Gran polémica en Segovia por la colocación de un diablo haciéndose un «selfie» con el Acueducto

La leyenda cuenta que el mismísimo Diablo levantó el Acueducto de Segovia en una sola noche. Ahora también se ha levantado otra cosa: una enorme polémica a cuenta de la colocación de una estatua de diablillo haciéndose un selfie al lado de esta construcción datada a finales del reinado del emperador Trajano. Además, vecinos de la localidad consideran que «rompe la estética» y que, directamente, «es fea».

La controversia ha llegado a tal nivel que tendrá que ser el Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 1 de Segovia quien dirima si se coloca o no la estatua del artista José Antonio Abella donada por el empresario José Luis Herrero de Andrés porque supone un ataque a los sentimientos religiosos, según ha denunciado un grupo de vecinos.

La alcaldesa socialista de esta ciudad, Clara Luquero, ha optado por defender la colocación de esta estatua del diablillo que, según cuenta la leyenda, levantó el Acueducto en una sola noche, pero sin que le diera tiempo a colocar la última piedra de este monumento de origen romano.

La estatua es del artista Jos̩ Antonio Abella РEFE

En una rueda de prensa, Luquero aseguró que el Ayuntamiento tiene «autoridad absoluta» para aceptar esta donación de los creadores de la obra, quienes además se han ofrecido para asumir el coste de su colocación, por lo que la concejala de Patrimonio Histórico y Turismo, Claudia de Santos, ha destacado la «generosidad, inocencia y normalidad» de ambos, mientras que ha lamentado que estén siendo objeto de «escarnio».

La concejala ha subrayado que esta pieza «no pretende ser una sesuda y aburrida lección de historia, sino un guiño a la leyenda del Acueducto» que, tal y como ha explicado, forma parte del patrimonio inmaterial de Segovia.

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La escultura representa un diablillo que va sentado sobre el muro de la calle San Juan y usa unas tenazas para sujetar un sillar de granito, con un tono «simpático» alejado de visiones aterradoras de la iconografía medieval: “es un diablo sonriente y rechoncho, hasta la burla, muy alejado de un siniestro demonio con el que asustar a los niños”, ha argumentado la concejala.

El autor de la obra ha añadido un teléfono móvil, con el que el propio diablo se está haciendo una foto con su obra, el Acueducto, al fondo. Este hecho supone una invitación para que los turistas se fotografíen junto al diablillo y un guiño que permite al escultor y al visitante dejar constancia de su cariño hacia la ciudad de Segovia, ya que en la cara visible del teléfono móvil figura la inscripción «I love Segovia».

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