habla el periodista que con su pregunta precipitó la caída del Muro de Berlín

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Veintiocho años, dos meses y veintisiete días después de que se levantara el Muro de Berlín, una rueda de prensa aparentemente rutinaria de un portavoz del Gobierno comunista de la RDA estaba a punto de cambiar el destino de Europa y del mundo. Eran las 18.53 del jueves 9 de noviembre de 1989. En la calle ya hacía frío.

Riccardo Ehrman, corresponsal en Berlín de la agencia de noticias italiana Ansa, acudió con poca emoción a la convocatoria de Günter Schabowski. Tres días antes, el 6 de noviembre, aquel hombre había sido nombrado Secretario para la Información del Comité Central del Partido Socialista Unificado de Alemania, una tarjeta de visita algo alambicada que, en la práctica, significaba que era el portavoz del gobierno comunista. Ehrman pensó que sería una rueda de prensa más, «tan aburrida como todas las del régimen estalinista».

Lo cuenta una tarde del otoño suave de Madrid, donde reside desde 1992. Hasta 1995 fue corresponsal de Ansa en España, y aquí se casó y se quedó. «La culpable de que se haya quedado soy yo», bromea su mujer a su lado. El 4 de noviembre cumplió 90 años, buena edad para bromear con su relativa fama, treinta años después de la noche en la que una pregunta suya precipitó la caída del Muro. «Entonces apenas significó nada. Me nombraron jefe de servicio, pero solo me subieron el sueldo unos pocos marcos, y el telex con el que envié la noticia lo pagué de mi bolsillo. Ansa no devolvía el dinero si no tenías factura. Y no, no la tenía. Como para acordarme de eso en aquel momento…».

«Empezó la rueda de prensa. El señor Schabowski iba contando lo que habían hecho, todo mentira, pero en un punto de su intervención admitió que “puede ser que hayamos cometido algunos errores”. Finalmente, me dio la palabra».

-Soy Riccardo Ehrman, corresponsal italiano. Usted ha hablado de errores. ¿No cree que han cometido un error al anunciar una ley de viajes hace pocos días que no cambia nada, porque todo será igual de difícil que hasta ahora?

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«Schabowski se quedó noqueado. Tiempo después, cuando ya éramos amigos, me confesó: “Nadie se había atrevido a hablarme así antes”. En la RDA, el Politburó era la máxima autoridad del país. Hablar con poco respeto al portavoz era como hablar con poco respeto al Rey aquí».

-No cometimos errores -contestó-, pero tengo algo que decir.

«Entonces sacó del bolsillo unos folios y empezó a leer…

En la práctica se trataba del anuncio de la caída del Muro de Berlín. ¿Por qué? El Muro había sido construido el 15 de agosto de 1961 para impedir que los alemanes del Este se marcharan a Occidente. Muchos no volvían. En el momento en que Schabowski anunció que podrían viajar libremente sin pasaporte, sin visado, tuve clarísimo que el muro de Berlín había caído. No obstante hice otras tres preguntas para asegurarme de que había entendido bien».

-¿Las nuevas normas son válidas también para Berlín Oeste?

-Sí, sí.

-¿Sin pasaporte?

-Sí, solo con un documento de identidad.

-¿Desde cuándo?

«Schabowski, que seguramente no había leído detalladamente el documento, balbuceó: “A mi entender entra en vigor… con efecto inmediato… ahora mismo”».

«Me di cuenta de la inmensidad del anuncio. Fui corriendo a llamar por teléfono a Roma y a enviar por telex la noticia. Sorprendentemente, solo otra persona en aquella rueda de prensa entendió lo que habían significado las palabras de Günter Schabowski. Fue un diplomático, jefe de prensa de la representación permanente de Bonn en Berlín Este. Este señor entró en la cabina de teléfono conmigo y le comunicó lo ocurrido creo que al canciller Kohl, que estaba de visita oficial en Varsovia, y que regresó rápidamente.

En mi agencia, al principio no me creyeron. Después de todo ningún otro periodista había enviado una información con esa interpretación de lo ocurrido. Alguien en la redacción de Ansa dijo: “Riccardo se ha vuelto loco”».

