Harald Flick, el hombre de Adenauer en Canarias que impulsó la llegada de capital alemán a las islas

La apertura de la economía canaria a Alemania en periodo de tensión que existía con la España de Franco tras la II Guerra Mundial tiene un nombre clave: Harald Flick.

El conocido como importador en Canarias de Mercedes Benz era el hombre de confianza del canciller Konrad Adenauer en las islas a través dela Embajada de Alemania en Madrid. A partir de 1958, con la entrada de España en el FMI y el apoyo del turismo por parte de Alejandro del Castillo, Conde de la Vega Grande, la financiación para proyectos alemanes en islas se disparó.

En la tesis doctoral «España y la República Federal de Alemania (1949-1966) política, economía y emigración, entre la guerra fría y la distensión», del profesor de la UCM Carlos Sanz, se detalla el papel de Flick en la creación de un entorno estable de negocios en las islas. Y es que las autoridades alemanas estaban inquietas porque las empresas y alemanes residentes en las islas carecían de asistencia en el territorio.

Flick sería clave en la ejecución de incentivos fiscales de las islas a través de la Ley Strauss entre 1968 y 1971. El trabajo de Flick en el control de información empresarial y política sirvió para el posterior nacimiento en el archipiélago de grandes grupos hoteleros como IFA Hotels, propiedad hoy de un fondo de inversión que gestiona Banco Sabaldell y alquilados a Lopesan. También para el desarrollo de Meliá en Baleares.

El hijo del farmacéutico Bergener Ferdinand Ludwig Flick, actualmente nombre de una fundación alemana, llegó a las islas procedente de Kirn en 1930. Durante la Segunda Guerra Mundial siempre estuvo en Gran Canaria. Regresó a su país en agosto de 1946 para demostrar que no era nazi. Pasó cuatro meses en el campo de internamiento número 74 en Ludwigsburg (Württemberg) durante año y medio.

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El gobierno de Adenauer recurrió a Flick por su conocimiento sobre las potencialidades de la economía canaria de cara a: abrir el capital alemán a la economía española, aumentar cuota de mercado en el tráfico comercial con África y acelerar la presencia de capital germano en industria del turismo.

Adenauer no vino en 1956 de vacaciones a Tenerife porque el régimen de Franco le pedía que pasase por Madrid

Así, Canarias fue el laboratorio del incorporación de nuestro país al sueño de una Europa unida que estableció con Schuman, Monnet y De Gasperi. Adenauer pretendió visitar Tenerife en febrero de 1956. Pero las presiones para que hiciera escala en Madrid a su regreso desactivó esa presencia.

De acuerdo con Salas, la radio alemana hizo público en diciembre de 1955 que Adenauer preveía pasar unas «vacaciones de reposo» en len la segunda semana de febrero de 1956 en Canarias. Según esta información, «Adenauer no tenía previsto realizar ningún tipo de contacto político en España, quedando especialmente excluida la posibilidad de un encuentro con el general Franco».

Por su parte, «la prensa alemana se hizo rápidamente eco de esta noticia, que lógicamente encontró también amplia resonancia en España. Contra toda lógica, el Gobierno español no había sido informado al respecto por la Embajada alemana, y se vio sorprendido al conocer la noticia por la prensa».

Mientras tanto, la diplomacia alemana colocó a Harald Flick en el epicentro de sus relaciones empresariales en las islas porque no estaba contaminado de influencia del III Reich como sí ocurriría en Tenerife con el grupo empresarial establecido en el entorno de la familia Ahlers. Eso provocó que la apertura del consulado general de Alemania en Canarias se estableciera en Las Palmas capital y no en Tenerife.

Base militar

El negocio del Puerto de Las Palmas pesó más que las relaciones académicas que existían entre la Universidad de La Laguna y otros centros educativos de Alemania. La denominada «Ley Strauss» vino después, en 1968. Diez años antes, fue nombrado cónsul de la RFA Harald Flick.

El diplomático Walter Poensgen hizo un informe sobre Canarias tras un viaje a las islas en el que indcaba que la «actividad comercial en expansión hacía recomendable e incluso el urgente nombramiento de un cónsul de carrera». «Se contaba además con que muy pronto los EEUU establecieran una base militar en las Canarias, lo que añadiría valor estratégico a toda la zona», subraya Salas.

Tres personas encajaban en el perfil de cónsul en Canarias y estaban vinculadas a la firma Rahn & Ahlers: Joachim Ahlers, el propio Rahn y, tercero, Grot, El primero era hijo del anterior cónsul honorífico, el ya fallecido Jacob Ahlers, «a quien Poensgen caracteriza como un cónsul sobresaliente y de marcada personalidad» señala Salas, que destaca: «Lo que Poensgen no conocía o no incluyó en su informe fueron los importantes servicios que Jacob Ahlers había prestado a la Marina de guerra alemana durante la I y la II Guerra Mundial».

Flick siempre estuvo en Gran Canaria durante la II Guerra Mundial

Jacob Ahlers fue cónsul alemán en las isla «en los prolegómenos de la Segunda Guerra Mundial el eslabón clave sobre suelo canario del Etappendienst, el servicio de aprovisionamiento de los submarinos de guerra alemanes creado por el contraalmirante Wilhelm Canaris».

Ahlers

En el informe de Poensgen, se puso énfasis sobre en qué isla de Canarias era el lugas más «apropiado» tener el Consulado de Alemania en Canarias. «Tanto Tenerife como Gran Canaria eran sedes posibles, la primera por ser capital de provincia y el lugar elegido por las principales firmas para establecerse en las islas, además de contar en La Laguna con la sede del Obispado y de la Universidad. A favor de Gran Canaria hablaba el mayor tráfico marítimo registrado por su capital, Las Palmas», subraya Salas.

Finalmente, el embajador de Alemania en España retomó el asunto en marzo de 1955, durante una visita oficial que realizó a Canarias. Entró en contacto con Joachim Ahlers en Tenerife, y con Harald Flick, «otro hombre de confianza de la embajada», en Las Palmas de Gran Canaria.

No se tomó decisión alguna hasta que tomó posesión un nuevo embajador Karl H. Knappstein en España. Hizo una visita a Canarias de nueve días a finales de mayo de 1957 y el once de julio envió un informe a Alemania pidiendo «la urgente apertura de un consulado en Las Palmas de Gran Canaria». Algo más tarde recayó en Harald Flick el nombramiento como cónsul honorífico esta ciudad. Con el paso del tiempo, ese consulado oficial fue dirigido por personal de la carrera profesional.

Las relaciones entre Joachim Ahlers y Harald Flick serían fluidas después de la II Guerra Mundial. El aquitecto Néstor Martín Fernández de la Torre recibió un encargo en 1955 para crear un edificio de ambos grupos empresariales en la calle Juan Rejón de la capital grancanaria.

Fernández de la Torre hizo un proyecto en 1938 para una vivienda de Flick en la zona de Ciudad Jardín en Las Palmas capital, de acuerdo con la documentación técnica a la que ha tenido acceso ABC.

Lee más: abc.es


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