La festividad de La Almudena, entre Madrid Central y el reto de las migraciones

El cardenal Carlos Osoro pidió ayer a la Virgen de La Almudena que enseñe a «vivir como hermanos» a todos los madrileños. Lo hizo durante la multitudinaria Eucaristía que acogió ayer la Plaza Mayor para honrar, en su festividad, a la Patrona de la capital. «Somos distintos, a cada unos ha dado Dios unas riquezas que hemos de poner al servicio de los otros», expresó durante su homilía el arzobispo de Madrid. Parte de ese mensaje debió calar entre los políticos madrileños y, concretamente, sobre la alcaldesa Manuela Carmena y el presidente del Ejecutivo regional, Ángel Garrido. Ambos mostraron públicamente su cordialidad después de las tensiones que está generando Madrid Central entre ambas administraciones.

Garrido negó ayer que haya lanzado ultimátum alguno a Carmena, después de que, el pasado miércoles, pusiera un plazo de cuatro días para que el consistorio remitiera todo el expediente relativo a Madrid Central a la Comunidad.Tras rebajar el tono, el líder del Gobierno regional llegó incluso a afirmar que la relación entre ambas administraciones «quizás esté en su mejor momento de la historia». De hecho, aseguró que la personal que mantiene con Carmena es «excelente». «No es un ultimátum, no va con el estilo de este Gobierno», ha señalado, después de apuntar que se ha pedido una información –sobre esta nueva zona de bajas emisiones y de la ordenanza de Movilidad Sostenible– que se «puede enviar de inmediato» y que confía en tenerla este lunes.

Carmena y Garrido, ayer, durante la Misa en la Plaza Mayor
Carmena y Garrido, ayer, durante la Misa en la Plaza Mayor – EFE

No es el único asunto al que quiso restar importancia el presidente. Garrido también negó que haya diferencias con el portavoz del PP en el Ayuntamiento, José Luis Martínez Almeida, después de que este dijera que era un plazo «excesivo». El presidente opinó que sus palabras estaban enmarcadas en un comentario «irónico».

Voto de la Villa

Por su parte, Carmena respaldó las palabras de Garrido aunque «desde fuera se pueda ver una radicalización de las posturas». La alcaldesa dijo que la responsabilidad de «todas las administraciones» es mejorar la vida de los ciudadanos. Durante la Eucaristía, y como es tradición desde 1640, renovó el Voto de la Villa y llamó a ejercer la hospitalidad y a conjugar «los verbos de la migración»: «Acoger abriendo nuevos canales humanitarios seguros y legales, y proteger y garantizar sus derechos», expresó. Carmena explicó la analogía que existe entre la situación de los refugiados y la de la Virgen María, que «también vivió la experiencia del exilio y la soledad en su marcha a Egipto, como ha recordado el Papa».

La regidora, en línea con el programa municipal contra la «soledad no deseada», pidió ayer el compromiso «para reducir distancias y convertir la soledad en una cantera de prójimos», parafraseando a Mario Benedetti. «Hay que combatir la indiferencia con el cultivo de la vecindad y promoviendo hospitalidades abiertas», concluyó en su discurso ante los madrileños que se congregaron en la Plaza Mayor.

Tras él, Osoro recordó en su homilía a todas las mujeres que «sacan adelante la casa y educan solas a sus hijos», poniendo como ejemplo a la Virgen. «María también está sola. Ella sola empieza esta historia, luego la prosigue con José y con Jesús, pero en le inicio Ella sola, en un diálogo con y ante Dios, aceptó dar rostro humano a Dios. Fijaos en la consecuencias que ha tenido», dijo ante La Almudena.

Tras la Misa, la Patrona de Madrid fue conducida de nuevo a la Catedral sobre los hombros de los anderos de la Hermandad de Jesús «El Pobre». La procesión recorrió las calles del centro entre aplausos y vítores a la Virgen. Hoy se cierran los actos de la festividad de La Almudena con la última ofrenda floral y recogida solidaria de alimentos no perecederos.

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