La familia que espera a que llegue el lunes | Es LaLiga en EL PAÍS

Las tres hermanas Pérez Morato llevan ya 35 años yendo al campo a ver jugar al Atlético de Madrid. Sara, la menor de las tres, tenía solo seis cuando subió de la mano de Fernando Díez el novio de Susana, la mayor, las escaleras del fondo norte del Vicente Calderón. Sobrinos, nietos, parejas, abuelos e hijos se han vuelto locos por el Atlético de Madrid gracias a Fernando. “Como la familia que decide ir al museo o al teatro, nosotros vamos al fútbol”, apunta Sara, de 41 años, y empleada en un centro de logística. “Siempre ha sido un punto de unión muy grande. Somos una familia obrera y el desembolso que nos supone el abono es significativo, pero aguantamos todo, frío, lluvia… Es una compensación muy grande para nosotros”, dice. La pandemia les ha cambiado los planes. Ya no comparten los bocadillos de Fernando en el Wanda Metropolitano, pero uno de sus sobrinos, Juanjo, hijo de Fernando y Susana y periodista deportivo, los animó a que se descargaran la app del Santander Football Quiz para jugar juntos a un concurso, presentando por el exfutbolista y comentarista Raúl Ruiz, que reparte 5.000 euros cada lunes a las 21 y al que se conectan más de 20.000 personas.

Noches como la de este lunes son cita obligada para los Pérez Morato y los Díez. Juanjo, el experto deportivo de la familia y su guía en el juego, calienta el grupo de Whatsapp desde la mañana, bien temprano. “Él nos avisa: ¡Vamos que hoy es lunes de Santander Football Quiz!”, cuenta Sara. Cada uno tiene su usuario y compite de manera individual, pero a través de videollamada de Skype debaten rápido —solo hay 11 segundos para contestar— la respuesta correcta. “A veces tiramos de Google, pero en tan poco tiempo es difícil”. Si la conexión es mala o se traba, Susana, de 54 años, escribe las respuestas en un papel, a, b, c, o d, y las enseña al resto de la familia, cada uno desde sus casas, respetando las restricciones causadas por la pandemia.

Algunos van avanzando en el concurso a lo largo de la noche y otros van cayendo con respuestas incorrectas, pero entre todos se apoyan para llegar lo más lejos posible. Fue Sara la que ganó el bote más suculento hace algunos meses cuando se embolsó casi 180 euros. “Lo repartimos. Nos ayudamos. Me parece mal quedarme yo con más que los demás”, dice. Para avanzar, cuando no saben una respuesta, cada uno pone una opción diferente y se sacrifica por el equipo. Sara es quien salió beneficiada por el ‘reparto’ de respuestas. Le tocó la correcta y continuó avanzando en una de las noches de lunes. Por eso es también la que más dinero está recaudando.

Todo en lo de los Pérez Morato, y en lo de los Díez, está atravesado por el Atlético de Madrid. Desde 1995 tienen siete abonos en el campo. Fernando, que trabajó toda su vida en Renfe y Susana, administrativa bancaria, los pilares de esta pasión, preparan los bocadillos, a pedido de cada rojiblanco, para ir al estadio. “Aquí se pregunta de qué se quiere hoy”, asegura Sara. Los hay de filete de pollo, de cinta de lomo, de embutidos. “Son riquísimos y además cuidamos la economía familiar”, agrega. Ahora, aunque viven todos bastante cerca, las cenas son virtuales, pero aprovechan para conectarse 10 minutos antes del concurso para ponerse al día. Silvia, hija de Fernando y Susana, acaba de tener un niño con su pareja Jesús. Lo llamaron Saúl, como el mediocentro atlético y, a sus dos meses de vida, ya es socio colchonero.

A la llamada se suman casi todos los que estaban también el 17 de mayo de 2014 cuando Paula, la hija de Sara, celebró su primera comunión en una fecha inoportuna. Fue el día que Godin saltó más alto que nadie en el Camp Nou y los de Simeone le arrebataron el campeonato liguero al FC Barcelona. “Llevamos una tele para verlo allí, se convirtió en una doble celebración y nos fuimos todos a Neptuno”, recuerda Sara.

Echan de menos el estadio y los bocadillos de Fernando, pero encontraron una forma de mantener el contacto. Las respuestas, muchas, las tiene el experto Juanjo, pero cada uno encuentra su rol para pasar un buen rato en familia. Entre todos se ayudan y se mantienen cerca del fútbol, aquello que lleva uniéndolos desde hace 35 años y que la pandemia no ha podido frenar.

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