La Game Boy no se fabrica desde hace años, pero todavía hay españoles creando juegos nuevos

La videoconsola Game Boy apareció en el mercado hace 31 años y hace cerca de 20 que no se fabrica. Sin embargo, si todavía conservas una en casa, lo más probable es que funcione –porque era casi indestructible– y, si quieres, puedes incluso adquirir juegos nuevos. Dana Puch, desarrollador de videojuegos español, ha publicado cinco cartuchos para esta consola desde 2018. El último de ellos, Where is my body? (¿Dónde está mi cuerpo?), se encuentra ahora mismo en proceso de financiación en la plataforma de crowdfunding Kickstarter y ya ha recaudado 17.000 euros de los 4.000 que necesitaba para dar luz verde al proyecto.

Dana Puch es el seudónimo del barcelonés al frente de GreenBoy Games, un estudio –creado y dirigido por él mismo, aunque cuenta con varios colaboradores– que crea juegos sin licencia oficial para Game Boy. “Desde pequeño he tenido una estrecha relación con esta consola, ya que las personas nacidas en los 80 vivimos muy intensamente su lanzamiento”, cuenta por correo electrónico a Verne. “Nunca se me pasó por la cabeza desarrollar para Game Boy hasta que conocí el GBDK [la herramienta utilizada para diseñar estos juegos]. Trasteé un poco y me enganchó totalmente. A partir de ahí, dejé el desarrollo de cualquier cosa que no fuera esta consola”.

GreenBoy Games es uno de los pequeños estudios españoles de aficionados dedicados a crear nuevos juegos para videoconsolas que llevan años fuera del mercado, como Nintendo, Super Nintendo, Mega Drive… Esta práctica se conoce como homebrew games (juegos caseros). Iván Sánchez, coautor del libro Enciclopedia homebrew: videojuegos contemporáneos para sistemas obsoletos, explica a Verne que la mayoría de sistemas que hoy consideramos retro, especialmente los ordenadores de 8 bits, ya tuvieron en su época juegos caseros realizados por aficionados que nada tenían que ver con la industria del videojuego. “Máquinas como el Spectrum o MSX ya tenían de este homebrew a principios de la década pasada, mientras que otras, especialmente consolas, han tenido su apogeo en esta década”, cuenta por correo electrónico.

“Por la razón que sea –nostalgia de un pasado mejor, añoranza por esa diversión directa de los juegos de los 80 y 90, etc…–, el homebrew ha sido muy potente en España”, afirma Sánchez. “Y además, en diversos sistemas incluso se nos puede considerar primera potencia, como Amstrad CPC, MSX o Master System”. Además de GreenBoy Games, otros desarrolladores de juegos caseros en España que han producido juegos de Game Boy son los estudios 1985 Alternativo, Kitmaker Games, Monis Games o The Flying Cortijo. De otras plataformas, Dana Puch recomienda los juegos de The Mojon Twins, que en 2017 lanzaron un cartucho para la NES (la primera consola de Nintendo) con 31 juegos propios.

En el segundo volumen de la Enciclopedia Homebrew aparecen reseñados más de medio centenar de juegos de Game Boy creados por aficionados durante los últimos. La mayoría de ellos han sido desarrollados en la última década. “En el momento de escribir el libro, a principios de 2017, los juegos reseñados de Game Boy [64 en total] eran, prácticamente, todos los que existían, con excepciones de pequeños títulos muy simples que casi podrían considerarse más como minijuegos que como juegos”, cuenta Sánchez. “Sin embargo, desde 2017 hasta ahora se han creado una considerable cantidad de nuevos títulos para esta consola, y todo parece indicar que los próximos años van a ser muy productivos”. Los cinco juegos de GreenBoy Games, por ejemplo, son posteriores a esta enciclopedia, que ya prepara su tercer volumen.

Muchos de los juegos homebrew se editan en cartuchos para poder ser jugados en su consola original. Otros creadores, sin embargo, crean solo el software, el producto digital –como la mayoría de títulos de The Mojón Twins–. Así, los usuarios pueden jugarlo desde el ordenador sin necesidad de conservar la videoconsola.

Tal vez te estés preguntando: si algunos de estos juegos se pueden jugar directamente en el ordenador, ¿por qué adaptarlos a las básicas prestaciones de una Game Boy? Para Dana Puch, “uno de los motivos y retos que me fascinan desarrollando para esta consola es que está lleno de restricciones, y que es comparable con el movimiento literario Oulipo de los años 60, la creatividad por restricción”. Un juego de Game Boy debe pesar menos de un mega –un mp3 de una canción ya es más pesado–, los fondos no pueden tener más de cuatro colores, no puede haber más de 40 objetos por pantalla…

Dana Puch también explica por qué crea sus juegos en cartuchos, en formato físico, y prefiere jugar en una consola y no en el ordenador: “Aparte de apoyar la continuidad de esta consola portátil, por la experiencia de juego”. Para el barcelonés, jugar a un juego de Game Boy en un ordenador puntero. “Es como ir con un skate a una pista de Fórmula 1”, explica. “Por muy chulo que sea tu monopatín, la experiencia que tendrás no será nunca completa. Para jugar con el skate, tienes que ir a la pista de skate y disfrutarás muchísimo”.

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