La cartera «Protección del modo de vida europeo» será renombrada

Hay un proverbio inglés según el cual «no hay una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión». A la nueva presidenta de la Comisión Europea, la alemana Ursula von der Leyen, le han llovido las críticas en todas direcciones por una de sus primeras decisiones, tan superficial pero reveladora al mismo tiempo, como ha sido la denominación de una de las carteras.

Como era de esperar, su idea de bautizar una de las grandes áreas de trabajo de la Comisión como «Protección del modo de vida europeo» con el encargo de gestionar la inmigración ha sido probablemente el más vistoso de sus errores, aunque aún sin tener en cuenta lo que en otro caso podría ser una simple «extravagancia semántica» -como lo definió uno de los miembros de su equipo-, Von der Leyen ha hecho una distribución de los puestos y funciones de los comisarios que según medios políticos en Bruselas puede convertir al nuevo ejecutivo comunitarios en un campo minado.

Lluvia de críticas

Estos días, Von der Leyen ha reunido a los otros 26 miembros de la nueva Comisión en una especie de seminario en el que, sin duda, el primer debate está siendo cuándo y cómo anunciar que la presidenta se ha equivocado y que no tiene más remedio que cambiar el nombre del área que había bautizado con esta idea cargada de significado.

Las críticas le han llovido por todos lados en el Parlamento Europeo, sobre todo por parte de los grupos de izquierda. Los democristianos han intentado estos días parar el golpe a la espera de poder resolver el debate buscando puntos débiles en las cruciales audiencias de los comisarios socialistas. Los argumentos de unos y otros sobre si se trata de un guiño a la extrema derecha nacionalista o una defensa más o menos desenfocada de los valores democráticos se han entrecruzado en los pasillos del Parlamento. Pero las declaraciones del actual presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, que es miembro del grupo popular como Von der Leyen, han acabado por derrumbar cualquier intento de proteger a su sucesora. «No me gusta la idea de oponer el modo de vida europeo a la emigración porque aceptar a aquellos que vienen de lejos también es parte del modo de vida europeo», declaró Juncker en una entrevista televisiva difundida ayer. Con esta estocada, se da por seguro que la cartera que había sido atribuida al griego Margaritis Schinas (del grupo popular y que ha sido el jefe de los portavoces de Juncker esta legislatura) cambiará de nombre.

Las críticas también señalan otras «extravagancias» notables como la cartera atribuida a la croata Dubravka Suica y que se denomina «Democracia y Demografía» o el área del vicepresidente ejecutivo Valdis Dombroskis que ha sido bautizada como «Una economía que trabaja para la gente», mientras que hay otra cartera que se llama simplemente «Economía», lo que ya ha provocado el chiste fácil de que el italiano Paolo Gentiloni se ocupará de «la economía que no trabaja para la gente».

Loading...

Pero el análisis del reparto de los comisarios encierra también capítulos más que discutibles. El más notable es sin duda la poca delicadeza de haber colocado al holandés Frans Timmermans como responsable del «Pacto verde» y como coordinador de Janusz Wojciechowski, designado por el gobierno polaco con el que ha estado enfrentado durante toda la legislatura que ahora termina.

Además -aunque esto no se le puede atribuir a la ex ministra de Defensa alemana porque han sido los nombres que le han ofrecido los gobiernos- su colegio de comisarios tiene varios miembros sometidos a investigaciones de la agencia europea antifraude OLAF, como la francesa Sylvie Goulard o su colega Wojciechowski. La rumana Rovana Plumb carga con una reputación poco recomendable en este campo y hasta la propia Von der Leyen tiene pendiente una investigación en Alemania. Las audiencias parlamentarias prometen ser más que movidas.

Lee más: abc.es


Comparte con sus amigos!