Imprevisión

La situación de desbordamiento que vive la Asistencia Primaria era previsible y es lamentable que no se hayan tomado a tiempo las medidas de refuerzo necesarias. Las administraciones sanitarias responsables, en este caso las comunidades autónomas, no han actuado con la suficiente anticipación. Y el Ministerio de Sanidad ha tomado escasas medidas para asegurar que al terminar el estado de alarma hubiera una red de vigilancia que hiciera frente a los posibles rebrotes. A esta situación han contribuido dos factores: la falta de agilidad organizativa, y de nuevo, un cálculo equivocado sobre el comportamiento del virus. Se esperaban rebrotes puntuales, pero menos de los que se han producido. La mayoría de las comunidades había orientado su estrategia a contener una posible segunda oleada en otoño, pensando que tendrían un margen de tiempo del que no han dispuesto.

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