La forma en la que se gestó la revolución del fútbol en Argelia

Argelia vuelve a ganar la Copa Africana de Naciones (CAN) 19 años después. Quizá, Egipto por ser la selección más laureada del torneo con siete entorchados, Senegal por el equipo tan compacto o Camerún por ser siempre la alternativa a los egipcios con sus cinco títulos eran los equipos que partían con la etiqueta de favorito.

Ryad Mahrez y compañía no entraban en las quinielas de mucha gente, pero sí para Josep María Nogués. Este entrenador es el español que más tiempo ha estado en el país que ha resultado campeón de la CAN, Argelia. El técnico nacido en Barcelona cuenta en su currículum con haber entrenado a equipos como el Gimnástic de Tarragona, Betis o Girona.

Tres años en Argelia le han bastado para ser el español que más tiempo ha pasado en los banquillos de este país —Lucas Alcaraz y Miguel Ángel Portugal son los otros que se han aventurado en este país—. Paradou, club de Argel, durante dos años y CA Bordj Bou Arréridj (CABBA) completan su periplo por el país africano.

El germen de su decisión por aventurarse en África llega después de que, tras haber estado en la dirección técnica del Gimnástic de Tarragona, no le llegasen ofertas atractivas. Es entonces cuando llegó la oferta del Paradou en 2016, club que estaba en Segunda división cuando se puso en contacto con Nogués.

A su llegada, se encontró con una «tremenda calidad de los chavales» aunque estaban «faltos de disciplina táctica». Implementando el rigor táctico con el que se caracteriza a los entrenadores españoles consiguió ascender a Primera división a falta de cinco jornadas. Al año siguiente se mantuvieron de una forma muy cómoda en la elite del fútbol argelino.

La apuesta por el fútbol base

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Su paso por el equipo de la capital sirvió para revolucionar no solo el club, sino para sentar cátedra en Argelia y en el norte de África. En Paradou optaron por practicar un fútbol diferente al que acostumbraban en Argelia y, en general, en el continente. «Escuelas y equipos como Paradou practican un fútbol muy similar al del Barcelona, Villarreal o Betis. En Argelia se basan menos en el físico que en países como Senegal, Ghana o Camerún, tienen calidad, pero prima su potente físico. El jugador argelino en cambio es más

El técnico dando órdenes durante un entrenamiento en Argelia – Redes sociales de Nogués

similar a lo europeo, con más calidad individual», analiza Nogués.

El siguiente paso fue cambiar la metodología del club. «La disciplina táctica y los conocimientos sobre preparación son muy diferentes respecto a España. Allí tienen el concepto de fútbol que se practica en los países del este: mucha carrera y menos trabajo con balón. La rigidez táctica está por debajo, pero el talento y la calidad técnica es muy elevada, sobre todo en centrocampistas y atacantes», explica el entrenador.

El club de Argel implantó un sistema al que no estaban acostumbrados en el país, basar los esfuerzos de esta entidad en captar los mayores talentos del país: «Paradou escoge a los mejores del país aunque estén a 2.000 kilómetros de distancia, ya que Argelia es el país más grande de África. Ficha a esos jugadores e invierte en ellos, ni los niños ni su familia pagan nada. En la academia se les da de comer, tienen donde dormir, estudiar, asistencia médica y, sobre todo, se les enseña la metodología del fútbol. Están desde los 12 hasta los 18 jugando en categorías inferiores y cuando dan el salto ya están más que preparados para el fútbol profesional. Un 80% de los juveniles pasa al primer equipo y el otro 20% los firma otros equipos», explica Nogués. Gracias a esto se ha podido exportar jugadores al extranjero como Youcef Atal o Hicham Boudaoui, ya campeones de la Copa de África. Después, esta filosofía fue adoptada por países del norte de África como Marruecos o Túnez.

«El fútbol en Argelia es un fenómeno social, como en España, solo que aquí tenemos más alternativas para la gente que no le guste el fútbol. En Argelia es fútbol o nada, por eso cuando hay un partido de fútbol el país se convierte en una fiesta»
Josep María Nogués

Tras un paso triunfal por Paradou donde en 2017 consiguió el ascenso con el equipo y en 2018 la permanencia, después fichó por CABBA, un equipo ya asentado en la liga argelina pero que se encontraba en la zona interior del país, donde los altercados se producían de forma muy común. «Es muy buen equipo, un estadio tremendo y una afición parecida a la de Grecia por las bengalas que usaban, cada partido es una locura. En la Navidad pasada tuvimos un altercado por falta de seguridad y opté por rescindir el contrato, no era igual que en la capital. Pese a ello, me fui con muy buen sabor de boca», de esta forma cuenta cómo fue su segunda experiencia en los banquillos del país.

El fútbol como vía de escape

Este país está sumido en una grave crisis económica, social y política. El bajísimo nivel de vida, el escaso progreso que se le vaticina o la extremada violencia que hay en las calles —7.061 casos de violencia machista en 2018 — se suma a la gran inestabilidad política ya que, en los últimos meses, las calles argelinas han sido invadidas por los ciudadanos para mostrar su rechazo hacia el presidente, Abdelaziz Buteflika y la prolongación de su mandato electoral. Las protestas, de carácter pacífico se sucedieron durante meses.

Es por eso que utilizan el fútbol como una forma de desinhibirse: «En África es una locura cómo se vive el fútbol, pero en Argelia es de los que más, con diferencia. Además de que no hay muchos más deportes, no hay baloncesto, balonmano o hockey, el fútbol lo acapara prácticamente todo en el país», relata Nogués.

«Es un fenómeno social, como en España, solo que aquí tenemos más alternativas para la gente que no le guste el fútbol. En Argelia es fútbol o nada, por eso, cuando hay un partido de fútbol el país se convierte en una fiesta, es una forma de reunirse y de celebrar algo conjuntamente», concluye.

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