“Generan mucha confusión”: seis profesores mexicanos opinan sobre las clases por televisión

La primera semana de clases para los alumnos de nivel básico en México fue protagonizada por las pantallas. Poco más de 30 millones de estudiantes retomaron las actividades académicas desde sus hogares este 24 de agosto. Algunos lo hicieron vía zoom o por videollamada con sus maestros, mientras que la gran mayoría ha observado la barra programática Aprende en Casa II, una serie de contenidos educativos transmitidos por televisión abierta a nivel nacional como parte de la estrategia de la Secretaría de Educación Pública en el país.

Pero este modelo no es satisfactorio para todos los docentes. Por las mañanas, Denise Arrevillaga es maestra en una escuela secundaria privada y por las tardes, esta pedagoga atiende gratuitamente a alumnos de escuelas públicas en asignaturas como Historia y Formación Cívica y Ética. “La diferencia es abismal”, dice a Verne, vía telefónica. “En la mañana mis alumnos no ven nada de televisión, solo se conectan con su computadora, pero mis asesorados de la tarde son meros receptores de contenidos», dice. «No existe un proceso adecuado de aprendizaje”, detalla, vía telefónica.

“Por ahora, estamos viendo los contenidos que se transmitieron en el ciclo anterior”, dice a Verne Leticia Martínez, profesora de primer grado de preescolar en la alcaldía de Tlalpan. “Los veo bien, pero bien a secas”, reconoce la maestra. “A veces hay contenidos de otros países que no son adecuados para los niños pequeños, como en mi grupo, que tienen tres años”, indica.

De alumnos a receptores

La televisión abierta es un medio que llega al 92.5% de los hogares en México, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares, elaborada por el INEGI. “Casi todos mis alumnos han podido ver las clases que se transmiten por televisión”, dice a Verne Arturo Mora, profesor de Educación Física. “El problema es que hay alumnos con los que no hay ningún tipo de retroalimentación, no sabemos si lo que vieron en realidad lo entendieron o cómo lo asimilaron”, cuenta por teléfono.

Si los alumnos cuentan con un dispositivo móvil o una computadora, muchos profesores prefieren impartir clases por videollamadas. Para Esthela Guadalupe González, encargada de tercer año en una primeria en la ciudad de Aguascalientes, las clases por televisión son solo un complemento de las clases que ella ha preparado previamente. “Los programas que se transmiten son buenos, pero a veces no tiene nada qué ver con lo que planeamos”, comenta.

La primera semana de clases fue problemática para buena parte de los maestros, ya que tuvieron que asesorar sobre los canales y cómo acceder a ellos, más que sobre el contenido educativo que observaron sus alumnos. “Al finalizar la semana me di cuenta de que no tienen una buena base y no han asimilado algunos conceptos básicos”, cuenta Mayra González López, docente de sexto año de primaria. “Después de dos días se familiarizaron con la tele, pero siento que lo ven más como si se tratara de un programa de entretenimiento que de clases de verdad”, menciona.

La mayor parte de sus estudiantes mira los programas por la mañana y dedican un rato en la tarde a expresar sus dudas por mensajes o llamadas de WhatsApp. “Las clases de matemáticas son las que más confusión generan”, detalla González. El problema, sin embargo, es cuando no hay ningún tipo de acompañamiento de parte de padres o familiares, quienes tienen que trabajar, muchas veces fuera de casa. “Si los menores carecen de retroalimentación o acompañamiento de padres o maestros, estas clases van a ser tiempo perdido”, dice Arrevillaga, quien señala que muchos alumnos no tienen acceso a internet, y solo observan las clases por televisión.

Los programas deben mejorar

En el caso de Educación Física, las autoridades educativas encargaron a atletas mexicanos de alto rendimiento como Rommel Pacheco y Paola Espinosa a impartir cápsulas de activación física como parte de la programación. “Colocar a un deportista de alto rendimiento en las clases puede ser atractivo, pero se baja la categoría de las clases”, dice el académico de secundaria. “Esta materia es más que hacer movimientos, son conceptos que deben ser bien entendidos”, comenta.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Educación Pública de México, se están produciendo más de 4.500 nuevos programas para los niveles de preescolar, primaria y secundaria, que serán transmitidos a partir del 14 de septiembre. “Ahora estamos viendo programas retransmitidos del ciclo pasado”, dice la maestra de preescolar Martínez.

Los primeros cinco días de clases, varios alumnos se encontraron con materiales producidos en varios países de Latinoamérica. “Los niños se mostraron extrañados, pero para mí fue un pretexto para después hablarles de otros países y su modo de hablar”, dice la maestra de preescolar.

El regreso a clases a distancia por la contingencia sanitaria supone un reto para los alumnos, pero sobre todo para los profesores, quienes expresan una fuerte preocupación por el proceso de aprendizaje de sus alumnos. “Muchos de los chicos están estresados porque en su casa hace falta dinero y eso les impide concentrarse”, dice Arrevillaga.

Las clases presenciales en instituciones educativas son las últimas que se retomarán cuando la curva de contagios de la covid-19 disminuya. “Es una situación extraordinaria y mientras tanto, tendremos que ponernos a prueba en tanto esta situación pase”, dice el profesor Mora, quien aún tiene que planificar poco más de 200 días de clase para concluir un periodo escolar marcado por la pandemia.

Lee más: elpais.com


Comparte con sus amigos!