Estrategia frente coronavirus: Cómo reducir gastos para reactivar tu negocio | Economía

El alquiler de los inmuebles y las nóminas del personal son dos de los principales gastos fijos de cualquier negocio, a los que se unen otros variables, como los suministros de electricidad, agua y gas o proveedores, y los impuestos como el de Actividades Económicas o el de Bienes Inmuebles. Ahora que la política de supervivencia de muchos comercios exige reducir las facturas, ¿qué opciones hay?

Muchas empresas negocian con sus arrendadores el pago de las mensualidades y han puesto en marcha expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) para congelar el gasto en personal. El Gobierno aprobó en abril un real decreto de medidas económicas que, entre otras novedades, habilitaba un mecanismo para la renegociación y el aplazamiento del alquiler de locales comerciales de hasta cuatro meses.

Pero, ¿qué se puede hacer con otros gastos como los suministros y los proveedores? Los expertos coinciden en que el margen es escaso en sectores como la hostelería, el retail textil, los hoteles y el pequeño comercio de proximidad, que suponen algo más de un cuarto del Producto Interior Bruto (PIB) de España. Pero conviene comprobar, por ejemplo, que las tarifas energéticas se ajustan a las necesidades reales y renegociar los contratos con los proveedores, además de realizar un exhaustivo control de caja, que elimine todo lo superfluo. Solo así, serán capaces de comprar si dispondrán de liquidez suficiente que les permita retomar la actividad.

Hostelería

Este sector representa el 6,2% del PIB y da empleo a 1,7 millones de personas en España. Por lo que la caída de la actividad del 9% en enero al 5% en tan solo dos meses va a afectar a un gran núcleo de la población, tal y como recoge Pulso, la herramienta de Banco Sabadell que permite conocer la evolución del consumo y de la actividad comercial.

Gráficos de Pulso que comparan los sectores con mayor actividad en enero y en marzo de 2020. Fuente: Banco Sabadell.

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Según Hostelería de Madrid, patronal del sector en la capital, una cafetería promedio presenta una estructura de gasto del 30% en materia prima, del 25% en personal y del 20% en gastos fijos generales, para un margen comercial del 25%. Según el informe Impacto del Covid-19 en la Hostelería en España, elaborado por la consultora Bain & Company y EY (antes Ernst & Young), bares, cafeterías y restaurantes destacan por su escasísima liquidez: el 50% de estos negocios apenas aguanta un mes de desembolsos operativos fijos.

El pago de alquileres tiene un peso importante en los gastos. Los dueños de estos locales son, en su mayoría, propietarios individuales, por lo que disminuir el coste de arrendamiento durante la fase de desescalada dependerá de que la negociación entre propietario y negocio llegue a buen puerto. El decreto ley del Gobierno habilita que las personas físicas o jurídicas arrendatarias “de un contrato de arrendamiento para uso distinto del de industria o de vivienda” pueden pedir la moratoria del pago, siempre que se trate de una empresa pública o un gran tenedor (propietario de 10 o más inmuebles urbanos o uno de más de 1.500 metros cuadrados, al margen de plazas de garaje o trasteros). En el caso de que se trate de un pequeño propietario, se permitirá usar la fianza como pago, aunque tendrá que ser repuesta en un año.

En el capítulo de personal, los ERTE operarán como una tabla salvavidas para determinados establecimientos, aunque un 70% de estos negocios pertenece a autónomos y empresas de menos de tres empleados, ya con plantillas fuertemente ajustadas.

Las restricciones de aforo durante la desescalada permitirán un recorte en el gasto en proveedores por la drástica reducción del consumo. Los establecimientos que hayan invertido en aspectos como el ahorro en iluminación y en climatización, que dispongan de tarifas adecuadas en el suministro de gas y electricidad o que hayan incorporado tecnología eficiente en consumo energético para cámaras frigoríficas y electrodomésticos estarán más preparados para hacer frente a esta situación. Por eso conviene que los hosteleros comprueben que las tarifas energéticas se ajustan a las necesidades de la actividad y el buen funcionamiento de los electrodomésticos, para reducir la factura.

La industria de la moda

Acompañar la salida de los ERTE con la curva de afluencia de los consumidores es una de las soluciones que propuso este negocio que supone el 3% del PIB y que ya ha sido escuchada por el Gobierno. El recorte en gastos de personal será habitual durante los próximos meses. La actividad del sector ha pasado del 6% de facturación en enero al 2% en marzo, lo que supone también una caída significativa, de acuerdo con los datos de Pulso.

También aquí el precio de los alquileres supone una importante partida del gasto. Pese a la moratoria aprobada por el Ejecutivo en abril, muchas empresas aseguran que no han podido acogerse a ella. 103 marcas comerciales de diversos sectores, que reúnen 9.000 locales comerciales en toda España, han elaborado una iniciativa conjunta para explicar su situación al Gobierno y que les ayuden a renegociar sus contratos.

