La democracia no puede convertirse en víctima silenciosa de la pandemia | Planeta Futuro

Mientras los gobiernos de todo el mundo se esfuerzan por contener la pandemia de covid-19 y hacen todo lo que pueden para proteger la salud pública, en muchos lugares la democracia corre peligro. Las medidas de emergencia barren derechos que ha costado mucho conseguir; las elecciones se posponen indefinidamente o se celebran en condiciones problemáticas; y las libertades esenciales se erosionan.

Desde principios de marzo, el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA Internacional) ha observado que más de 50 países y territorios han pospuesto sus comicios a causa de la crisis. Pese a la legitimidad obvia de la medida en plena pandemia, algunos países han recurrido a legislación sanitaria de emergencia para retrasarlos, en lugar de utilizar los canales políticos adecuados establecidos en su Constitución y por las normas internacionales, y sin aceptar un proceso de consenso para fijar otra fecha.

Durante el mismo período, 19 países y territorios han procedido con sus citas electorales en circunstancias difíciles, lo que en algunos casos podría socavar, si no la legalidad, sí la integridad democrática. Efectivamente, unas elecciones con pocos funcionarios, recintos cerrados, muy baja participación y sin apenas observación independiente pueden plantear un riesgo tan grande como las que se retrasan de forma indefinida.

Los países que tienen que acudir a las urnas en los próximos meses se enfrentan a un desafío extraordinario. Por un lado, deben tomar medidas drásticas para prevenir la propagación del virus y, a la par, permitir una participación política significativa de los ciudadanos en los procesos electorales. Esta situación complica las campañas, el registro de votantes, los debates cara a cara y la reunión de personas el día de los comicios.

Los ciudadanos y dirigentes de estos países encaran numerosas preguntas difíciles: ¿pueden las elecciones —y los procesos que las preceden—seguir celebrándose sin arriesgar vidas? ¿Serán suficientes las medidas de precaución adicionales en los recintos o son necesarios cambios más radicales, y a veces controvertidos, en el modo de votar? Estas cuestiones complejas afectan a nuestros derechos fundamentales, a la integridad de la democracia y a la legitimidad de nuestros gobiernos. Las respuestas dependerán del contexto jurídico, político y de salud pública de cada Estado y muy posiblemente lleven aparejadas concesiones difíciles.

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No obstante, las normas y obligaciones internacionales funcionan como una brújula esencial. Por este motivo, abogamos por que los procesos de votación de nuevos gobernantes durante la pandemia de covid-19 reflejen y respeten los siguientes principios fundamentales:

La pandemia afectará prácticamente a todos los países del mundo. Por tanto, es fundamental que afrontemos juntos este desafío común. Al proteger la salud y la seguridad de nuestros ciudadanos, debemos asegurarnos también que las medidas de protección salvaguardan la integridad de las elecciones y la legitimidad del sistema democrático. Instamos a todos los dirigentes y gobiernos a que apliquen las decisiones de forma que reflejen estos principios y respeten los derechos fundamentales. Esto nos permitirá salir de la crisis fortalecidos y proteger nuestra preciada libertad democrática, además de la salud nacional.

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