La ciencia de la desinformación

Ha sido un tiempo duro para los científicos que la Organización Mundial de la Salud (OMS) envió a Wuhan para investigar el origen de la pandemia. Primero los permisos no llegaban –Pekín estaba de uñas con los ataques virulentos de Donald Trump al “virus chino”— y luego se les contagiaron tres expertos y todo el equipo se tuvo que tirar dos semanas de cuarentena en un hotel de Wuhan. Pero al final han podido hacer su trabajo y presentar sus conclusiones, que confirman lo que ya suponíamos: que el SARS-CoV-2 circulaba por el país antes de que el brote se intensificara y fuera identificado en un mercado de marisco de Wuhan; y que no fue una creación de laboratorio, sino uno más de la larga lista de virus epidémicos que nos han llegado de los animales.

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