La era de la financiación sostenible | Economía

La Unión Europea ha marcado 2050 como el año en el que la emergencia climática estará combatida. Un pacto verde apoyado por todo el continente para crecer económicamente a través de la modernidad, la eficiencia, la competitividad y la sostenibilidad. Pese a que todavía no existe una ley que obligue a todos los actores a dar el salto hacia el respeto absoluto del medio ambiente, el sector financiero, entre otros, ha encaminado sus pasos hacia esta transformación. Es el caso de Banco Sabadell, que ha apostado firmemente por vincular su actividad empresarial con el desarrollo sostenible.

Uno de los campos donde ha comenzado dicha andadura es en la emisión de bonos. De acuerdo con lo que comentan desde el propio Banco, se trata de un compromiso más con el respeto por la ecología, así como una herramienta de combate contra el cambio climático y la exclusión social. La solución que presenta une la emisión de deuda con proyectos que contribuyan tanto al impulso medioambiental como social. «Pone en valor el papel de las instituciones financieras en la movilización de capital para avanzar en la transición hacía una economía eficiente en los recursos y con bajas emisiones de carbono», sostiene.

Estos denominados bonos verdes respaldarán actividades relacionadas con el beneficio del medio ambiente, como la reducción de gases contaminantes, la prevención de la contaminación y la adaptación a la emergencia climática. La idea es priorizar aspectos indispensables si en 2050 queremos superar este problema mundial y cumplir con los objetivos comunitarios. Energías renovables, control y prevención de la contaminación, gestión sostenible de los recursos hídricos, medios de transporte limpios, eficiencia energética y construcciones sostenibles son solo algunos de los ejemplos que priorizará Banco Sabadell.

Las consecuencias generadas por la crisis del coronavirus, en especial la incertidumbre económica, también suponen una nueva oportunidad para la financiación ecológica. La propia entidad se ha unido al Banco Europeo de Inversiones (BEI) con la intención de proveer hasta 576 millones de euros a pymes y autónomos españoles, con el compromiso de destinar parte de la nueva financiación a inversiones que fomenten la acción climática. En concreto, apoyarán proyectos centrados en mejorar la eficiencia energética de las empresas, impulsar las energías renovables, la rehabilitación de edificios comerciales para reducir el consumo de energía e inversiones para la adquisición de vehículos comerciales de bajas emisiones y de equipamiento agrícola con un bajo consumo de combustible y alto componente ecológico.

«Es el momento de las empresas, de reactivar el pulso perdido después del parón económico y de apostar decididamente por la economía sostenible, por eso este acuerdo con el BEI es una herramienta muy importante para el proceso de recuperación», asegura el director general de Sabadell España, Carlos Ventura.

Los bonos sociales representan otra apuesta estratégica, aunque alejada de la preservación del medio ambiente. La intención es volcarse con proyectos que favorezcan el acceso a servicios esenciales, la inclusión social y el mantenimiento del empleo. Es decir, el dinero captado por este mecanismo lo destinará íntegramente a financiar o refinanciar, total o parcialmente, préstamos existentes, nuevos y futuros. Un fin con gran trascendencia dado el impacto laboral que tiene la covid. Según los últimos datos publicados por el ministerio de Empleo y la Seguridad Social, un 24,7% de los españoles se encuentra inactivo o en pausa.

Fondos sociales

Para alinear los fondos sociales, Banco Sabadell ha seleccionado 10 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible aprobados por Naciones Unidas hace cinco años —la conocida como Agenda 2030—. Bajo este acuerdo global la pretensión no es otra que reducir las desigualdades y permitir que la mayoría de la población mundial se beneficie del progreso económico. La entidad financiera se centra específicamente en una decena que comprende el fin de la pobreza; la salud y el bienestar; la educación de calidad, el agua limpia y el saneamiento; la energía asequible y no contaminante; el trabajo digno y el crecimiento económico; la reducción de las desigualdades; las ciudades y comunidades sostenibles; la producción y el consumo responsable; y la acción por el clima.

La introducción de ambos productos representa el reflejo de un compromiso a largo plazo con la responsabilidad social. Este es el nuevo marco donde comenzará a operar, pero ahí quedan otros hitos de años anteriores. El primer plan de pensiones ético y solidario en España, la gestión de la vivienda con un programa pionero de inserción laboral o la adhesión a los principios de banca responsable de Naciones Unidas son ejemplos tangibles de la trayectoria que avala el compromiso con la sociedad. Valores que guían su actividad desde su nacimiento en 1881.

