La baja rentabilidad aboca a la banca a nuevas fusiones

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A los bancos se les van agotando las herramientas para compensar la política monetaria de tipos de interés negativos del Banco Central Europeo (BCE) que lastra sus cuentas de resultados. Aunque siguen ajustando costes vía despidos y cierre de oficinas y tratando de impulsar los ingresos por comisiones, entre otras medidas, su rentabilidad continúa siendo insuficiente. Prueba de ello son los bajísimos niveles a los que las entidades españolas cotizan en Bolsa. Ante esta situación, el Banco de España y el BCE insisten en la necesidad de una mayor consolidación, y en el sector se da por hecho que antes o después habrá nuevas fusiones, principalmente entre entidades medianas y pequeñas.

«Parece que no hay más camino», admitió la semana pasada el presidente de Abanca, Juan Carlos Escotet, quien explicó que en el actual escenario económico y monetario «se hacen indispensables nuevos procesos de integración» y reconoció el interés de su grupo por seguir creciendo con compras. «En este entorno tienen más sentido», dijo en un foro bancario celebrado en Madrid el consejero delegado de Bankia, José Sevilla. «Las fusiones permiten ganar escala y ser más eficiente en coste, pero no son sencillas y distraen mucho», señaló en el mismo evento el presidente de Caixabank, Jordi Gual.

Coste del capital

Los banqueros coinciden en que la consolidación no es fácil y todas las entidades han diseñado planes estratégicos para seguir en solitario, pero el endurecimiento de la política monetaria ha reabierto el debate sobre otra oleada de integración. La ratio de rentabilidad media de las entidades significativas españolas cayó el pasado junio al 7,7% del patrimonio y la del conjunto del sector al 5,8%, por encima de la media europea pero por debajo del coste del capital, que se sitúa entre el 8% y el 10%. Es más, el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, alertó de que el 90% de los bancos europeos no cubren ese coste y, por tanto, no son rentables.

El eurobanco rechaza que las raquíticas cifras de rentabilidad se deban a su política monetaria y las atribuye a problemas estructurales del propio sector como su nivel de gastos. Pero la vuelta de tuerca que viene de darle a los tipos negativos ha empeorado las perspectivas de la industria. Aunque en las últimas semanas ha habido un rally bursátil en la banca, esa medida hundió las acciones mínimos.

La débil cotización de la banca española en Bolsa refleja el escaso atractivo que tiene para los inversores, que no lo ven un sector rentable. Las tres entidades más grandes del país, Santander, BBVA y Caixabank, cotizan con descuentos del 35%, el 33% y el 34% sobre su valor en libros, siendo las mejor posicionadas. Los títulos del Sabadell sufren un ajuste del 53%, los de Bankia del 57% y los de Unicaja y Liberbank, los grupos más pequeños, se aproximan al 70%, al cotizar con descuentos del 66% y el 68% respectivamente.

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Tanto analistas como el sector sitúan a estos dos bancos como principales candidatos a iniciar la nueva oleada de fusiones. Más aún teniendo en cuenta que hasta la pasada primavera negociaron su integración. «Seguimos viendo a Unicaja como probable participante en fusiones, y mantenemos nuestra opinión de que la consolidación ocurrirá entre bancos más pequeños, en lugar de una toma de control por parte de un banco más grande», dice Credit Suisse en un reciente informe sobre la banca española.

Banca pequeña y mediana

Fuentes de las principales entidades explican que en un escenario tan prolongado de tipos cero y negativos, los bancos tienen cada vez menos margen para mejorar su rentabilidad. Y ese margen, apuntan, es aún más reducido para los menos diversificados tanto geográficamente como por negocios. Además, a corto y medio plazo afrontan el coste de cubrir el nuevo colchón anticrisis y de una posible sentencia desfavorable por las hipotecas ligadas al IRPH, lo puede acelerar esas operaciones.

Las fuentes coinciden en que ese proceso de consolidación podría empezar primero por Unicaja, Liberbank y otras antiguas cajas como Abanca e Ibercaja, pero que acabará alcanzando también al Sabadell, Bankia -que el Estado debe privatizar- e incluso Caixabank. Solo Santander y BBVA, por su presencia internacional, podrían tener menos apetito para hacer compras en España.

Una nueva oleada de fusiones bancarias en España también puede encontrarse con obstáculos. Además de los repartos de sillones y poder, que en el pasado ya frustraron operaciones corporativas de este tipo, De Guindos reconoció que esas integraciones, aunque «ineludibles», son complicadas porque esas bajas ratios de rentabilidad y cotización hace al mismo tiempo que a las entidades interesadas en hacer adquisiciones les resulte más caro obtener capital para financiar cualquier fusión.

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