Evolución convergente

Una de las mayores cautelas que ocupan a los virólogos y epidemiólogos es la propagación de las variantes del coronavirus, y en particular de tres que ya van resultando familiares, la británica, la sudafricana y la brasileña. Pero la historia evolutiva del SARS-CoV-2 no acaba ahí ni mucho menos. Jeremy Kamil, de la Universidad Estatal de Luisiana y sus colegas internacionales han secuenciado (leído, gatacca….) los virus que circulan por Estados Unidos, y han hallado que las mutaciones que alteran la proteína de la espícula (las protuberancias que dan nombre al coronavirus) son bastante comunes. Y más aún, se han estabilizado (“fijado”, en la jerga) en varios linajes del agente infeccioso que circulan por el país.

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