La canción italiana como hogar | Cultura

Para Vega (Córdoba, 1979), el hogar suena a canción italiana de los sesenta. Lo supo más que nunca después de sufrir “un colapso” tras cuatro años sin parar, entre la creación del exitoso disco Wolverines y la posterior y larga gira. “Un neurólogo me dijo que debía coger vacaciones, que necesitaba desconectar totalmente. Me di cuenta que estaba perdiéndome a mi familia”, confiesa la cantante. “Fue entonces cuando recuperé el recuerdo del hogar y supe dónde estaban mis raíces. Volví a las canciones italianas que marcaron mi vida”, añade.

Volver a escuchar composiciones de Mina, Adriano Celentano, Renato Carosone, Domenico Modugno, Nada o Franco Battiato le llevaron a aquellas nochebuenas en casa de su tío Pepe en Andalucía, cuando su padre José María y el resto de la familia las cantaban y bailaban durante fiestas interminables. “Nos gustaba el folclore más que a un tonto un lápiz. Yo era una niña y fue en esas reuniones en las que me hice cantante, intentándome ganar un hueco entre los mayores”, explica Vega.

Non Ho L’Eta (La Madriguera Records / Subterfuge) es su nuevo álbum, un homenaje a la canción ligera italiana de los sesenta, pero, sobre todo, un “disco familiar”. Un trabajo compuesto por 11 versiones, que pasaron la criba de unas 40 grabadas e interpretadas por la cantante en italiano, un idioma con el que tuvo que aprender a manejarse gracias a una profesora particular. “Era un reto. Tengo buen oído, pero cantar las canciones era otra cosa y tenía que estudiar mucho la pronunciación. Tuve dudas existenciales, más cuando en las propias composiciones que seleccionaba encontraba distintos acentos o dialectos como el napolitano”, cuenta.

El idioma no era el único reto. La mayoría de esas canciones forman parte del canon de la canción ligera, un adjetivo, el de “ligera”, que conlleva en la actualidad una visión peyorativa, pero que Vega defiende y viene a representar el gusto exquisito por la melodía y los arreglos delicados. Azzurro, Il Mondo, Città Vuota, Nel Blu Dipinto Di Blu (Volare) o L’appuntamento son auténticas obras de orfebrería pop, de una profundidad sentimental prodigiosa, que han servido de referencia para el mejor cancionero europeo. “Es mi primer disco como intérprete, en el que no toco ningún instrumento ni compongo. No quería que fuera un disco homenaje al uso. Quería que fuera un disco de Vega”, señala. Por eso, el álbum no fue grabado en Italia. Todas las sesiones se registraron en los estudios Capitol de California, bajo la producción del reputado Sebastian Krys, que ya ha trabajado con ella en anteriores proyectos y se ha puesto a los mandos de estrellas como Alejandro Sanz, Arturo Sandoval, David Bisbal o Enrique Iglesias. “Sebastian me conoce y sabe lo que quiero”, apunta.

Non Ho L’Eta supera los retos, incluso el que planea aún para los más descreídos de ver a Vega como una artista que nada tiene que ver con sus comienzos en Operación Triunfo. El álbum guarda la riqueza emocional de las canciones originales, desplegándose en la voz seductora de Vega como piezas de un sabroso pop contemporáneo. Son menos dramáticas, con un toque más fino, hiladas por una elegante suavidad instrumental. “No quería añadir florituras innecesarias. Había que aligerar la producción”, arguye. “El objetivo es que el disco sea visto como algo que trasciende entre generaciones, que puede unirlas, consiguiendo que las canciones que cantaban nuestros padres puedan ser conocidas actualmente por los jóvenes, que son más permisivos que antes y buscan música fresca”.

Editado en formato digital, vinilo, cede y casete, como un guiño a ese sentido intergeneracional tan buscado por su autora, Non Ho L’Eta cuenta con una colaboración histórica. Por primera vez, Elvis Costello participa en un trabajo de un músico español. El británico, amante de la canción italiana, canta en Dio Come Ti Amo. “Eligió él la canción. Se lo comenté hace dos años en California, durante la presentación de uno de sus discos. Le sorprendió que alguien bastante más joven que él y que no era italiano le propusiese cantar una canción italiana”, relata Vega. Costello mandó su parte por Skype, después de una fallida grabación en persona el pasado junio, cuando el británico tocó en Madrid. “Me puse de parto el mismo día que íbamos a grabar”, recuerda la cantante con una sonrisa. Nació Noa, su hija, a la que dedica el álbum, junto a su padre y su fallecido tío Pepe. Todos forman parte de Non Ho L’Eta, un disco que, conviene volver a señalarlo, se alumbró con el “recuerdo del hogar”.

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