La exitosa canción de relleno de Nina Simone

Del mismo modo que en la música ya no hay repertorios, sino que los artistas tocan una setlist, hubo un tiempo en que el crowdfunding se llamaba recaudar dinero para una buena causa. Es lo que Muriel Massinovitch, la primera profesora de piano de Nina Simone (entonces Eunice Kathleen Waymon), hizo entre los vecinos de Tryon (Carolina del Norte) cuando quiso que el don de su virtuosa alumna no acabase en el mismo barrizal que el de otros muchos músicos por el simple hecho de ser negra y pobre. En realidad, la cadena de solidaridad había comenzado en casa de un matrimonio blanco donde la madre de Eunice servía a finales de los años treinta, cuando la niña tenía solo seis años. Según cuenta la propia Nina Simone en su autobiografía, Víctima de mi hechizo (Libros del Kultrum, 2018), la señora Miller fue a verla tocar y le dijo a su madre: “Con semejante talento, sería un pecado que no tomase lecciones de piano. Mamá le dijo que no podíamos pagarlas. La señora Miller reflexionó un par de segundos y luego dio una respuesta: me pagaría las clases durante un año”.

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