La banca alemana hace oídos sordos a los ecos de sirena de las fusiones

Las nuevas exigencias de capital del Banco Central Europeo (BCE) parecen destinadas a empujar a más bancos hacia las fusiones. En una de sus últimas comparecencias como presidente, Mario Draghi respondió a las críticas de Deutsche Bank y de UBS a los tipos negativos urgiendo a las entidades a emprender fusiones y a mejorar sus ratios de eficiencia, por debajo de la media comunitaria. Los bancos alemanes sufren con las tuercas de tipos cero que sigue apretando el BCE, pero sus autoridades siguen desaconsejando fusiones. «No creo que haya que pensar en fusiones sino en revisión de los modelos de negocio», dijo este miércoles el jefe de supervisión de la autoridad bancaria alemana Bafin, Raimund Röseler. Las fusiones no son la respuesta al escenario de tipos de interés ni a la nueva competencia de gigantes tecnológicos como Apple, Google y compañía, dice. «¿Alguien realmente cree que el mercado bancario alemán sería rentable si tuviéramos solo quinientos o seiscientos en lugar de los actuales 1.400 bancos?», ironizó Röseler, advirtiendo, sin embargo, que «el mercado bancario cambiará drásticamente en los próximos años y no todos sobrevivirían». Lo que Röseler pide al sector es que arroje luz sobre sus modelos de negocio. «Todo, absolutamente todo, tiene que ser puesto a prueba, y debe ser hecho ahora y no en algún momento». El presidente del Consejo de Supervisión del BCE, Andrea Enria, había instado recientemente a los bancos alemanes a «estrechar lazos», durante una jornada sobre el sector organizada por el diario salmón Handelsblatt, «para poder hacer frente a la gran inversión en la transformación digital». Pero la Bafin insiste en que lo primero es un proceso interno de reestructuración que debe llevar a cabo cada banco de puertas adentro. El presidente desde marzo de la autoridad bancaria alemana, Félix Hufeld, no ha podido ser más gráfico esta semana al advertir de que «no será suficiente cortar el exceso de grasa y dejar los huesos y músculos intactos», subrayando que muchos bancos tienen modelos de negocio demasiado complejos y deberían preguntarse qué actividades y productos son rentables. La Bafin no se opone a los grandes procesos de concentración, incluidas las fusiones transfronterizas, dijo Hufeld, aunque añadió que los riesgos de llevar a cabo tales operaciones a menudo se subestiman. Las negociaciones de fusión entre Deutsche Bank y Commerzbank fracasaron el semestre pasado. Posteriormente, Deutsche Bank anunció una reestructuración que eliminará 18.000 puestos de trabajo. Commerzbank planea deshacerse también de miles de puestos de trabajo y cerrar una quinta parte de sus sucursales. Los únicos pasos perceptibles tienen lugar en el ámbito de las cajas. El presidente de las Sparkassen (DSGV), Helmut Schleweis, trabaja en un proceso de consolidación que implicaría al Landesbank (banco regional) de Hesse-Turingia, Helaba, y al fondo Deka. «Una fusión entre ambos crearía un núcleo para un instituto central», explica. Y añade: «La posibilidad de ir añadiendo después otros bancos está ahí, ese sería el principio». El proyecto, que tiene ya un año, está sin embargo en sus primeros pasos y la Bafin insiste en que es más urgente la revisión y avisa que tomará los estándares de préstamos bajo el microscopio. «En los próximos meses analizaremos cada vez más las carteras de bancos seleccionados, analizaremos la capacidad de recuperación y también compararemos la política de valoración entre bancos», adelantó Röseler. También ve problemas en el sistema de informes, en vista de la creciente digitalización del sector financiero. Las iniciativas a nivel europeo para reducir la cantidad de datos de informes en un 10% o 20% son un primer paso para racionalizar, «pero creo que necesitamos consideraciones de reforma mucho más fundamentales que sean realmente apropiadas para una era digital». En 2020, la Bafin llevará a cabo un estudio profundo de viabilidad. Mientras tanto, recuerda que «las fusiones transfronterizas son posibles incluso en las condiciones actuales». «La regulación europea no se opone a las fusiones europeas, que tienen sentido estratégico», considera Hufeld, aunque reconoce que las diferentes disposiciones legales, por ejemplo, en la ley de insolvencia o los requisitos de capital para las filiales extranjeras de instituciones financieras evitan las fusiones transfronterizas. En este escenario, el banco italiano Unicredit y el holandés ING compiten por Commerzbank. Hay pocas situaciones de consolidación, al menos en el extremo superior del mercado bancario europeo, en que la banca alemana no juegue un papel, eso no es nada nuevo, pero la prioridad germana de la reducción de costes sigue sin pasar necesariamente por la fusión. Reestructuración de negocio Sin pasar por la fusión, los bancos alemanes se afanan en todas formas de cooperación. Deutsche Bank y el francés BNP Paribas han recibido la autorización para migrar los clientes del banco alemán en el negocio de fondos de alto riesgo y en la negociación electrónica de acciones al francés. El primer banco comercial alemán transferirá tecnología y personal a BNP y se retirará de la negociación con acciones. La situación de Deutsche Bank sigue siendo crítica, después de registrar pérdidas de 4.116 millones de euros en los nueve primeros meses de 2019, frente al beneficio neto atribuido de 455 millones contabilizado en el mismo periodo del año anterior, como consecuencia del impacto de los costes de la reestructuración emprendida por la entidad, que recortará 18.000 empleos en un periodo de tres años. Asimismo, su cifra de negocio entre enero y septiembre de este ejercicio alcanzó los 17.816 millones de euros, un 9,7% por debajo en términos interanuales.

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