“Ich bin ein Madrileño”

El 26 de junio de 1963, en plena Guerra Fría, el presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, llegó a Berlín oeste, el trocito de la ciudad que había quedado como una isla en medio de la Alemania soviética. Una Alemania que en una de esas paradojas graciosísimas de la historia y del comunismo en general, decidieron llamar República Democrática Alemana. Ya ven que los juegos demenciales de palabras, como socialismo o libertad, no son de ahora. Tras la construcción del muro, el Berlín libre se comunicaba con el mundo exterior gracias a un puente aéreo. Así llegó Kennedy, que en un discurso memorable defendió la ciudad como emblema de libertad con una frase: “Ich bin ein Berliner”. Lo dijo en alemán: “Yo soy berlinés”. Pues bien, creo sin duda que ahora la cosa está muchísimo peor, y que si Kennedy tuviera que viajar hoy a algún sitio lo haría a Madrid, se sentaría en una terraza o se metería en un atasco y diría emocionado: “Ich bin ein Madrileño”.

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