Es Baluard, en el seno de la distopía

El ser humano lleva tiempo habitando el desbordamiento, sobrecogido ante la desmesura y completamente alienado por el exceso. El estremecimiento rom√°ntico provocado por la inconmensurabilidad de la Naturaleza ha mutado hacia el desasosiego por nuestra incapacidad para procesar la desproporci√≥n de est√≠mulos e informaci√≥n que sufrimos, para gestionar la gran cantidad de falsas necesidades y expectativas impuestas cuya frustraci√≥n nos provoca una constante infelicidad. Los montajes expositivos que realiza Aramburu, directora y comisaria habitual de Es Baluard, apelan a esta exuberancia turbadora, donde nos sobrepasa la exagerada profusi√≥n de piezas y su deliberada ubicaci√≥n disruptiva que dejan en evidencia la alienaci√≥n contempor√°nea que padecemos. El museo alberga ahora tres propuestas interconectadas que en realidad se convierten en una reflexi√≥n m√ļltiple sobre utop√≠as y distop√≠as, sobre presentes y futuros.

Ese porvenir incierto es el que contienen las novelas de Ballard que tratan temas como la ofuscaci√≥n tecnol√≥gica, el cambio clim√°tico, la violencia, el accidente, la obsesi√≥n y el sexo. Los comisarios de Ballard Baluard, M√©ndez y Nadal Suau, acompa√Īan su selecci√≥n con dos textos que se convierten a su vez en piezas. Desde una perspectiva cr√≠ptica, cr√≠tica, retadora, estimulante y compleja, la propuesta despliega una sutil interrelaci√≥n entre sus obras. Como si de un signo premonitorio y desasosegante se tratara, la Pluma negra de Viquez establece un eje que contiene un dibujo de Amparo Sard: una met√°fora perfecta de ese ser traspasado, perforado, trepanado por una era de la informaci√≥n, de la globalizaci√≥n y la hipervinculaci√≥n, que lo vac√≠a de contenido y lo desposee de intimidad.

Una intimidad que se hace p√ļblica en las fotos de Diana Coca, donde la artista combate los estereotipos femeninos en un escenario abierto en el que aparece como una mu√Īeca rota, un fetiche er√≥tico y objetualizado que cosifica a la mujer mientras establece los elementos de control patriarcal contra los que lucha. Voy a esconder las pruebas…, de Ruiz de Infante, es la pieza que, con una menci√≥n expresa a la distop√≠a especista y a la utop√≠a animalista, conecta esta exposici√≥n con las otras propuestas del museo. As√≠, en el marco de Colecci√≥n permanente 2018, se halla una pieza de Motorland, de Xisco Bonn√≠n, un proyecto en el que el individuo se diluye entre esos ¬ęno lugares¬Ľ del delirio del progreso compuestos por una desproporci√≥n de bloques de viviendas, autov√≠as fren√©ticas y tendidos el√©ctricos; junto a ella, la maqueta del conocido Device to Root of Evil, de Oppenheim, con el que el artista desea exorcizar este mundo endemoniado.

Resultados previsibles

Porque si algo ha convertido en diabólico y distópico nuestro planeta es la acción humana. Ello queda patente en Ellos y nosotros, donde la confrontación entre nuestra especie y los animales produce el resultado previsible. De eso da cuenta la exquisita e inquietante instalación de Veru Iché sobre la violencia del hombre; el constante dedo en la llaga de Rosalía Banet, que evidencia los horrores y desmesuras de la sociedad que hemos construido entre todos; el análisis crítico, incisivo e irónico que Moraza desarrolla sobre la relación y proporción entre los medios de producción, de vida y su necesidad; o el sarcasmo político-artístico de Levi Orta sobre las ridículas estructuras de la realidad.

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