«Pero por suerte no me había vuelto loco. Tuve horas de terror verdadero. Fui al Muro, al punto de paso más cercano. Allí estaban miles de personas que habían visto la rueda de prensa por televisión y querían llegar a Berlín Occidental. La policía, que no había sido informada, no dejaba pasar a nadie, a pesar de que lo ponía en el documento oficial. Alguien de la dirección del gobierno quizá intentó prolongar la vida de la RDA, al menos unas horas. Y sí, seguí aterrorizado hasta que volví a casa. Hasta que me encontré a una vecina, una exembajadora del gobierno comunista en Naciones Unidas, que se lanzó llorando a mis brazos y me dijo: “Todo ha terminado, y quizá sea mejor así”».

«Subí a casa y sonó el teléfono.

-Riccardo. Soy el embajador de Italia. ¿Qué diablos has hecho? (la expresión no fue diablos, sino algo similar, sonríe).

«No recuerdo lo que contesté. Hoy podría haberle dicho: He hecho caer el Muro».

La conferencia de prensa el 9 de noviembre de 1989. Riccardo Ehrman es el que está sentado en el podio, con la mesa detrás de él. Günter Schabowski (segundo desde la derecha, sentado) habla ante los micrófonos
La conferencia de prensa el 9 de noviembre de 1989. Riccardo Ehrman es el que está sentado en el podio, con la mesa detrás de él. Günter Schabowski (segundo desde la derecha, sentado) habla ante los micrófonos – Lehmann, Thomas /CC

¿Pero qué ponía exactamente el documento que tenía entre sus manos Günter Schabowski? Riccardo Ehrman recuerda que en «el primer párrafo se decía que las reglas de viajes perdían su valor “provisionalmente”, una palabra que Schabowski había tachado. Los periodistas alemanes han dicho muchas veces que Schabowski, a partir de ahí, cometió el error más grande de la historia, un error maravilloso, al utilizar la expresión “ahora mismo”, pero no era así. Se han inventado muchas cosas. En realidad, no fue un error. Estaba escrito en el papel. Sí. En el documento estaba escrito “Inmediatamente”. Cuando le pregunté a Schabowski desde cuándo, él, un poco irritado, contestó: Aquí no está escrito, pero entiendo que desde ahora mismo”. Era mentira que no estuviera escrito. En febrero de 2002, en su casa en Berlín, me dio ese documento y me lo firmó. Y en el segundo párrafo ponía “inmediatamente”. El documento original está ahora en el Museo de la Historia Alemana, en Berlín, que se lo compró a la viuda de Günter Schabowski».

Riccardo Ehrman había sido previamente corresponsal de Ansa en Canadá y en Nueva York. Hasta que le trasladaron a Berlín, «seguramente porque nadie más sabía alemán. Estaba destinado como corresponsal para todo Berlín. Pero la RDA no aceptaba acreditaciones de corresponsales si no tenían la residencia en Berlín Este. Así que allí me quedé. Entonces te vigilaban continuamente. Aún existen en Berlín los dossiers de la Stasi sobre muchas personas, pero nunca quise ver el mío. No quiero saber quiénes de mis amigos eran espías de la Stasi».

«A Schabowski lo vi un año después más o menos. Estuvo ese tiempo en prisión. Luego entendí que era uno de nosotros, un periodista honesto difícil de encontrar entre los comunistas de la época. Cuando cayó el Muro, fue detenido y admitió su responsabilidad en la muertes de la frontera, porque estuvo presente en la reunión del Politburó en la que se aprobó el uso de disparos contra los que huían de la RDA. Nadie más reconoció eso. Me reuní con él un año después en la casa que tenía en Berlín Oriental, un palacio de la nomenclatura, y allí empezó nuestra amistad. Me dijo: “me pusiste nervioso con esa pregunta. Nadie se había atrevido a hablarme así antes, y por eso me puse nervioso”. La segunda vez que fui a verle ya fue en un piso pequeño de jubilado, en Berlín. Me dio un libro titulado “Nos habíamos equivocado sobre casi todo”, y concluyó: “Esta es la respuesta a tus preguntas”».

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