estado federado de Renania del Norte-Westfalia, pidió refuerzos de inmediato y a las diez de la noche dos helicópteros se sumaban a la búsqueda a gran escala de la adolescente.

La búsqueda continuó la mañana del jueves, con batidas de perros rastreadores y el reparto de fotografías de la chica por toda la ciudad, y pocas horas después un vecino la descubría en una calle de Lemgo, a unos diez kilómetros de distancia. Cuando llegó la policía, se mostró tranquila y no presentó resistencia. El lugar donde había pasado la noche y cómo había llegado a Lemgo, son detalles que todavía no están claros. Ya en comisaría y en presencia de su abogado realizó una primera declaración cuyo contenido no se ha dado a conocer. Las autoridades de Detmold han anunciado solamente que ha sido detenida como principal sospechosa del asesinato.

Según el resultado de la autopsia, Niko murió a causa de «múltiples heridas punzantes» y la prensa local publica que el arma del crimen fue uno de los cuchillos de la cocina. Del perfil de Facebook de la madre se deduce que la familia proviene de la ciudad polaca de Łódz y que reside en Detmold desde 2013. El exnovio de la madre, Dimitri L., ha declarado que «Agnieszka y yo hemos estado separados por tres meses», así como que «Oliwia estaba celosa del niño, se había vuelto muy retraída». Él no es el padre de ninguno de los dos niños, pero convivió con ellos y había notado que Oliwia «se comportaba de manera llamativa, necesitaba ayuda psicológica».

Los vecinos, que veían regularmente cómo Oliwia recogía a su medio hermano en el jardín de infancia y lo llevaba a jugar al parque, observaron sin embargo un comportamiento normal, incluso atento con el pequeño, y no aciertan a explicarse lo sucedido. «Que un niño cometa un asesinato, que se convierta en un asesino, no es algo que suceda de la noche a la mañana», explica el psiquiatra infantil Christian Lüdke, que ha sido llamado por la policía para mantener una conversación con Oliwia, «suele ser la conclusión de una relación largamente enferma en la que el niño se ha sentido por mucho tiempo indefenso».

«Puede ser que haya habido un intenso conflicto no resuelto en el pasado. Los celos a veces juegan un importante papel en las conductas. También es frecuente que los niños agresores sientan que han sido descuidados masivamente. Estamos hablando de una sensación de desesperación increíble que lleva a un joven a matar. Este asesinato del hermano sería un intento enfermizo de resolver el problema», trata de buscar un sentido al crimen.

Presentación ante el juez

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Oliwia será presentada hoy por primera vez ante el juez. El portavoz de la Fiscalía, Christopher Imig, informa que se presentará contra ella el cargo de «homicidio involuntario», sin ofrecer más detalles sobre un caso que, por ser todavía menor de edad la acusada, está sometido a secreto para protegerla. A los 15 años, la ley alemana la considera penalmente responsable y realmente como una criminal. En el caso de una acusación, sin embargo, se llevaría a cabo un juicio a puerta cerrada. Un equipo de psiquiatras tendría que verificar si es culpable y evaluar su desarrollo mental. La Ley de tribunales de menores establece una pena máxima para los jóvenes de esta edad de cinco años de cárcel, pero cuando se trata de delitos para los cuales el derecho penal de los adultos establece una pena máxima de más de diez años de prisión, el máximo para los adolescentes es de diez años de prisión. En caso de infanticidio se aplicaría esta norma.

En la puerta del apartamento de alquiler se acumulan ramos de flores y velas encendidas. Se trata de un bloque en una zona en desarrollo en el extremo norte de la ciudad, viviendas colmena de color gris que se alternan con casas adosadas de una sola planta. La policía sigue tomando declaración a numerosas vecinos del piso, en el que apenas había los muebles imprescindibles y cuya única decoración era un jarrón con flores de plástico, según ve aprecia en las fotografías que la policía ha publicado de la escena del crimen

Casos comparables, en los que niños o adolescentes hayan matado a sus hermanos no son extremadamente raros en Alemania. Hace más de diez años, en abril de 2009, un joven de 16 años mató cerca de Darmstadt a su hermano de seis años, declarando durante el juicio que el motivo había sido «el odio por su hermano menor». Fue condenado a cinco años de cárcel. En agosto de 2005, una niña de seis años mató a su única hermana de sólo diez días, en Ilmkreis, Turingia. En el distrito de Demmin (Mecklemburgo-Pomerania Occidental), un niño de 14 años disparó a su madre y a su media hermana de siete años en la casa familiar en septiembre de 2001 y fue sentenciado a ocho años de prisión. En 2018, las estadísticas policiales apuntan, solo en Renania del Norte-Westfalia, 35 sospechosos de asesinato o de homicidio involuntario de entre 14 y 17 años de edad. Tres sospechosos eran incluso menos de 14 años. Las cifras fluctúan relativamente de año en año, sin una tendencia clara en los últimos diez.

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