«Hay un divorcio evidente entre las bases y la cúpula de Podemos en Galicia»

Se confiesa un optimista patológico. El líder rupturista ha salido airoso de la opa hostil que le planteó el sector crítico en las primarias, aunque no sin coste: un mes de tensiones internas entre acusaciones cruzadas de manipulación en las elecciones. Quiere pasar página, pero no olvida ni señala a quienes cree que han originado esta inestabilidad interna, ya crónica en la Marea.

Se enfrentó contra todos en estas primarias, Podemos, EU, Anova y los alcaldes. Y ha ganado. ¿Cuál fue el truco?

Estar cerca de la gente que trabaja en la Marea a diario. Es un proyecto de país, y mi función este tiempo fue trabajar a pie de obra. Es una recompensa a ese trabajo. La otra razón es que hicimos campaña por una propuesta no de parte sino de totalidad, atrajimos a gente con la que no tenemos nada en contra. Hoy sigo sin saber qué diferencias políticas nos separan de la otra candidatura.

¿Diferencias personales?

Eran diferencias sobre quién tiene que mandar en En Marea. Una parte cree que debe ser de los partidos, y nosotros decimos que debe ser la gente. Y parece que esta propuesta ha gustado más a las bases. Incluso las de Podemos, que no ven con malos ojos estar en un espacio de trabajo donde pueden decidir. Los únicos que no ven esto normal son las cúpulas de los partidos. Pero insisto: nosotros no tenemos nada ni contra los partidos, ni los alcaldes ni nadie.

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Parecía que las primarias iban a poner fin a las tensiones internas, pero lejos de eso, la otra candidatura no reconoce los resultados.

Creo que es una pataleta de malos perdedores. Enmarco ahí, en el nerviosismo de la campaña, algunas declaraciones de compañeros. Una vez pasados estos primeros días, lo normal es que trabajemos por un proyecto ganador. Ellos no sobran. Son necesarios en un proyecto que tuvo como bandera la unidad de la diversidad. Ellos suman diversidad y deben estar aquí.

«¿La alternativa a ir a la Fiscalía cuál era? ¿Encubrirlo? No, no. Lo ideal es que esto no se hubiera producido. Este conflicto está ocasionado por quien hizo lo que no debía»

Lo que parece evidente es que ha sido una campaña contra usted. ¿Por qué cree que genera ese rechazo?

Entiendo que no es por mí como persona sino por lo que represento, un discurso emancipador de la gente, frente a otra manera de entender la Marea como un espacio donde la participación viene mediatizado por las cúpulas de los partidos. Nosotros no admitimos tutelas de ningún partido, las que mandan son las personas. Y ese es un discurso muy potente. Cuando hablamos del sucursalismo de Podemos que se pretendía hacer en la Marea, decíamos que se quería convertir en un ente que replicara discursos que venían de Madrid. Y no, la Marea es un proyecto político gallego. No estamos dispuestos a quedar reducidos a ser amplificadores de los discursos de otros.

Llevar las presuntas irregularidades en las primarias internas a la Fiscalía, ¿esto es judicializar la política?

En política no vale todo. Nuestra ética nos impide hacer la vista gorda ante los excesos que puedan cometer compañeros. Vulnerar la privacidad de los datos es constitutivo de delito, y como puede comprender, yo no puedo consentir que se cometan actos ilícitos bajo mi ciencia y paciencia. Eso no va a suceder mientras yo sea parlamentario de En Marea. Nuestra ética es estricta con nosotros y también con los demás. Y lo dije con el caso Quinteiro, cuando supimos que una diputada hizo un uso indebido de su credencial de parlamentaria para intervenir en un asunto privado. Ya dijimos que esas actitudes eran intolerables. Y van en contra de nuestro código ético. Otros partidos querían encubrir a quien no hacía las cosas bien.

Lo que se lleva a la Fiscalía es una injerencia irregular en un censo para su presunta manipulación. ¿Es esa la atmósfera de confianza para una convivencia sana en el seno de la confluencia?

¿Y cuál es la alternativa? Es que no la hay. ¿La alternativa es encubrirlo? No, no. Nosotros confiamos los unos en los otros, pero las comisiones de garantías están para algo. Soy consciente de que a veces la gente hace lo que no debe.

¿Cómo cree que ha visto la sociedad toda esta guerra interna?

