Eva Sannum, la princesa que no fue | Gente y Famosos

La Casa del Rey convocó por sorpresa a una decena de periodistas al palacio de la Zarzuela en la Navidad de 2001. El pretexto, felicitar las fiestas. Pero la cita incluía una sorpresa. La puerta del salón en el que se celebraba la reunión se abrió de repente y apareció el Príncipe vestido con vaqueros azules, botas de ante, una chaqueta verde de espiga y un jersey de cuello alto. “Me han dicho que estabais por aquí y he decidido acercarme”, dijo a modo de presentación. Tomó una silla y se sentó junto a la mesita en la que se consumían cafés y turrones, pero él solo pidió un vaso de agua, quizá para pasar el trago. “Quiero comunicaros la decisión que hemos tomado Eva y yo. Por razones estrictamente personales y particulares, cada uno seguirá su camino en la vida. Hemos decidido acabar nuestra relación personal”.

Esta semana, 12 años después, Eva Sannum ha vuelto a ser noticia pero por motivos profesionales. La revista Kampanje, especializada en publicidad, ha informado de su contratación en la prestigiosa agencia Geelmuyden Kiese, a la que llega tras 10 años de trabajo en Try/Apt. “Pierden a uno de sus mejores talentos en la industria de la publicidad, al confirmarse la marcha de Eva Sannum después de 10 años a Geelmuyden Kiese”, contaba la publicación. Su perfil profesional ya figura en la página web de su nueva empresa, y junto a él, una foto de ella en la que se observa que, pese al paso de los años, sigue conservando su belleza.

Y es que después de romper con el Príncipe, Eva Sannum se convirtió en una gran profesional del mundo de la publicidad que ha ganado varios premios en el sector, como el Lápiz de Papel, que reconocen la calidad de sus textos como creativa publicitaria. También forma parte, como representante de la opinión pública, de la Comisión Profesional de Prensa, donde se encarga, junto a otros compañeros, de arbitrar las quejas a los medios. Por eso le ha tocado mediar con las diferencias entre la prensa noruega y los príncipes herederos Haakon y Mette Marit, quienes en varias ocasiones han denunciado ante este organismo que su vida más íntima ha sido vulnerada.

Precisamente fue Haakon quien presentó a don Felipe a Eva Sannum, amiga de Mette Marit. “Sé lo que es vivir observada, sé lo que es que te persiga una manada de periodistas por la calle. A veces tenía la sensación de que querían rebuscar en la basura para ver si encontraban algo interesante con lo que construir una historia”, ha recordado la ahora publicista cuando se le ha preguntado por su pasado.

Cuando don Felipe anunció que su relación con Eva Sannum había acabado, lanzó un deseo: “Espero que Eva y yo sigamos siempre siendo amigos. Sus cualidades son numerosas y quiero destacar algunas: su fortaleza, su dignidad, sensibilidad, capacidad de superación, sentido de la justicia y determinación por llegar a la excelencia de lo que se propone siempre me han impresionado. Y no sigo porque nunca acabaría de hablar”. Ante los periodistas también formuló una petición: “Espero que la dejen un poco tranquila ahora y pueda proseguir sus estudios”.

Don Felipe explicó también que antes de hacer todas estas declaraciones le había advertido a Eva de sus intenciones: “Ella sabe que estoy comunicando esto, y hablo en nombre de los dos”.

Era la primera vez que don Felipe se refería públicamente a su relación con la modelo noruega, que entonces tenía 26 años, y lo hacía para zanjar un noviazgo de cuatro años que nunca fue confirmado oficialmente.

Las de 2001 fueron probablemente las Navidades más tristes de don Felipe, a punto de cumplir los 34 años. Con el tiempo se supo que aquella decisión fue motivada por las recomendaciones de algunos consejeros de don Juan Carlos, quienes consideraban a la modelo inapropiada para ser algún día la reina de España.

En ese momento también comenzaba la otra vida de Eva Sannum, la princesa que nunca lo fue. Durante varios meses, la modelo todavía fue perseguida por los fotógrafos en Noruega, donde intentaba retomar su vida de estudiante y de ciudadana anónima. Un año después de la ruptura, Victoria Jounun, la madre de Sannum, aseguraba que su hija y el Príncipe seguían siendo amigos. Pero con el tiempo, el interés mediático por ella decreció, aunque de vez en cuando llegaban noticias suyas, como un fugaz viaje a Barcelona por motivos de trabajo. También aparecieron fotos con algunos jóvenes hasta que inició su relación con el que ahora es su esposo, Torgeir Vierdal, un prestigioso publicista con el que tiene dos hijos.

Ahora las imágenes que hay de Eva Sannum son empujando el cochecito en el que viajan sus niños o en las que aparece con su discreto marido.

La pareja lleva una vida tranquila y desahogada en Oslo. Tienen su hogar en un pequeño palacete de tres alturas edificado en 1880, de estilo neorrenacentista, valorado en 1,6 millones y una segunda residencia de verano en el campo. Eva ha logrado el anonimato que el príncipe Felipe le deseó el día en que anunció que ya no eran pareja.

Sannum no llegó a ser pricesa, pero su irrupción se sumó al debate sobre los matrimonios de los príncipes herederos. Tres años después de romper su relación con la modelo noruega, don Felipe se casaba con una periodista divorciada.

 

 

 

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