┬źLa Constituci├│n es un mandato permanente de concordia┬╗

El Rey ha afirmado este jueves ante las Cortes que ┬źla Constituci├│n es un mandato permanente de concordia entre los espa├▒oles┬╗ y ha reivindicado la plena vigencia de ┬źlos ideales y valores┬╗ que la inspiraron. En el 40 aniversario de la Carta Magna, Don Felipe ha se├▒alado que gracias a esta Constituci├│n y a su amparo, ┬źEspa├▒a vive hoy en democracia y en libertad┬╗, y ha advertido que la de 1978 ┬ź no es una Constituci├│n m├ís de nuestra historia┬╗. ┬źEs la primera realmente fruto del acuerdo y el entendimiento y no de la imposici├│n┬╗. Seg├║n explic├│, ┬źes la primera que materializa la voluntad de integrar sin excluir; es la primera que no divide a los espa├▒oles sino que los une, que los convoca para un proyecto com├║n y compartido; para el proyecto de una Espa├▒a diferente, de una Espa├▒a nueva: de una nueva idea de Espa├▒a┬╗.

Don Felipe tambi├ęn traslad├│ un mensaje claro a los separatistas, a quienes record├│ que ┬źnunca antes en nuestra historia se hab├şa dise├▒ado y construido una arquitectura territorial con tan profunda descentralizaci├│n del poder pol├ştico, y el reconocimiento y protecci├│n de nuestras lenguas, tradiciones, culturas e instituciones┬╗.

En uno de los discursos m├ís pedag├│gicos y largos de cuantos ha pronunciado, el Rey reivindic├│ ┬źel esp├şritu de reconciliaci├│n, la voluntad de entendimiento, la vocaci├│n de integraci├│n y el ├ínimo, solidario y generoso, que edifica y cohesiona la fibra moral de nuestra sociedad┬╗.

A├▒adi├│ que en 1978, ┬źEspa├▒a no dej├│ pasar el tren de la Historia┬╗ y ratific├│ una Constituci├│n que es ┬źla culminaci├│n de un proceso que supone el mayor ├ęxito pol├ştico de la Espa├▒a contempor├ínea. Un proceso del que todos podemos sentirnos aut├ęnticamente orgullosos porque en el esp├şritu, en los valores y en los ideales que inspir├│ este periodo de nuestra historia se encuentra la mejor Espa├▒a┬╗. Por ello, inst├│ a reivindicar esos valores e ideales, que ┬źson la base del consenso pol├ştico y social que resuelve las diferencias hist├│ricas entre los espa├▒oles y supera una Espa├▒a secularmente enfrentada y dividida┬╗.

El Rey quiso rendir ┬źun profundo homenaje de gratitud┬╗ a los llamados Padres de la Constituci├│n, y lo hizo con testimonios de cada uno de ellos. Seg├║n afirm├│, los espa├▒oles de aquella ├ępoca ┬źquisieron legar a las futuras generaciones una Espa├▒a reconciliada consigo misma en la que nunca tuvieran que volver a vivir el sufrimiento, el miedo o el rencor que ellos hab├şan padecido. Para que el desprecio no volviese a dividir a los espa├▒oles, ni el odio venciera a la raz├│n┬╗.

Tambi├ęn destac├│ el Rey la voluntad de entenderse de aquellos espa├▒oles, ┬źde respetar las ideas de los dem├ís, de comprender y aceptar las diferencias poniendo fin a la persecuci├│n pol├ştica y a la intolerancia; una voluntad de resolver los conflictos y las discrepancias a trav├ęs del di├ílogo, respetando las leyes y los derechos de los dem├ís, sin imposiciones ni exclusiones┬╗.

Y subray├│ el ┬źesp├şritu integrador┬╗ de la sociedad espa├▒ola, algo que ┬źno supone uniformidad, ni significa olvidar o suprimir la diversidad territorial, ni negar la pluralidad, sino asumir y reconocer a todas ellas en una realidad nacional com├║n en la que caben diferentes modos de pensar, de comprender y de sentir. Una Espa├▒a, en fin, que es de todos, construida por todos, y sentida y compartida por todos┬╗.

Seg├║n concluy├│ Don Felipe, la Constituci├│n supuso la recuperaci├│n de la soberan├şa nacional, de manera que los espa├▒oles pasaron de s├║bditos a ciudadanos. Tambi├ęn supuso la afirmaci├│n de ┬źla unidad de Espa├▒a, reconociendo la autonom├şa de sus nacionalidades y regiones para su autogobierno┬╗, y de la Monarqu├şa parlamentaria, en la que el Rey es s├şmbolo de la unidad y de la permanencia del Estado┬╗.

Fue en ese momento, cuando Don Felipe cit├│ a sus padre, Don Juan Carlos, por haber impulsado la democracia ┬źde forma tan decisiva y determinante┬╗, con el apoyo de su madre, Do├▒a Sof├şa, y los parlamentarios le interrumpieron con un sonoro aplauso.

La Constituci├│n tambi├ęn afirm├│ la separaci├│n de poderes y ┬źel reconocimiento de los derechos y libertades basados en la dignidad de la persona, en el respeto a la ley y a los derechos de los dem├ís┬╗. De esas bases fundacionales ┬źnac├şa una nueva Espa├▒a, un nuevo Estado, diferente de los anteriores y que romp├şa con el pasado┬╗, afirm├│.

Don Felipe manifest├│, 40 a├▒os despu├ęs de la ratificaci├│n de la Constituci├│n ┬źpodemos decir que Espa├▒a ha vivido, sin duda, el cambio pol├ştico, territorial, internacional, econ├│mico y social m├ís profundo y m├ís radical de su historia┬╗. Seg├║n el Rey, ┬źel sentimiento constitucional, consciente o a veces inconscientemente, est├í hondamente asentado en nuestras actitudes porque la Constituci├│n es el alma viva de nuestra democracia. Una democracia que no tiene vuelta atr├ís en el sentir y las conciencias de los espa├▒oles┬╗.

Don Felipe record├│ que dedica su vida ┬źy todos mis esfuerzos┬╗ a la tarea de ┬źconstruir Espa├▒a┬╗, una labor ┬źa la que todos estamos convocados┬╗ y reiter├│ que est├í al ┬źservicio de todos los espa├▒oles, desde la independencia y la neutralidad, y comprometido con la Constituci├│n que nos trajo la democracia y la libertad┬╗. Porque la Corona, agreg├│, ┬źest├í ya indisolublemente unida a la democracia y a la libertad┬╗.

La Familia Real fue recibida con largos aplausos, tanto por el p├║blico que aguardaba en la calle, a las puertas del Congreso, como por los parlamentarios que se encontraban en el hemiciclo. Don Juan Carlos y Do├▒a Sof├şa, que fueron los primeros en acceder al sal├│n de plenos, recibieron un aplauso de casi dos minutos de duraci├│n, que pr├ícticamente se uni├│ con el que despu├ęs recibi├│ Don Felipe, que lleg├│ con la Reina y sus hijas, la Princesa de Asturias y la Infanta Sof├şa.

Solo los miembros de Podemos se quedaron de pie, pero sin aplaudir en ning├║n momento. Despu├ęs, cuando la presidenta del Congreso cit├│ a Don Juan Carlos y Do├▒a Sof├şa, el hemiciclo la interrumpi├│ con otro aplauso. Y, cuando el Rey termin├│ sus palabras, los parlamentarios le dirigieron otra larga ovaci├│n seguida de vivas.

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