En todos los partidos hay cosas de estas, pero en otros se sabe menos. Aquí los órganos comunican con la sociedad. Lo ideal es que esto no se hubiera producido. Esto está ocasionado por quien hizo lo que no debía. En todas las familias hay conflictos, es inevitable. Lo resolvimos de la mejor manera posible, que es no haciendo la vista gorda ni mirando para otro lado. Aquellos compañeros que prefirieron hacerlo, no fueron respaldado mayoritariamente por los inscritos, como sucedió con el caso Quinteiro.

Pero Quinteiro sigue en su grupo…

Porque no disponemos de mecanismos que nos permitieran ejecutar una decisión. Lo sometimos a refrendo de los inscritos, se manifestaron de forma clara y llevamos ese pronunciamiento a la propia diputada para que procediese como considerase oportuno. Como dijo Beiras, yo en su lugar habría dimitido.

«La hoja de ruta de Antón Gómez-Reino es la del fracaso. Si la consuman lo pagarán caro, porque las bases de Podemos no secundarán la ruptura con En Marea»

Siempre se consideró la figura de Gómez-Reino como una persona proclive a la confluencia. Tras presentar esta semana una hoja de ruta para una posible escisión, ¿se siente decepcionado?

Es una hoja de ruta para el fracaso. No debemos descender las responsabilidades del fracaso más allá de lo indispensable. Y vemos que Gómez-Reino la presentó sin contar con el consello ciudadano autonómico, sin contar con su ejecutiva ni con nadie. Las bases de Podemos claramente señalaron que quieren seguir en la Marea y participar de ella. Necesitamos un espacio unitario porque eso suma y es positivo. Si consuman esa hoja de ruta lo pagarán caro, porque sus bases no secundarán la ruptura.

¿Cree que la operación está teledirigida desde Madrid?

Esto de ninguna manera se podría hacer sin el conocimiento de Madrid.

Otro de sus rivales, Esquerda Unida, habla de resultado ilegítimo, llegando a decir que actuará al margen de En Marea pero sin dejar el grupo parlamentario.

Fueron declaraciones desafortunadas de estos días. La gente legitimó el resultado participando de él. Si usted no quería jugar, tenía que haberse apartado. Lo que pasa es que no les gusta el resultado, que es una cosa diferente. Ahora vienen a contar cuentos. E incluso participaron de una auditoría que dice que no hubo nada irregular. ¿Qué me está contando? Hay que arrimar más el hombro y trabajar.

¿Descarta que pueda aparecer un grupo mixto en el Parlamento en lo que queda de legislatura?

Absolutamente

De su grupo, solo tres de los catorce diputados apoyaban su lista en las primarias. ¿Teme que pueda haber algún movimiento dirigido a relevarle de la portavocía del grupo?

A nada que se lean los estatutos de En Marea, se verá que el candidato a las autonómicas es el portavoz del grupo parlamentario. Y solo en el caso de que ese candidato sea elegido presidente de la Xunta, algo que como es notorio no sucedió de momento, solamente en ese caso se contempla la elección de un portavoz diferente. Estoy seguro que algunas declaraciones desafortunadas de estos días son debidas a que no se leyeron los estatutos, algo que a estas horas se habrá corregido.

«En Marea no alienta a la ruptura de los espacios municipales. Eso lo hace Podemos en Lugo y Pontevedra»

Municipales. ¿Cómo se van a gestionar las múltiples Mareas que están apareciendo en una misma localidad, como por ejemplo Ferrol?

Con inteligencia y generosidad. Cada Marea municipal es autónoma y deciden si van juntas o separadas. Nosotros no le decimos a nadie lo que tiene que hacer, al contrario que otros partidos de la confluencia. Nuestra competencia es ofrecernos para mediar y encontrar puntos de encuentro. En Ferrol, durante todo 2018 hice gestiones para que no hubiera ruptura, cuando se produjo las hice para que se recuperara el trabajo conjunto… No fructificaron mis labores. No se me puede acusar de no intentarlo.

Pero el entorno del alcalde Suárez le reprocha a su gente que avalaran a una marea alternativa a Ferrol en Común.

Nadie ignora sin faltar a la verdad que mis gestiones fueron siempre en sentido contrario. Nadie puede afirmar que mis gestiones como portavoz de En Marea, fueron en sentido contrario. Nadie podrá decirlo públicamente. Hice gestiones discretas y concretas para evitar la ruptura.

