Francisco González, el alma libre de la banca

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Francisco González (Chantada, Lugo, 1944) acaba de ser imputado por los pagos del BBVA al excomisario Villarejo. En concreto, el titular del Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, le ha atribuido presuntos delitos de cohecho y revelación de secretos. El exbanquero tendrá que acudir a declarar como investigado el próximo 18 de noviembre.

Casi dos décadas en las que más allá de expandir internacionalmente BBVA y prepararlo para la actual transformación digital, el banquero se ha ido ganando cierta fama de alma libre. Incluso de verso suelto. Primero, por predicar sobre esa digitalización durante años y casi en solitario, cuando pocos colegas se animaban a ello. Y en segundo lugar por desmarcarse del sector y no ceder a las presiones gubernamentales.

El Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero presionaba al Ibex 35 en 2011 para que todas las grandes compañías invirtiesen en la salida a Bolsa de Bankia y evitasen su fracaso. González fue el único banco que se negó. La operación no solo fue un fracaso que terminó con el rescate de la entidad, sino que sus responsables serán juzgados en la Audiencia Nacional a partir del próximo 26 de noviembre. Luego, el Ejecutivo de Mariano Rajoy llamó a toda la banca a invertir en la constitución de la Sareb, donde las entidades rescatadas pudieran dejar sus activos inmobiliarios morosos. González, de nuevo, se negó, y hoy la inversión en esa sociedad es cualquier cosa menos rentable.

Privatización de Argentina

Cierto es que llegó a BBVA desde el banco público Argentina y, por tanto, a través del poder público. González inició su carrera financiera fundando en 1987 una sociedad de valores —FG Inversiones Bursátiles—, primera firma bursátil independiente de España, que en 1996 vendió a Merril Lynch por más de 3.500 millones de euros. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Complutense de Madrid, el banquero fue nombrado ese año a la presidencia de Argentina, entonces público, bajo el Gobiero de José María Aznar y con el objetivo de culminar su privatización, que terminó en 1999 con su integración con BBV. Tras la fusión, Emilio Ybarra (BBV) y González (Argentaria) se mantuvieron durante un tiempo como copresidentes hasta que el segundo se hizo con la presidencia única.

Bajo su batuta, BBVA inició primero su gran internacionalización. Quizá su gran acierto haya sido México, que aporta más del 40% de las ganancias del grupo. En el complejo mercado de Estados Unidos, en cambio, al grupo le está costando más despegar, y de China ya se ha salido. La última gran apuesta exterior de González ha sido Turquía, donde desde 2010 ha ido comprando paquetes de acciones de la entidad Garanti hasta hacerse con su control. La crisis política de ese país y la devaluación de la lira están empañando los resultados de su filial, que BBVA sigue manteniendo como estratégica pese a que le ha castigado en Bolsa. Las acciones de BBVA rondan a día de hoy los 5,6 euros, lejos de los casi 20 que alcanzo justo antes de la crisis.

González también ha afrontado malos momentos como primer ejecutivo, no solo por las tres crisis —la de las divisas iberoamericanas, la de las «puntocom» y la gran crisis financiera de 2008— con las que le tocó lidiar. En 2005 tuvo que soportar la intentona de Luis del Rivero de tomar el control del banco a través de Sacyr y con el apoyo del Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero. La política, y más en concreto la pinza entre el Banco de Italia y accionistas de ese país, frustraron en 2006 la compra del banco transalpino BNL.

Digitalización

Desde hace ya diez años la gran obsesión de González ha sido la digitalización de BBVA. El banquero suele decir que en el medio plazo, fruto de esta transformación tecnológica, muchos bancos desaparecerán y los que queden no serán iguales a como son ahora y se enfrentarán a neuvos competidores más al estilo de Google y Apple. El tajante discurso de González al respecto, que insiste en remarcar que BBVA lleva años preparándose para ese nuevo contexto, no fue seguido en un primer momento por el resto de banqueros, que suelen decir que en este ámbito lo importante no es llegar el primero sino en el tiempo oportuno, aunque a día de hoy la digitalización centre el mensaje de casi todas las entidades.

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