La detención de Lozoya golpea a Galicia | Internacional

La detención en España del exdirector general de Pemex, Emilio Lozoya Austin, ha golpeado especialmente a Galicia. Lozoya apadrinó en 2013 la ruinosa compra del astillero gallego Barreras, la mayor atarazana privada de España. La adquisición la negoció personalmente con el presidente del Gobierno gallego, Alberto Núñez Feijóo, del Partido Popular, con quien se reunió antes y después de la operación.

Este miércoles, el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda mexicana, Santiago Nieto, informó de que el caso de los astilleros es objeto de otra investigación de la unidad. Entrar en el accionariado de esta empresa privada con sede en la ciudad de Vigo le ha supuesto a la petrolera mexicana unas pérdidas de unos 50 millones de euros, según dijo Nieto.

En 2013, Pemex se hizo con el 51% del astillero español por solo cinco millones de euros, algo más de 100 millones de pesos. La petrolera colocó de presidente al empresario gallego José García Costas, que hasta entonces había fungido como vicepresidente. En septiembre pasado, el actual director de la paraestatal, Octavio Romero, denunció que la compra del astillero estuvo plagada de irregularidades y presentó una denuncia por administración fraudulenta. En octubre, Pemex destituyó fulminantemente a García Costas, cuando la compañía se asomó a la quiebra. Para entonces, las autoridades mexicanas ya buscaban a Lozoya por delitos relacionados con sus años en Pemex.

El acuerdo de la petrolera con Feijóo incluía también la construcción de dos floteles (barcos-hotel para trabajadores de plataformas petrolíferas) y 14 remolcadores en Galicia y la apertura de una base logística en el puerto de A Coruña. De aquellas inversiones millonarias solo se hicieron realidad los dos primeros buques. En enero, Romero dijo que solo uno de los floteles había costado 145 millones de euros y ni que siquiera ha sido utilizado a su máxima capacidad. Tampoco se ha podido vender, añadió, ya que su avalúo arroja cantidades menores al costo de construcción. Romero concluyó que en realidad Pemex nunca tomó control de la empresa. “El resto de accionistas no solo tomó las decisiones importantes, sino el control de la empresa”, dijo.

Las conversaciones entre Pemex y el Gobierno gallego duraron meses y contaron con el apoyo del presidente español, Mariano Rajoy. En abril de 2012, Rajoy viajó a México acompañado de Feijóo. Eran los primeros contactos. El diario La Jornada informó entonces de que el empresario gallego afincado en México Olegario Vázquez Raña facilitó el acercamiento entre ambas partes.

El acuerdo con Pemex supuso para el presidente gallego un balón de oxígeno justo antes de unas elecciones en las que aspiraba a la reelección, ya que lo publicitó como la salvación del sector naval en plena crisis económica. Tras la firma de los contratos, la prensa mexicana dudó siquiera de que estos en verdad existieran. El presidente electo de México entonces, Enrique Peña Nieto, que asumiría el cargo a final de año zanjó el asunto diciendo que veía con “beneplácito” el asunto.

La detención ahora de Lozoya encuentra de nuevo a Feijóo en época preelectoral. El jefe del Gobierno gallego se ha esforzado este jueves en desvincularse del exdirector de Pemex, con quien se reunió en México al menos en 2013 y 2014, y ha felicitado a la policía española por su arresto. “Las investigaciones están relacionadas con Brasil, no con Galicia”, ha afirmado, pese a los comentarios de Santiago Nieto este mismo miércoles. “Galicia está preservada de todo tipo de responsabilidad”, ha añadido Feijóo.

Barreras acaba de esquivar la quiebra gracias a un acuerdo con la naviera Cruise Yacht Upper Holdco Limited para que tome las riendas de un astillero fundado hace 120 años y del que dependen más de un millar de puestos de trabajo.

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