«Es un arrogante que pedía plenos poderes»

El primer ministro de Italia, Giuseppe Conte, ha sido recibido con gritos de «traidor» en el Senado, donde se ha presentado para recibir el voto de confianza, a pesar de que el día anterior pidió un «léxico respetuoso» y que «la República mantenga su rostro humano».

En el Senado, donde el «premier» también ha obtenido la confianza –han votado a favor 169 senadores, y le bastaba con 152 para obtener la mayoría-, se ha consumado el enésimo duelo entre Conte y el líder de la Liga, Matteo Salvini, que ha acusado al primer ministro de «falta de dignidad» y de «afán por la poltrona», además de no tener estilo y estar a las órdenes de Europa. Salvini ha criticado a Conte por haber sido capaz de todo para «tener una poltrona, hija de deslealtad y traición». «Le dejo su poltrona –ha añadido el exministro del Interior-, yo tengo mi honor y el afecto de millones de italianos».

Salvini ha mostrado su esperanza en volver al poder cuanto antes: «No podréis escapar al infinito, nosotros volveremos a la dirección del país y lo haremos por amor de Italia y no de las poltronas». El líder de la Liga ha atacado al Gobierno incluso por la designación del ex primer ministro Paolo Gentiloni al importante cargo de Asuntos Económicos en la Comisión Europea, ocupado por primera vez por un italiano: «Incluso la nómina de Gentiloni tiene su origen en el pacto con el diablo con Macron y Merkel. Todo por la poltrona, como momias de la primera república».

Político «desleal»

Muy dura fue la réplica de Giuseppe Conte a Salvini, lamentando que «los amigos de ayer se conviertan no en adversarios sino enemigos». «Con una cierta arrogancia, alguno unilateralmente -ha dicho Conte- decidió conducir a Italia a las elecciones siendo ministro del Interior, y siempre unilateralmente y arbitrariamente intentó concentrar en sus propias manos todos los poderes, plenos poderes. Si este era el esquema, el objetivo y el proyecto, es comprensible que todos aquellos que lo han obstaculizado por sentido de responsabilidad y en el respeto de la Constitución se hayan convertido en enemigos», afirmó, entre las protestas de los senadores de la Liga. «Asignar a los demás las propias culpas no es de digno de un líder», concluyó.

Degradación del clima político

Ante el clima de tensión y de enfrentamiento tanto en la Cámara de diputados como en el Senado, significativa ha sido la intervención de la senadora vitalicia Liliana Segre, de 89 años, deportada al campo de concentración de Auschwitz y superviviente del Holocausto: «La continua evocación de los símbolos religiosos me recuerda el ”Dios con nosotros”, uno de los lemas del nazismo. Es necesario restaurar un terreno de valores compartidos en la defensa constante de la democracia y de los principios de solidaridad nacidos de la Constitución».

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La senadora Segre ha expresado con crudeza los motivos de su preocupación al ver la degradación del clima de convivencia en la política italiana: «Me han preocupado los numerosos episodios que se han sucedido durante el último año que me han hecho temer una cierta barbarie con casos de racismo tratados con indulgencia, y la difusión de un lenguaje de odio». La senadora vitalicia relanzó una iniciativa para crear una comisión de control de los fenómenos de odio e intolerancia: «He visto sobre mi piel lo fácil que es pasar de las palabras de odio a los hechos; realizar esta comisión sería una señal de respuesta política a los problemas que tenemos delante».

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