Filomena deja en evidencia el punto débil del coche eléctrico: la batería | Compañías

Ante temperaturas extremas, ni los coches eléctricos se libran. Aunque los fabricantes son reacios a reconocer que sufren consecuencias cuando se enfrentan al frío intenso y a nevadas como las que ha registrado España las últimas semanas, a poco que se escarbe se evidencia que la batería sí puede presentar problemas de autonomía y recarga.

Huelga decir que los coches de combustión también presentan complicaciones ante el frío y prueba de ello es que entre el 8 y el 10 de enero se duplicaron las citas previas al taller, donde la batería, el líquido refrigerante y daños en la suspensión y la transmisión por uso de cadenas fueron los principales problemas, recoge Euromaster.

La batería del eléctrico sigue siendo el centro de estos vehículos y, de hecho, ha sido la diana de la mayor parte de la innovación desarrollada en los últimos años y una de las coberturas clave a la hora de contratar un seguro de auto porque, según Borja Polo, responsable de motor de Rastreator, “es donde se concentran la mayoría de las incidencias en carretera”.

Hasta un 20% de capacidad puede perder la batería del eléctrico con temperaturas extremas, sobre todo por debajo de los seis grados bajo cero, calculan en Cetraa (Confederación Española de Talleres de Reparación de Automóviles).

Y aunque hay algún estudio que lo desmiente, muchos otros expertos lo confirman. “Su rendimiento puede verse afectado por las bajas temperaturas (también con las altas), ya que la franja recomendable para la batería oscila entre los 14 y 15 grados centígrados”, afirma Polo.

Algo que también refrenda Arturo Miguel, responsable de la plataforma técnica de RACE (Real Automóvil Club de España): “Estas baterías muestran su mayor eficiencia para las temperaturas primaverales y fuera de ese rango la autonomía desciende”.

Al igual que las baterías de arranque de un vehículo convencional, según Víctor Pardo, jefe de mercado de taller de Norauto, “las baterías de tracción de los eléctricos pierden rendimiento con el frío”. Pero “no por ser eléctricos son más propensos a averías que los de combustión. Se trata de programar muy bien los viajes porque la autonomía se puede reducir bastante con el frío”, advierte.

Efectivamente, ha sido testimonial el número de asistencias que ha realizado Axa durante el temporal Filomena, eso sí, todas ellas por problemas de batería y arranque, indica Arturo López-Linares, director de siniestros de la aseguradora.

Por eso, Polo recomienda que el vehículo venga equipado con un sistema de climatización activo que mantenga el acumulador a una temperatura adecuada “para evitar un deterioro, sobre todo si el coche va a estar aparcado varias horas en la calle”. Pero también es clave llevar los neumáticos con la presión adecuada, los filtros en buen estado y los líquidos a su nivel óptimo “porque las deficiencias mecánicas también restan autonomía”.

Los neumáticos no pueden perderse de vista con el frío porque, según Itsaso Usabiaga, especialista en mantenimiento del vehículo de Euromaster, el eléctrico los equipa con medidas diferentes, poco habituales en los coches convencionales y es más difícil encontrar stock, sobre todo si son modelos de invierno específicos para ellos. “Máxime cuando está comprobado que el 30% de las incidencias mecánicas invernales se asocian a las ruedas”, precisa.

En Hyundai reconocen que la climatización aumenta el consumo y baja la autonomía si se usa mucho el vehículo. Es cierto que “la potencia que puede admitir la batería en carga se reducirá si está muy fría, pero a medida que se repone, la temperatura sube y, con ello, es posible que alcance su máxima capacidad más rápido”.

Al salir, mejor a tope

Por eso, Usabiaga recomienda salir con la batería cargada al 100%. Esta es la razón de que esta marca, al igual que otros fabricantes –BMW, Audi, Nissan y Mercedes-Benz, entre ellos–, incorporen en sus modelos una bomba de calor, que ayuda a recuperar la autonomía perdida por la climatización, pero también por el uso de la luneta térmica, el limpiaparabrisas, los asientos calefactados, los retrovisores eléctricos, etc. Y que al mismo tiempo integren una batería convencional de 12 voltios (la de toda la vida) para dar servicio a otras funciones como la radio, el navegador, los equipos electrónicos, etc., aclara Miguel.

Francesc Sabaté, responsable de desarrollo de sistemas de energía de Seat, sugiere que, “en condiciones adversas, es importante no agotar el acumulador de energía durante el trayecto y anticipar las paradas que sean necesarias para la recarga”. Una buena práctica es cargar justo después de la conducción para evitar que disminuya la temperatura, lo que mejora el rendimiento del proceso.

“Aunque las baterías se desarrollan para soportar temperaturas de hasta 40 grados bajo cero sin ningún riesgo añadido”, Sabaté aconseja que, “ante el frío extremo, es mejor estacionar en un aparcamiento cerrado, especialmente de noche”.

“Tampoco es gratis en un coche de combustión tener calefacción en los asientos, el volante, etc., sale del combustible”, aseveran en BMW. Pero las baterías de alto voltaje están preparadas para funcionar hasta con 40 grados bajo cero y 55 grados positivos y, al igual que en el convencional, elevar la temperatura del eléctrico consume energía. “Lo ideal es planificar la partida teniendo el cable de carga enchufado y programar la calefacción para no perder energía”, comentan.

“Vendemos muchos eléctricos en Noruega y el rendimiento allí no se ve demasiado afectado”, tranquilizan en Nissan. Y aunque reconocen que a partir de 10 grados bajo cero la batería puede cargarse más lentamente, cuando el vehículo está parado, una de las ventajas que tiene frente a los de combustión es que a través del móvil se puede programar la temperatura del interior, destacan.

Consejos de eficiencia

Además de programar la hora de la salida, precalentar el coche antes de partir es una forma de ahorrar energía, recomiendan en Tesla. Además, es importante que la batería alcance cierta temperatura porque, de lo contrario, se puede limitar su potencia y la del freno regenerativo.

Conducir de forma conservadora y limitar el uso de la energía en cabina, según Tesla, aumenta la autonomía del coche y la eficiencia, en particular en los meses más fríos. Es decir, lo aconsejable es circular a velocidad moderada, limitando la aceleración frecuente y rápida, usar los calefactores de los asientos y reducir las consultas a las aplicaciones que también merman energía.

En trayectos largos, Tesla sugiere comenzar la sesión rápida cuando la batería está caliente, así como usar neumáticos de invierno para mejorar el rendimiento y usar un líquido limpiaparabrisas específico para temperaturas bajas. Para alargar la vida útil de la batería es mejor no recargarla al 100% ni apurarla al máximo. Lo ideal es que esté entre un 20% y un 80% , aconseja Polo. Además, la recarga lenta ayuda a preservar la batería y si el coche va a estar estacionado mucho tiempo, lo mejor es usar la opción lenta para evitar problemas de arranque.

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