Fútbol antes que política en el clásico

Será el sábado 26 de octubre, a las 13.00 horas en el Camp Nou. Faltan diez días para el primer clásico de la temporada, un partido siempre especial para el fútbol español y mundial. El Barcelona-Real Madrid o Real Madrid-Barcelona es un evento global con una audiencia potencial de 650 millones de personas en más de 200 países. Hablamos del partido de clubes más visto del planeta, incluso por encima de las finales de Champions. Un encuentro donde no solo la marca España sale potenciada. La marca Real Madrid, la marca Barcelona y la marca La Liga presumen de un evento deportivo de dimensiones gigantescas que paraliza el mundo durante dos horas. Fútbol en su máxima expresión entre los dos mejores clubes de la historia. Y ese es el deseo, y la creencia, de todos los actores del clásico para el duelo de la próxima semana en el Camp Nou. «Lo que tenemos que hacer es ir a Barcelona a jugar y a ganar. Lo importante es el fútbol y el partido. El resto no nos interesa», explican a ABC fuentes del Real Madrid, convencidos en la entidad blanca que la compleja situación que se vive estos días en la capital catalana, tras hacerse pública la sentencia del «procés» por parte del Tribunal Supremo, no tendrá consecuencias en el devenir del clásico: «Nuestro personal de seguridad seguirá, como hace siempre, las indicaciones del dispositivo que haya en marcha. Y, lógicamente, tomaremos las medidas que se entiendan necesarias para minimizar todos los riesgos calculables». El Barcelona templa El partido del Camp Nou es un goloso altavoz para alcanzar con una idea el último recoveco imaginario y una posibilidad para el secesionismo de alcanzar relieve internacional. No es casualidad que el soberanismo ultime una macromanifestación para el sábado 26 de octubre, coincidiendo con el clásico. De momento, la marcha se encuentra en su estado embrionario mientras la Asamblea Nacional Catalana trabaja para saber qué entidades, partidos, sindicatos y representantes de la sociedad civil acudirían a la misma, y de este modo determinar la hora de inicio y el recorrido, pero la idea primitiva es que esta manifestación se lleve a cabo por la tarde, evitando una coincidencia que no sería buena para nadie. Lo que no está tan claro es el modus operandi de las entidades soberanistas en los alrededores del Camp Nou en las horas previas al clásico. No se descartan actos en los que se reivindiquen sus ideas, pero de momento no hay nada oficialmente en la agenda. La entidad culé, conocedora de estos movimientos, explica a este periódico que prefiere desmarcarse de las distintas iniciativas, a pesar de su comunicado del pasado lunes criticando la sentencia contra los dirigentes políticos y apelando al diálogo. No se plantean el aplazamiento del partido, algo que sucedió el 29 de noviembre de 2010 para que no coincidiera con las elecciones autonómicas del día anterior, ni una medida drástica como la tomada el día del referéndum ilegal del 1-O, en que jugaron ante Las Palmas a puerta cerrada. Se amparan desde la planta noble del club catalán en la pluralidad ideológica de la masa social azulgrana. No tienen pensada ninguna acción, mas allá de las propuestas para esta semana, en la que la entidad ha decidido posponer todos los actos institucionales ante la crisis política y social que se está viviendo en Cataluña. Eso sí, como es habitual, permitirán la entrada y exhibición de pancartas con mensajes políticos. Este clima de llamada a la calma y poner el foco en los futbolístico también se respira en la Liga. Desde la entidad presidida por Javier Tebas no hay duda ninguna que el gran protagonista del sábado 26 de octubre será el fútbol. El clásico, programado a las 13.00 horas para alcanzar un audiencia récord en el mercado asiático, decidirá el liderato de la Liga en una jornada que servirá, además, de estreno para el balón de invierno. Fútbol antes que política el 26-O.

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