«La caída de costes han acelerado más de lo planeado los ritmos de la transición energética» | Economía

La sociedad española es una de las más concienciadas con la necesidad de cuidar el medio ambiente, ya que seis de cada diez ciudadanos consideran que estamos ante una emergencia climática, tal como reflejan  las encuestas. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima de 2021 a 2030 fija una serie de líneas maestras que deben guiar la inversión para transformar el tejido productivo y económico en general y plantea una inversión de más de 240.000 millones.

En Foro Futuro, el observatorio de tendencias económicas de Cinco Días y Grupo Santander queremos someter a debate el ambicioso salto transformador de la economía que supone todo ello, analizando los costes y beneficios, los ritmos de la transformación y la financiación de los mismos.

El debate cuenta con la presencia de Gonzalo Escribano, director del programa de Energía y Cambio Climático del Real Instituto Elcano y profesor de Economía Aplicada de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Lara de Mesa, directora de Banca responsable de Banco Santander. Santiago Carbó, catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Granada y Director de Estudios Financieros de Funcas. Fernando Fernández, profesor de Economía del IE Business School y Francisco Pérez, profesor emérito de Análisis Económico de la Universitat de València y director de Investigación del Ivie.

“Las energías renovables reducen todo tipo de costes de manera brutal, tanto los de generación eléctrica como los costes sociales y económicos; es difícil encontrar otra industria en la que el ahorro de costes se haya acelerado tanto en la última década”, resume Escribano. “La fotovoltaica ha caído más del 80%, la termosolar cerca del 50%, la eólica terrestre un 40% y la marina ha caído un 30%”, concreta el profesor de la UNED.

Según el experto, esta es la razón del gran acelerón que han experimentado las tendencias sostenibles en la última década y su impulso desde las instituciones, cada vez más ambiciosas en sus objetivos. “El Parlamento europeo ha pasado de proponer una reducción de emisiones del 40% a aumentarlo en un 60% para 2030, porque la tecnología empieza a permitirlo”. Y no solo Europa, las tres cuartas partes de la economía mundial se han comprometido a alcanzar la descarbonización total para 2050.

No todo son objetivos a cumplir en el largo plazo, muchos son ya parte de la realidad. Según apunta Escribano, “la fotovoltaica es ya la energía más barata de generación de electricidad de la historia”. El investigador añade otro dato: solo en el mes de septiembre se matricularon más coches eléctricos e híbridos que diesel por primera vez en la UE. “Hay estudios que indican que en 2025 el coche eléctrico será competitivo en precio con otros coches de combustión interna”, añade Escribano. «Los ritmos se están acelerando mucho», sostiene.

Así lo confirma Lara de Mesa y añade que las políticas de compensación para que la transición sea justa marcan el camino ahora más que nunca. “El coronavirus ha reforzado la necesidad de que la transición a una economía verde se realice de forma inclusiva, ya que la crisis sanitaria nos deja con previsiones de contracción económica relevantes, de recuperación de empleo que no volverán a niveles previos al Covid hasta 2022 y, por primera vez en 20 años, la extrema pobreza aumentando”, explica la directora de Sostenibilidad de Banco Santander.

A pesar del amplio apoyo social hay poco interés para financiar proyectos sostenibles. Lo que contrasta con la apuesta de las grandes empresas. Según de Mesa, “la sostenibilidad se ha convertido en un tema fijo en cualquier conversación de alto nivel con clientes corporativos e inversores”. Sin embargo, en la mesa de las pymes y particulares, la sensibilidad por el cambio climático no se ha trasladado aún a los hábitos de consumo. “Estamos ante un consenso amplio de que la actividad económica tiene que desarrollarse de manera distinta pero todavía necesita mucha evolución”, advierte de Mesa. “Hay que marcar la agenda, porque un objetivo a largo plazo necesita de mucha disciplina a corto, saber cuáles son las sendas de transición que nos permitirán reducir las emisiones de carbono para 2050 es fundamental para orientar la actuación de todos los agentes que tomarán parte”, añade.

 

 

 

 

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