Junqueras y Otegui ya ponen precio a su apoyo: amnistía y autodeterminación

Madrid – Barcelona – Bilbao Guardar

Cambio total de estrategia por parte del PSOE. En contraste con las largas semanas de espera tras el 28 de abril para descolgar siquiera el teléfono y llamar a sus potenciales aliados, Pedro Sánchez acelera buscando que se sustancie ya la viabilidad (o no) de su investidura. Tras sellar un acuerdo para un Gobierno de coalición con Pablo Iglesias el martes, la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, arrancó ya ayer los contactos con el resto de grupos para sumar apoyos a los 155 que garantiza el pacto PSOE-Podemos.

El voto exterior restó ayer un escaño al PNV, que ahora se queda con seis, en favor del PP. Un pequeño cambio que provoca alteraciones en la frágil mayoría que quiere armar el presidente en funciones. Si logra los votos del PNV (6), los de Más País-Compromís (3) —ya hubo ayer reunión de Lastra con Joan Baldoví e Íñigo Errejón—, el del Partido Regionalista de Cantabria (PRC), el del Bloque Nacionalista Galego (BNG) y el de Teruel Existe, el candidato sumaría 167 apoyos. A lo que se podría sumar también uno de Nueva Canarias. El PNV, eso sí, persistirá en seguir avanzando en el calendario de transferencias.

Un 2020 complejo

Una clave del intento de Sánchez por acelerar la investidura es que en 2020 hay elecciones autonómicas en País Vasco, Galicia y probablemente en Cataluña. Y Sánchez depende de fuerzas nacionalistas e independentistas de estas tres comunidades. Cuanto más se acerquen las fechas, más subirá el precio de una investidura que va camino de convertirse en un mercado persa. «Cuanto antes mejor», insistían ayer en el PSOE.

Al ganar el PP un escaño el bloque de votos contrarios seguros se quedaría en 164 votos y el de los votos a favor se reduce uno hasta esos 167. Para poder ser elegido, Sánchez necesita no engrosar esos 164 votos en contra. Para ello necesita las abstenciones de ERC y de Bildu, que desde ayer empezaron a hacer valer ya su posición de fuerza.

Todas las miradas están puestas en ERC, partido liderado por Oriol Junqueras desde la cárcel, y que de momento se mantiene firme en defender el «no» a la investidura. Sin embargo, podrían pasar a la abstención a cambio de cesiones fundamentales por parte del Gobierno de Pedro Sánchez.

Este miércoles, en una entrevista para RAC1, el propio Junqueras dio por iniciada la subasta al señalar que «lo primero que tiene que pasar es que Sánchez quiera hablar, que se siente y que hable» con Quim Torra y Pere Aragonès, presidente y vicepresidente de la Generalitat de Cataluña, respectivamente. Mientras tanto, señaló, la posición de ERC no cambiará: «Ahora mismo, un no a Sánchez». Más allá de sentarse a hablar, eufemismo utilizado por las formaciones independentistas para que el Gobierno ceda a sus demandas, Aragonès concretó, en otra entrevista, esta vez para Catalunya Ràdio, que lo mínimo que el PSOE tiene que concederles es un trato «entre iguales» para llevar a cabo una mesa de negociación -al margen de las instituciones democráticas- en la que se pueda negociar un referéndum de autodeterminación en Cataluña.

En el mismo sentido se refirió Torra en la sesión de control al Gobierno catalán, celebrada ayer en el Parlamento autonómico. En respuesta a una interpelación de la líder de los comunes, Jéssica Albiach, el presidente de la Generalitat les animó a que, una vez sentados en el Consejo de Ministros, traten sobre «la libertad de los presos políticos», que «Cataluña es una nación y que tiene el derecho a decidir» y que, entre otras cosas, «la Monarquía ya no es una institución propia (de Cataluña)».

En el PSOE la propuesta es una mesa de partidos en el marco del Parlamento de Cataluña. Y ayer insistían en que el documento suscrito con Podemos hace hincapié. Pero por el momento no se cierran las puertas y está previsto que Adriana Lastra se reúna hoy en el Congreso con Gabriel Rufián. En EH Bildu también se sienten fuertes. Arnaldo Otegui se ha convertido en un actor para lograr Gobierno. Y ayer advirtió de que la estrategia de presionar no va a funcionar: «Nosotros estamos muy tranquilos; la pelota está en su tejado».

Derecho a la autodeterminación, libertad para los presos y políticas sociales que «pongan a la gente en el centro y no a las élites económicas». Son las tres principales reclamaciones que ha puesto sobre la mesa Arnaldo Otegui. Consciente de su capacidad de presión se permitió decirle a Sánchez que si no las acepta, se «ahorre» abordar negociaciones. Por el momento no hay previsto un contacto de Lastra con algún representante de Bildu.

En el PSOE estas compañías no convencen. El lunes José Luis Ábalos defendió que era posible que el Gobierno no dependiense de los independentistas. Pero la coalición con Podemos ha cortocircuitado ese entendimiento con el PP y los 10 escaños de Cs que defienden presidentes como Guillermo Fernández Vara o Emiliano García-Page. Aunque por el momento sus apelaciones son a PP y Cs, y no críticas a Sánchez.

Lee más: abc.es


Comparte con sus amigos!