Isabel II prohíbe a Enrique de Inglaterra y Meghan Markle usar la marca Sussex Royal | Gente y Famosos

Quien decide marcharse de la familia real, lo hace para siempre. De ahí que la salida de Enrique de Inglaterra y Meghan Markle del seno de los Windsor esté siendo más definitiva de lo que ellos mismos pensaban. Tanto que incluso se han visto obligados a dejar atrás parte de su nombre para afrontar esta nueva etapa. Los Sussex han decidido renunciar a sus títulos de altezas reales y también a los ingresos públicos que les proporciona ser parte de los Windsor. Pero seguirán siendo duques en todo momento, ya que esa es una denominación que les concedió Isabel II cuando se casaron, un regalo a Enrique por ser su nieto, fuera cual fuese su papel dentro de la institución. Sin embargo, el matrimonio ya no podrá usar el término royal, real, en sus comunicaciones y acciones comerciales. Porque, al fin y al cabo y como ellos mismos han decidido, ya no son parte de la familia real.

Así lo da a conocer en exclusiva el diario británico Daily Mail, que afirma que la propia soberana ha prohibido a la pareja el uso de la palabra royal. Algo que les afecta de forma clara y directa. Para empezar su cuenta de Instagram —que en solo 10 meses ha acumulado 11,2 millones de seguidores— se denomina SussexRoyal, un nombre que pretendían mantener también en su nueva página web, por ahora algo vacía pero en la que darán cuenta de sus futuras actividades y de su fundación. Creada hace pocos meses y en la que han invertido varios miles de euros, de ella ya ha desaparecido ese término, real, algo que aún no ha ocurrido en el perfil de Instagram.

Según explica el rotativo, la pareja había registrado bajo el término comercial Sussex Royal multitud de productos, entre los que hay objetos de todo calibre, pero también actividades, ropa, libros o material de papelería. Eso no implica que fueran a sacar crédito comercial de todas ellas ni que fueran a lanzar productos de todo, pero sí que querían tener la opción de poder hacerlo en un futuro. Por tanto, ahora tendrían que renombrar todas esas posibles licencias, llamándolas duques de Sussex o buscando una marca comercial que se adecúe a ellos. «Si no están llevando a cabo tareas oficiales y ahora buscan oportunidades mercantiles, sencillamente no pueden venderse a sí mismos como royals«, explican fuentes cercanas a la familia real al diario británico.

La reina ha accedido a que su nieto y la esposa de este hagan una vida separada de la familia real británica, viviendo en otros países —sobre todo en Canadá— y alejándose de las tareas institucionales. Esa fue la decisión que tomaron Enrique y Meghan Markle a mediados de enero, cuando anunciaron por sorpresa que daban un paso atrás en la vida de palacio, en lo que supuso una enorme crisis mediática que solventaron entre la monarca y sus herederos, Carlos y Guillermo de Inglaterra. Pero eso no significa que les vaya a permitir lucrarse gracias a un apellido que con tanto ahínco Isabel II y su prole trata de mantener limpio, impoluto y alejado de contaminaciones producidas por traspiés mediáticos o búsquedas de un rédito financiero.

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