Invertir en el futuro

Para llegar a ser deportista profesional es necesario que se den varias circunstancias. En primer lugar, hacen falta aptitudes físicas y talento. Después, hay que tener constancia y capacidad de sacrificio. También un alto nivel de arrojo —no es lo mismo competir delante de familiares y amigos que hacerlo ante miles de personas—. Pero, sobre todo, es indispensable esa pizca de suerte que marca la vida. Todo lo anterior puede no servir para nada si no se está en el lugar adecuado y en el momento adecuado. Un mal día lo tiene cualquiera, sí, pero si es justo el día decisivo, la conjunción de todo lo anterior se desmoronará.

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