¿’Hipster’, ‘homeless’ o guarro? Lo que tu barba revela sobre ti | ICON

De todas las razones por las que un hombre se puede dejar la barba, por seguir una moda o esconder unas facciones no exactamente bien agraciadas, Carles Suñé decidió dejarse crecer la suya hace 10 años al ocupar un puesto de responsabilidad en la empresa en la que trabajaba y los compañeros que estaban a su cargo eran mayores que él. «La barba me daba el aplomo y la autoridad que necesitaba y me empecé a dar cuenta de que además me sentaba bien y ligaba más con ella», explica Suñé, periodista y autor del blog No sin mi barba que ha sido el germen de un libro homónimo. Su compañero en este proyecto editorial es el ilustrador (y, no teman, también barbudo) Alfonso Casas que comenzó a dejarse barba porque, según le dijo su madre: «Todo lo que me tapa la cara me hace más guapo».

Viéndolo ahora con un libro debajo del brazo, quizá la pregunta se hace menos evidente pero no por ello menos necesaria: ¿Por qué demonios le daría por hacer un blog, de todas las cosas que hay en el mundo, sobre barbas? «La cuestión es que dí en el clavo, era el momento y todo fue rodado», reconoce Suñé, que recuerda que todo empezó al mudarse a Barcelona hace unos años. Ahora las barbas están de moda que casi da ganas de declararlas passé: se ven en la publicidad, en la pantalla y por las calles. Han conseguido rescatar del olvido un oficio como el del barbero que ya empezaba a estar en desuso.  «En el último lustro las barbas han hecho una apoteósica entrada en escena, se ha democratizado, popularizado y ahora muchos quieren lucirla. Quizás por una cuestión de diferenciación, que al final se acaba convirtiendo en homogeneización», resume el autor.

El éxito del blog hizo que surgiera la idea de materializar los consejos virtuales de No sin mi barba en un libro. Casas reconoce que no conocía el blog cuando le propusieron formar parte del proyecto. «No he sido nunca un tipo que se cuidara mucho estéticamente y una vez superados los treinta me arrepiento mucho de no haberlo hecho», reconoce el ilustrador antes de señalar que ahora es «muy fan». Ya antes de comenzar con este proyecto, muchos de los personajes de este dibujante barcelonés lucían barba. «Por eso creo que me consideraron para crear el libro», confiesa Casas.

No sin mi barba traza una radiografía del papel que han jugado las barbas a lo largo de la historia en la religión, en la cultura y en la sociedad, de Mesopotamia a los actuales hipsters, a los que se les atribuye en el libro el mérito de haber rescatado las barbas del olvido. Después se adentra en el día a día de los barbudos con consejos para cuidar y mantener el vello facial bien cuidado, los básicos que deberían tener en su vestuario y en su neceser o las diferentes tribus urbanas que han convertido los mentones poblados en una de sus señas de identidad. Todo ello, ilustrado con los dibujos y las viñetas de Casas. «Si se trata de una moda, el tiempo lo dirá, pero algunos resistiremos los embistes», comenta Suñé.

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