¿Puede haber mareas oficiales y no oficiales en estas municipales?

Lo que puede haber son concellos con varias opciones que se identifiquen con En Marea pero no concurran conjuntamente. No vamos a decir a quién queremos más, si a papá o mamá. Nos parece mala idea es que desde algún partido se ande alentando a la ruptura de los espacios municipales. Eso lo hace Podemos, en Lugo y Pontevedra. Y en La Coruña se alienta desde fuera un intento de socavar el funcionamiento interno de Marea Atlántica exigiendo puestos de salida. Son errores gruesos de la dirección de Podemos. Hay un divorcio evidente entre las bases y su cúpula en Galicia en estos temas, que no son menores.

Me habla del divorcio, pero la nueva dirección de Podemos Galicia se eligió hace apenas tres meses

Las bases de Podemos demostraron en nuestras primarias que piensan por sí mismas y no están ahí para saltar siempre que alguien toque el silbato. Eso se acabó. Pueden saber que En Marea es una casa, compatible con Podemos, para trabajar sin que nadie les toque el silbato.

¿Ha tenido ocasión de hablar con Pablo Iglesias o Pablo Echenique últimamente?

No, en los últimos días no.

¿Qué va a hacer En Marea en las europeas? ¿Baraja una coalición con otras fuerzas como Compromís?

Nos vamos a presentar, a mí me gustaría en coalición con Podemos. Compromís son un espacio político con el que guardamos grandes afinidades políticas. Me gustaría una gran alianza de ámbito estatal, sí.

¿Introduciría al independentismo catalán en esa alianza?

No cierro las puertas al diálogo, que debería estar supeditado a compartir valores. Pero tenemos socios estratégicos, como es Unidos Podemos. Es línea preferente pero no excluyente.

¿Usted iría de la mano de Bildu?

No es una formación política con la que tengamos ahora unas especiales relaciones.

Andalucía. Se refirió al acuerdo de las derechas como «un tridente contra la democracia». ¿Quiere decir que PP, Cs y Vox buscan que regresemos a un sistema no democrático?

Vox sí, sin duda alguna. Y yo no legitimaría, sentando conmigo en una mesa, a quien quiere destruir valores democráticos. Uno puede llegar a las instituciones de manera democrática, en función de las reglas de mayorías y minorías, y después defender propuestas contrarias a los valores que dan sentido a una democracia. La democracia es una regla de valores, principios y derechos. Cuando se da una patada a la igualdad, lo que corresponde es levantarse de la mesa y marcharse. Esta es la puerta de entrada de una desgracia. Esta advertencia también se hace desde Europa, en otros países se han creado cordones sanitarios contra la extrema derecha.

Hay una curiosa omisión en esta panorámica europea, y se llama Italia, donde la extrema derecha de la Liga Norte gobierna coaligada con la extrema izquierda del Movimiento Cinco Estrellas, partido hermano de Podemos.

A la extrema izquierda se asimilarán ellos. En la medida en que acuerden con la extrema derecha quedan fuera de cualquier sintonía con En Marea.

¿Esta estrategia de cordones sanitarios contra la derecha no cree que alimenta los discursos de partidos como Vox?

Lo que los alimenta es que el resto de partidos democráticos no den respuesta a los problemas de la gente. Los partidos dominantes bien negaron los problemas, bien las soluciones. Ese descontento debe canalizarse hacia propuestas que sean aceptadas y creíbles, y gestionen en sentido positivo las emociones de la gente. Si no somos capaces, la gente se tirará a partidos políticos que ofrecen soluciones aparentemente fáciles y rápidas, y la historia demostró que todo lo contrario, y nos llevan a escenario en los que bajo la excusa del orden se sacrifican las libertades.

¿Vox tiene espacio en Galicia?

No, no creo. La sociedad gallega tiene problemas como los que denunciamos En Marea, pero también planteamos soluciones lo suficientemente sólidas y solventes como para ser consideradas como alternativa. Eso disuade de cualquier otra tentación. Nosotros somos una alternativa cooperativa, que tiene en cuenta a otros actores como son PSOE y BNG. Quien crea que puede ser alternativa al PP de manera individual, por sí sola, aboca a la abstención y la desmovilización del voto progresista.

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