Las firmas de moda cuentan con un gran stock que no han podido vender durante el cierre de las tiendas a pie de calle y en centros comerciales. Según Javier Vello, socio responsable de Retail & Consumer Products de EY en España, “si el producto es muy de tendencia, difícilmente lo podrán mover hacia la temporada de otoño o hacia la siguiente de primavera/verano. De ahí que su objetivo ahora sea convertir ese producto en dinero, aunque eso signifique sacrificar la rentabilidad a cambio de venderlo rápidamente. En los últimos días casi todas las cadenas están haciendo fuertes descuentos en la compra online.

Según Vello, otros recortes de gasto son complicados en este sector debido a que ya lo ha ajustado mucho durante los últimos años. En el ámbito energético hay poco margen, puesto que los establecimientos han ido reconvirtiéndose hacia el consumo eficiente. En la última década estos negocios han buscado la reducción de este tipo de gastos ya que el consumo en vestido y calzado de los españoles no ha recuperado los niveles previos a la crisis económica. “2019 se cerró con un volumen de ingresos de 16.000 millones de euros, un 20% menos que en 2007”, apunta Vello.

Este experto cree que habrá “una gran transformación, en la que cada vez ganará más peso la concepción digital del negocio” y vaticina un importante cierre de tiendas. Sin duda, el más drástico de los recortes de gasto posibles.

Hoteles

ERTE es el acrónimo más escuchado entre los hoteleros y los recortes de plantilla se acentuarán en el futuro, pronostica Jorge Marichal, presidente de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat). La crisis acelerará la llegada de más innovación a este sector, que forma parte de la industria del turismo y que supone más del 12% del PIB. La inversión en tecnología va a abaratar ciertas tareas, “como el checking virtual”, apunta Marichal.

En España, según datos de la Cehat, el 70% de los gestores de los hoteles no son dueños del inmueble. “En muchos casos se están renegociando los contratos de alquiler con los grandes propietarios. Algunos han llegado a acuerdos con un porcentaje variable, que se acomoda a los tiempos y condiciones de la desescalada”. En el caso de los empresarios que son gestores y propietarios del inmueble, la alternativa que baraja Marichal para aliviar el gasto es pedir “un año de carencia en la hipoteca”.

La gran mayoría de los costes de un hotel son fijos, incluidos los gastos fiscales, como el Impuesto de Actividades Económicas o el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI). “Hasta que no recuperemos conectividad aérea y la gente no empiece a viajar, tener abiertos determinados hoteles es casi absurdo”, indica Marichal. “El ingreso de la habitación que no se vende hoy ya no se puede recuperar, aunque se venda mañana”.

Para cuantificar la caída de la actividad turística extranjera, Pulso facilita la comparativa entre el gasto medio de los ciudadanos extranjeros en España durante los últimos 30 días y el del mismo periodo en 2019 y las cifras muestran el drástico cambio de la situación: representa tan solo el 8%. Esto se traduce en una caída del 92% de los ingresos.

Pequeño comercio de proximidad

La tintorería de la esquina, la ferretería del barrio y otros negocios similares han vivido días dramáticos. Ni la digitalización ni el teletrabajo son aquí remedios eficaces para aminorar el gasto en el comercio que supone el 13% del PIB y aporta el 17% del empleo.

El ERTE es la figura a la que se han acogido muchos establecimientos, que han reducido el personal a la mínima expresión, considera Pedro Campo, presidente de la Confederación Española de Comercio (CEC). Para la reducción del gasto, una de las reivindicaciones de la CEC –que agrupa a 450.000 comerciantes, autónomos la mayoría, con 1,3 millones de asalariados–, es la moratoria en el pago de las cotizaciones a la Seguridad Social durante seis meses. La orden ministerial se publicó a finales de abril y permite a empresas y autónomos de 12 sectores económicos (como la agricultura, las artes gráficas, las peluquerías y centros de belleza o las agencias de publicidad) suspender durante medio año sin ningún tipo de interés las cotizaciones sociales. Pedro Campo lamenta que gran parte del sector del pequeño comercio queda excluido de estas ayudas.

En lo relativo al pago de alquileres, “la inmensa mayoría de los locales son propiedad de antiguos comerciantes que los alquilan como complemento de una pensión baja”, explica Campo. La moratoria del Gobierno al pago de alquileres puede aliviar el capítulo de gastos de las pymes y los autónomos, que se extendería durante el estado de alarma y sus prórrogas y, como máximo, a las cuatro mensualidades siguientes.

Para Pedro Campo, de CEC, sería ideal “adaptar el precio de los alquileres a las circunstancias reales de ventas mientras dure la crisis sanitaria”, más allá de estos primeros meses, aunque admite que “tampoco puede recaer sobre esos propietarios individuales la responsabilidad de la actual situación”.

Los Ayuntamientos están ofreciendo el retraso del pago o la bonificación de otros gastos fijos importantes como el IBI, el impuesto de las terrazas o el de basuras. Lo que puede suponer un respiro para muchos negocios que necesitan liquidez.

En cuanto a los gastos variables de funcionamiento como los suministros de luz y gas, el Gobierno habilitó en marzo la posibilidad de que empresas, pymes y autónomos aplacen el pago de estos servicios.

Al margen de estas opciones habilitadas legalmente, los comerciantes tendrán que realizar un control exhaustivo de sus finanzas, así como de sus cuentas con los proveedores para mantener el negocio a flote hasta que la situación sea más favorable.

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