La Feria de Otoño podría incluir los fines de semana del mes de septiembre | Blog El toro, por los cuernos

La Feria de Otoño de Madrid de 2020 será diferente, y adaptada a las circunstancias que determine la pandemia. Y una de las opciones que baraja la empresa Plaza1 es que se celebren festejos durante los fines de semana del mes de septiembre hasta el 12 de octubre.

Esta es la intención que manifiesta Simón Casas con todas las reservas, porque insiste en que todo dependerá de la decisión que adopte la Comunidad de Madrid y el Centro de Asuntos Taurinos, con los que él y, especialmente, su socio, Rafael García Garrido, en representación de la empresa, mantienen una fluida relación que califica como “excelente”.

Lo que parece claro es que el ciclo otoñal no mantendrá el formato de cuatro corridas y dos novilladas en dos fines de semana, como ha sido habitual en los últimos años.

Y algo más: Las Ventas no abrirá sus puertas en verano, y la temporada madrileña quedará supeditada al criterio que marque la propietaria del coso.

“Mi teoría general es que una plaza de la categoría de Las Ventas no puede retomar la actividad de cualquier manera, porque el remedio sería peor que el mal que se pretender atajar”, afirma el empresario madrileño.

“Estamos a disposición de la Comunidad de Madrid, pero mi opinión personal es que la decisión que se adopte debe ser para bien de la tauromaquia y de la propia plaza”, añade.

Cree Casas que una Feria de Otoño “de calidad” es una buena solución para Las Ventas, “cuyo prestigio exige que retorne a la actividad con una programación de primer orden”.

En este sentido, Simón Casas afirma que “puede haber varias versiones de la Feria de Otoño, porque son muchas las posibilidades”. “Una de ellas, por qué no”, prosigue, “podría consistir en celebrar festejos todos los fines de semana del mes de septiembre y así hasta el cierre de la temporada”. Y añade: “Las situaciones excepcionales como la que estamos viviendo exigen respuestas excepcionales de modo que la solución que se adopte no altere el prestigio de Madrid”.

De momento, solo un torero, Miguel Ángel Perera, se ha puesto a disposición de la empresa. Con permiso del remitente, Simón Casas muestra el mensaje telefónico que le ha enviado uno de los apoderados del torero: “Querido Simón, no sé si se dará la Feria de Otoño. En cualquier caso, te informo que Miguel Ángel Perera está a vuestra disposición para que lo necesitéis”.

El empresario tiene muy claro, por otra parte, que el verano taurino será un tiempo perdido en Madrid.

“No tiene ningún sentido anunciar novilladas en verano porque no suelen acudir más que turistas y unos pocos aficionados, y este año ni siquiera contamos con visitantes extranjeros”, explica el empresario. Insiste en que se suelen vender unas 3.000 entradas para este tipo de festejos “y la mitad la adquieren turistas asiáticos”. “La imagen de una plaza casi vacía sería contraproducente para la fiesta y la propia plaza”.

“Creo que sí, que hay que programar novilladas en Las Ventas, pero no en verano, que no van ni los aficionados”, afirma Simón Casas, aunque “es un asunto que debemos repensar para el futuro”.

Casas también es empresario de la plaza francesa de Nimes, donde este año se anunciaba José Tomás en Pentecostés y en la feria de la Vendimia en septiembre. La primera cita quedó abortada por la pandemia, y la segunda será reestructurada por la limitación del aforo a 5.000 personas.

“Habrá feria de septiembre en Nimes, pero no estará José Tomás porque las circunstancias actuales no lo permiten”, asegura.

Hasta aquí, las previsiones de la empresa que dirige la plaza de Las Ventas, pero la tauromaquia actual atraviesa por otros derroteros no menos trascendentes.

Se han celebrado más de 30 paseos reivindicativos en otras tantas ciudades para exigir a las administraciones que la fiesta de los toros tenga el mismo trato que el resto de las industrias culturales. Y las Comunidades Autónomas ya han acordado el aforo permitido en cada territorio que permite la celebración de festejos taurinos.

Y, ahora, ¿qué?

Los paseos han sido una buena señal; la segunda vez (la primera fue en Valencia, el 13 de marzo de 2016) que los taurinos se organizan para defender sus derechos.

Pero ¿han servido o no? Han contribuido, sin duda, para que muchos profesionales tomen conciencia de su situación, y ese es un logro importante; pero aquellos que prefieran no engañarse saben que no han mostrado la fuerza potencial del toreo. Han sido todos ellos manifestaciones cargadas de emoción, pero escasamente respaldados por la afición.

Quizá, la dispersión en 30 ciudades no ha sido la medida más inteligente, porque los políticos no han sentido en la nuca el aliento de los taurinos. Quizá, una gran manifestación en Madrid hubiera tenido un efecto mediático de mayor calado.

No está claro, además, si han sido el reflejo de la unidad del sector, o una débil muestra de la crítica situación que padece el escalón más frágil de los profesionales.

Sí han demostrado que la afición es muy corta, (olvidada por los taurinos, y, quizá, frustrada, cansada y aburrida de una tauromaquia rancia que hace tiempo perdió el norte de la integridad y la emoción), y que el futuro dependerá de la contundencia, valentía, arrojo y compromiso de los mismos taurinos -todos- que durante años, muchos, han preferido vivir en una isla, y ver el mundo desde una burbuja al margen de los cambios sociales que se estaban produciendo.

Y una pregunta: ¿cómo es que El Juli, Cayetano, Ponce, Castella, Aguado o Morante no estuvieron en la explanada de Las Ventas el domingo 21 de junio?

Y otra, ¿cómo se explica que las figuras, con la excepción de Perera, no se hayan ofrecido a la Comunidad de Madrid y a Plaza1 para reabrir cuanto antes, aunque sea en pleno verano, la plaza de Madrid con un cartel de auténtica categoría?

Es evidente que la tauromaquia está necesitada de hombres y mujeres capaces de dar un paso al frente, dispuestos a coger el toro por los cuernos y luchar con todas las fuerzas por la permanencia de un espectáculo que está viviendo, quizá, las horas más bajas de toda su historia.

No valen codazos de la nueva normalidad y sonrisas con el ministro y los presidentes y presidenta de comunidades autónomas que reparten palabrería hueca y evitan cualquier compromiso.

Una vez más, hay que volver la vista al pueblo toledano de Villaseca de la Sagra, donde su alcalde, Jesús Hijosa, un aficionado comprometido de verdad, ha anunciado los tentaderos clasificatorios del VII Certamen Alfarero de Plata para novilleros sin picadores. A partir del 10 de julio, se celebrarán cinco tentaderos en los que participarán 25 jóvenes bajo la dirección de Juan José Padilla, que actuará como padrino.

Algo habría que aprender de este alcalde, tan criticado por algunos taurinos inmovilistas. Así se trabaja por la fiesta de los toros. Todo lo demás son milongas.

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