Juzgan a un hombre que arrancó de un mordisco dos terceras partes del labio a su expareja

Santiago Guardar

A diario la insultaba. «Puta, zorra, gorda, me das asco» le decía. Controlaba sus llamadas telefónicas y le ponía todo tipo de impedimentos para que saliese sola de casa. Tras varios intentos de agresión, frenados por los hijos de ambos, un día le agarró del cuello «apretándoselo violentamente» y la golpeó con fuerza. Ella tuvo que acudir a los servicios médicos y dijo basta. Puso una denuncia por violencia machista, pero su calvario no terminó ahí. Apenas un mes después de la ruptura, su expareja la esperó cerca del domicilio. La abordó y pese a que el hijo del agresor intentó impedírselo, le «agarró la cabeza, le mordió en el labio inferior y le arrancó 2/3 de éste, que escupió cuando abandonaba el lugar». Los hechos ocurrieron entre 2016 y 2018 en La Coruña y el agresor se sentará este martes en el banquillo de los acusados. La Fiscalía solicita para él diez años de prisión.

Según el relato del Ministerio Fiscal, las agresiones comenzaron a mediados de 2016 cuando la pareja inició su relación sentimental. Vivían juntos en un piso de la ciudad de La Coruña con un hijo de él y dos hijas de ella, los tres mayores de edad. «Poco después del inicio de su vida en común, el acusado comenzó a hacer gala de su carácter agresivo, celoso y controlador en relación con su pareja y decidió conseguir la sumisión de ésta mediante el empleo constante de la violencia verbal y física sobre ella», relata la Fiscalía. «Creó en el hogar un ambiente de temor y humillación que provocó el retraimiento de la mujer a la hora de denunciar la situación que estaba viviendo», prosigue. Aunque a menudo intentaba agredirla, sus hijas acudían en su ayuda y frenaban los golpes. La víctima no interpuso denuncia hasta el 10-07-2018, cuando se consumó el intento de estrangulamiento que le dejó una lesión erosiva en el cuello de un centímetro, según el informe del Servizo Galego de Saúde (Sergas).

Después de la presentación de la denuncia se produjo la ruptura definitiva de la relación y el acusado abandonó voluntariamente el domicilio, aunque su hijo siguió viviendo con la expareja y las hijas de ésta. Pero el agresor decidió volver. Alrededor de las diez de la noche del día 13-08-2018, relata en su escrito la Fiscalía, cuando ella regresaba a su casa, se percató de la presencia del hombre a bordo de un vehículo. Él salió del coche y la abordó. Le pidió que hablasen y ella se negó y se dirigió a un bar con terrazas, lo que frenó al acusado. Tras llamar a una de sus hijas para pedir ayuda, apareció el propio hijo de su expareja para buscarla e intentar protegerla de su propio padre. Pero al entrar en la edificio en el que vivían, el acusado los estaba esperando. Apartó de un empujón a su hijo y le arrancó buena parte del labio de un mordisco. «Todo ello con la clara intención de dejar constancia de su dominio físico sobre la mujer, del desprecio absoluto de su decisión de no volver con él y aumentar deliberadamente el sentimiento de humillación de ésta, derivado del grave afeamiento del rostro y el agudo dolor físico así causados», considera la Fiscalía. Antes de ser asistida por una ambulancia, ayudada por una de sus hijas y por el hijo del acusado, la víctima recuperó el trozo de labio y lo preservó en hielo, lo que permitió su posterior reimplantación para atenuar el negativo impacto estético.

la Fiscalía, que pide diez años de prisión, le acusa de un delito de malos tratos habituales, otro delito de lesiones de género y otro delito de lesiones causantes de deformidad. El caso será juzgado este martes 19 en la Audiencia Provincial de La Coruña.

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