Guadiana del Caudillo retira los símbolos franquistas a la espera de cambiar de nombre | España

Desde este miércoles, el último resquicio del franquismo en Guadiana del Caudillo (Badajoz) es su propio nombre. Poco después de las ocho de la mañana, y ante medio centenar de curiosos, los operarios han comenzado a quitar el escudo de la dictadura y una placa del Ayuntamiento que el anterior alcalde, Antonio Pozo, de Vox, había protegido con un cristal blindado. Tras varios años de litigios, que han costado 20.000 euros a las arcas municipales, el nuevo regidor ha cumplido la orden de retirada del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura (TSJE) y ya trabaja en el cambio del nombre de la localidad, de 2.000 habitantes. Franco inauguró Guadiana hace 68 años y desaparecerá definitivamente del pueblo en unos meses.

Las elecciones del 26 de mayo supusieron un antes y un después en la relación de los guadianeros con su fundador. Francisco Moreno (PSOE) fue elegido alcalde con una promesa: eliminar los símbolos que aún exaltaban el franquismo en el municipio. El pasado 23 de septiembre, el Ayuntamiento recibió la notificación del TSJE y este miércoles la ha ejecutado con discreción. «Ha sido un día normal de trabajo», asegura Moreno en conversación telefónica. No ha habido actos institucionales. Ni bandos para anunciar la obra. Ni periodistas apostados en la plaza. Solo un alcalde subido a la grúa y el aplauso de un grupo de espontáneos. 

Ana Plaza recibió un whatsapp de la alcaldía a primera hora y no dudó en acudir al Consistorio. Esta vecina del pueblo, de 34 años, es una de las pocas personas que supo con antelación cuál era la fecha señalada: «Llevábamos mucho tiempo esperando este momento», comenta al otro lado del teléfono. Desde hace 12 meses, forma parte de Guadiana Despierta, una asociación que nació para luchar contra el «empecinamiento» del anterior regidor, que llegó a perder 168.000 euros de ayudas de la Diputación por su negativa a cumplir la ley de memoria histórica. «Estamos satisfechos, aunque me habría gustado que hubieran hecho un acto más solemne», reflexiona Plaza, que, al igual que el alcalde, rechaza relacionar la retirada de símbolos con la polémica de la exhumación de Franco. 

Ahora, el siguiente objetivo de la asociación pasa por lograr el cambio de nombre de la localidad, que el Ayuntamiento llevará al próximo pleno municipal y prevé para dentro de unos meses. Será en ese momento cuando la población bañada por el río Guadiana deje atrás sus fantasmas fundacionales y encare un futuro sin el dictador. «No es verdad que Franco nos lo haya dado todo», concluye Plaza. Ni siquiera el nombre.

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