Escuelas de formación: en «forma» al trabajo

A la velocidad que cambian los tiempos, sería más que un error que la sociedad no evolucionase prácticamente al mismo ritmo. Los trabajos no se salvan de esta tendencia a la que avanza el mundo. Digitalización e industria 4.0 son términos que ya a poca gente le son ajenos y que están prácticamente arraigados en compañías de éxito. Y este avance de la tecnología tiene que ir acompañada por la formación de empresarios y trabajadores en las nuevas formas de trabajo que existen en la actualidad, y la mejor forma para aprender es la enseñanza y la información que ofrece el sector especializado en esta materia.

En Castilla y León, el sector de la formación se erige como uno de los más importantes tanto para desempleados como para trabajadores en activo, así como de garantía juvenil. En este sentido, la cifra de negocio de las actividades formativas asciende a alrededor de 65 millones de euros, contando el plan regional, los fondos estatales y el sector privado. De estos, 43 millones se gestionan a través del Servicio Público de Empleo de Castilla y León (ECyL). Así, la cifra de negocio de las clases para las personas que carecen de trabajo asciende a algo más de 22 millones de euros, mientras que los cursos de Orientación, Formación e Inserción (OFI) obtienen unos 9 millones de ingresos, los destinados a Garantía Juvenil algo menos de 3 y para trabajadores en activo alcanzan casi también los 9 millones de euros.

Asimismo, el número de empresas dedicadas a esta tarea existentes en la región ascienden a un total de 781, que acogen a un total de 2.000 empleados encargados de dar cursos de todo tipo, como técnicas para opositar, aprendizaje de idiomas, para salir al mercado laboral, clases particulares de todo tipo de materias, etcétera. En el plan creado para este año, se estima que se realizarán un total de 691 cursos de 126 sectores o familias diferentes y todos ellos destinados a desempleados, repartidos entre las 9 provincias. En total, entre todas estas clases, ascienden a un total de 208.565 horas de aprendizaje.

Una de estas firmas que trabaja en el sector es el Grupo Aspasia. Esta agrupación empresarial formada en 2011 para «desarrollar el conocimiento, impulsar profesionales en un entorno adaptado a las nuevas tecnologías y perfeccionar las competencias a través de una metodología innovadora» trabaja a través del Ecyl formando a trabajadores en activo, a desempleados y en convocatorias específicas para garantía juvenil, todo por de una educación teórica e inmersiva. Con 200 trabajadores y más de 11 millones de euros de cifra de negocio, Aspasia realiza unas 335 acciones formativas presenciales y 260 en su modalidad online, lo que ha acarreado una formación de 3.000 alumnos en la primera opción y alrededor de 20.000 en la segunda.

Su presidente, Lorenzo Alonso, asegura que casi todos los cursos que imparten son «gratuitos» y es un servicio que se está dando a desempleados y a personas en activo para mejorar en su puesto laboral. Alonso apunta que en el sector regional, cada vez se «profesionaliza más y más» el aprendizaje que se imparte y, en consecuencia, mejoran los resultados y el propio temario. Asimismo, una de las características que implementa esta enseñanza es que aseguran un Certificado de Profesionalidad Oficial, que equivale a un título de grado de Formación Profesional (FP), y también ofrecen prácticas en empresa, como la titulación reglada actual.

Diversas competencias

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Aspasia cuenta con 25 centros repartidos por el territorio nacional, ocho en Castilla y León, repartidos por Soria, Zamora, Salamanca, Burgos y Valladolid, este último con cuatro sedes en su haber, donde se imparte formación en competencias como la dependencia, comercio, informática, calidad, medio ambiente, soldadura o automatismos, entre otros. Según Lorenzo, la tasa de empleabilidad que consiguen está «alrededor del 50 por ciento», teniendo algunos que alcanzan el 100 por cien del alumnado empleado, pero «nunca por debajo del 40%».

Estos cursos, además de la formación teórica, son inmersivos, poniendo a los futuros profesionales en «recreaciones» de los puestos de trabajo. «A la gente le sorprende cuando nos conoce, porque va a uno de nuestros centros y, por ejemplo, ve un bar en un aula. Pero no es así, es un centro de formación de hostelería, porque hay que enseñar a un camarero en un entorno de este tipo».

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