Cuando por sí mismo no ha conseguido transitar esta senda, el apoyo de otras organizaciones resulta fundamental. Con Amundi, entidad referente en las finanzas responsables, que integra en su estrategia de gestión factores medioambientales, sociales y de buen gobierno —denominados ESG—, firmó un acuerdo estratégico para lanzar la primera gama de fondos de inversión sostenibles. Es decir, nuevas oportunidades de inversión para los clientes apoyadas en estos criterios. Ninguno de los euros presentes en los fondos se alejará del propósito de sostenibilidad.

En palabras del propio Banco, la inversión responsable es aquella que busca conciliar la rentabilidad económica con un impacto social y de respeto por el medio ambiente mediante la financiación de empresas y entidades públicas que contribuyan al desarrollo sostenible, independientemente del sector. Actualmente, y respetando estos objetivos, la entidad cuenta con dos fondos que invierten directamente en acciones y bonos auspiciados por los criterios ESG respaldados por Amundi. Por ejemplo, invierte en organizaciones mejor gestionadas, con una mayor previsibilidad de sus resultados al estar sometidas a auditorías más exigentes.

Mercado en alza

Fruto de la crisis sanitaria mundial, tanto los bonos verdes como los sociales cotizan al alza. Estos últimos, según Thomson Reuters, han crecido un 251% en el primer cuatrimestre del año en comparación con el mismo periodo de 2019. Este porcentaje representa un total de 42.751 millones de euros cuyo principal objetivo no era otro que mitigar problemas sociales específicos. En el momento de mayor impacto de la covid, este producto financiero, al que se han sumado desde entidades privadas hasta instituciones internacionales como el Banco Mundial, ha sido el caldo de cultivo perfecto para acelerar los valores sostenibles y de protección de la sociedad.

Alejados de la excepcionalidad de un hecho sin precedentes en un siglo como una pandemia, la tendencia de apostar por estas vías de financiación parece imparable. Si nos fijamos simplemente en los bonos verdes, el año pasado superaron a nivel mundial los 220.000 millones de euros de financiación, de acuerdo con las cifras publicadas por la agencia de calificación Moody’s —solo en España el volumen de activos ascendió hasta los 4.630 millones—. Mercado existe si cualquiera desea acudir a este mecanismo de financiación alternativo a los productos de emisión de deuda más tradicionales y menos sostenibles.

El compromiso con el planeta y las personas con mayores dificultades suma cada vez a más compañías. Banco Sabadell, con su recientemente estrenada política de bonos, engrosa una lista compuesta desde grandes tecnológicas, como Apple, hasta gigantes eléctricos, como Eon. La implicación ha llegado a tales niveles que el sector de la aviación en su conjunto aprobó reducir en un 50% su huella de carbono para el año 2050. Bien provenga de iniciativas del sector económico o de instituciones públicas, la economía mundial no deja de moverse hacia unos valores cada vez más asentados en todas las capas de la sociedad.

Parte de la estrategia sostenible de Banco Sabadell se ha centrado en apoyar al sector de las energías renovables. En 2019, lideró el número de operaciones de financiación en España con una cantidad total de 800 millones de euros destinadas a 32 proyectos. «Durante todos estos años hemos ido aumentando nuestro conocimiento y presencia en estas financiaciones hasta convertirnos en los líderes por número de operaciones en España, pero adicionalmente financiamos proyectos renovables donde tenemos presencia: Francia, Reino Unido, Estados Unidos, México y Latinoamérica. Este es un gran momento para las energías renovables a nivel mundial, pero especialmente en nuestro país», sostiene Roger Font, director de Project Finance y negocios especializados de Banco Sabadell.

El motor de las renovables

Aun con las complicaciones derivadas de la crisis del coronavirus, en la primera mitad de este año el dinero invertido en estas fuentes de energía limpia ha superado los 450 millones, alcanzando los 13 proyectos entre España y Portugal. Además, el propio Banco eleva sus objetivos a toda la Unión Europea. Para cumplir con los planes de sostenibilidad previstos, ha apostado decididamente por promover uno de los parques eólicos más grandes de todo el continente, conocido como proyecto Alpha.

El horizonte está definido tanto por los gobiernos de cada país como por las instituciones internacionales. La sostenibilidad quiere convertirse en el elemento central de desarrollo en las próximas décadas. La covid ha modificado el rumbo, pero las soluciones para paliar sus efectos no tienen por qué estar reñidas con el compromiso de un futuro más inclusivo y de mayor respeto por el medio ambiente. Banco Sabadell busca ser un actor principal de esta era de la financiación sostenible, que comenzó algunos años atrás. Por lejanos que parezcan, todos los proyectos suman para que en 2030 y 2050 el planeta cumpla exitosamente con los objetivos previstos.

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