Inversores que se hacen de oro en Bolsa: ganancias del 139% gracias al hidrógeno | Mercados

Una inversión más rentable que haber comprado acciones de Amazon antes del estallido de la pandemia. Más que haberlas comprado de Apple o que directamente haber puesto el dinero en un fondo indexado que replicara los movimientos del Nasdaq, la Bolsa que mejor lo hizo entre las grandes el año pasado. La locura por el hidrógeno verde ha causado un acelerón en los proyectos basados en esta tecnología y para los inversores que supieron tener la visión suficiente como para apostar por ella en el momento adecuado, unas rentabilidades de escándalo.

Rafael Luque es el consejero delegado de Ariema, la primera empresa española especializada en hidrógeno y pilas de combustible. La compañía es, además, la asesora del fondo Renta 4 Megatendencias Fi Ariema Hidrógeno y Energías Sostenibles, el primer fondo orientado al hidrógeno del mundo. Desde la creación de este vehículo de inversión, en febrero de 2020, ha ofrecido una rentabilidad del 139,7% hasta el pasado miércoles. Aquellos que participaron en el fondo desde el inicio han más que duplicado su dinero en poco más de un año.

“Ahora el hidrógeno verde está de moda. Todo el mundo presume de él y de proyectos que quizás no se hagan, porque se habla de muchos millones pero todo está condicionado a subvenciones”, comienza explicando Luque. “Casi todos los proyectos grandes están pendientes de financiación. Hay demasiada información y es confusa”.

Entre el maremágnum informativo, Luque destaca un dato que califica de clave para entender hacia dónde se dirige este mercado tan lucrativo hasta el momento. “De las muchas noticias que hay, una muy interesante es del Bank of America, que ha dicho que para 2050 el hidrógeno se habrá comido un 25% del negocio actual de petroleras y gasistas. Eso es tanto dinero y hay tan poca empresa especializada en hidrógeno que realmente la expectativa financiera es brutal”.

De entre las diferentes formas de invertir en este mundo del hidrógeno, el fondo asesorado por Ariema escoge una estrategia concreta. “Hay inversión de explotar instalaciones con empresas que se están posicionando en producirlo comprando las máquinas a otro. En el fondo que asesoramos el enfoque es invertir en empresas cotizadas con tecnología propia que son las que venderán equipos a todos los que quieren hacer instalaciones”, revela el experto. Debido a la peculiaridad y lo reducido del mercado, aconseja, si se decide entrar en él, hacerlo de la mano de gente que entienda cómo funciona.

El verdadero boom

El interés en el hidrógeno se ha disparado, pero Luque es de la opinión de que todavía le queda un brillante recorrido por delante. En concreto, un asunto importante será la incorporación del hidrógeno en la movilidad y el transporte, el sector que mejor paga el kilo de hidrógeno a día de hoy. “Los coches de hidrógeno son capaces de recorrer 600 kilómetros llevando solo 4 o 5 kilos de hidrógeno para ese uso. Dentro del coche lo que llevo es el depósito de hidrógeno y una pila de combustible, con eso genero energía eléctrica y lo muevo gracias a su motor eléctrico. En vez de tener la necesidad de contar con baterías para moverlo, lo que hago es tirar del depósito de hidrógeno y de la pila de combustible”.

El ejecutivo señala que un vehículo de hidrógeno frente al vehículo de batería eléctrico tiene más autonomía y se carga en cinco minutos, con lo cual, de cara al usuario, el servi­cio que presta un coche de hidrógeno es el mismo que el que da uno de gasolina. En el vehículo eléctrico de batería no solo hay que andar cargando cada poco, sino que, sobre todo, el tiempo de recarga es elevado. Hay cargadores rápidos de media hora, pero si este fin de semana nos vamos desde Madrid a Valencia, cuando lleguemos a la estación de recarga y haya cinco ve­hícu­los eléctricos pues a ver qué hacemos”.

Luque recuerda que hoy un coche de hidrógeno con una pila potente ya se puede comprar por 70.000 euros. “Ahora hablamos de un coche con mejores prestaciones que el mejor Tesla y que vale menos que el mejor Tesla. En mi opinión, el precio que vale Tesla en Bolsa es un disparate, porque una empresa como Toyota hace un coche eléctrico con una tecnología comparable. Pero, además, hace vehículos tradicionales, híbridos y cuenta con una buena gama de hidrógeno”.

Al final, al igual que en el resto de partes del mercado, la evolución de los precios de las cotizadas especializadas en hidrógeno se ve influida por la relación entre oferta y demanda. “Hay dos factores que influyen en el precio. Las posibilidades de inversión en empresas cotizadas especializadas en hidrógeno son muy pocas y hay mucha presión compradora. Muchos fondos de energías limpias ejercen una presión que, lógicamente, hace subir el precio. El factor clave es la expectativa de negocio a medio plazo. Bank of America prevé una cifra tremenda. Estas empresas que cotizan con capacidad de generar equipos, que son pocas, tienen por delante un negocio magnífico con muchas barreras de entrada. Las que ahora intentan desde cero ser capaces de fabricar equipos tienen muy pocas opciones frente a aquellas que ya cuentan con esa tecnología propia. Es un negocio enorme a repartir entre muy pocas empresas con capacidad de hacer esos equipos”, concluye Luque. 

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