La «guerra de los petroleros» dispara la tensión entre Occidente e Irán

La escalada de tensión entre Irán y Occidente volvió a dispararse ayer tras el intento fallido por parte de Teherán de interceptar un petrolero británico que navegaba por el estrecho de Ormuz, el paso angosto que separa el Golfo Pérsico del de Omán por el que transita una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo. Fuentes británicas afirmaron que el buque «The British Heritage» navegaba por el estrecho cuando tres embarcaciones militares iraníes se le acercaron y le exigieron que pusiera rumbo a las costas de Irán. Una fragata de la Royal Navy, la «HMS Montrose», que se encontraba cerca en tareas de vigilancia y escoltaba al petrolero advirtió entonces a las lanchas iraníes que se retiraran porque estaban en el punto de mira de sus cañones. Tras un momento de tensión, las embarcaciones iraníes se replegaron sin que en ningún momento se realizaran disparos.

Fuentes del Pentágono indicaron a la CNN que la acción fue grabada por un avión de vigilancia de EE.UU. que se encontraba en la zona. Un portavoz del Gobierno británico calificó de «grave» el incidente de acoso a su petrolero. Por su parte, y según informó la cadena Al Yasira, el Gobierno iraní confirmó el paso del barco británico por el estrecho, pero negó ningún tipo de incidente con las lanchas militares ni de intento de interceptar el paso del petrolero. «Es una versión que solo pretende crear tensión en el área», dijo a la cadena árabe el ministro de Exteriores iraní.

El incidente se produce dos días después de que el jefe del Ejército persa, Mohamed Baqerí, advirtiera al Reino Unido de que la incautación, hace ahora una semana, de un petrolero iraní junto a Gibraltar no quedaría sin respuesta. La acción de ayer parece ser una réplica de la que se produjo junto al Peñón, cuando un barco de bandera panameña fue abordado por transportar petróleo iraní a un puerto de Siria. La intervención británica se llevó entonces a cabo en el marco de las sanciones internacionales contra el régimen sirio de Al Assad, que tiene prohibida la compra de crudo.

Tanto hace una semana en Gibraltar como ayer en Ormuz se ha vuelto a poner de relieve la estrecha sintonía de británicos y norteamericanos en su estrategia de aislamiento de Irán. En Gibraltar fue el Pentágono quien alertó al Gobierno de Londres de que un barco iraní se disponía a fondear junto al Peñón violando las sanciones internacionales. Ayer, las aeronaves de Estados Unidos ayudaron a frustrar la operación de represalia iraní.

El incidente ha dado alas al proyecto del presidente Trump de formar una coalición de países que transportan crudo por Ormuz para otorgar protección militar a los superpetroleros. La idea fue defendida ayer en el Senado de EE.UU. por el general Mark Milley, durante la sesión para confirmar su nombramiento como jefe del estado mayor de las fuerzas armadas. «Vamos a intentar formar esta coalición –dijo Milley– para asegurar la libertad de navegación comercial». Estados Unidos cuenta ya con la VI Flota, con base en Bahréin, para aportar el núcleo duro a esa alianza.

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No obstante, una fuente militar británica citada ayer por Reuters descartó que Londres esté, en estos momentos, contemplando dar protección militar a todo barco con bandera británica que navegue por aguas iraníes en el estrecho de Ormuz. «Hemos elevado la alerta al nivel 3, que es el que corresponde a una situación de riesgo muy elevado, pero no queremos ir más allá», dijo la fuente que solicitó el anonimato.

La escalada de tensión en el Golfo y en el estrecho de Ormuz se remonta a la decisión del presidente Trump, el pasado 5 de mayo, de incrementar sustancialmente la presencia de sus fuerzas navales y aéreas en la región ante los rumores de ataques de Irán contra sus intereses. Tres días después, Teherán anunció su intención de romper el pacto nuclear con las grandes potencias como respuesta a las sanciones económicas de EE.UU., que bloquean sus fuentes de ingresos petroleros. El 20 de junio la tensión volvió a crecer tras el derribo por parte de Irán de un dron de vigilancia norteamericano. Trump reconoció que había ordenado como respuesta ataques militares selectivos contra Irán, que frenó en el último momento «por el número de bajas civiles que iban a producir».

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