Eroski prepara una nueva refinanciación tras la venta de Caprabo | Compañías

Eroski se prepara para abrir de nuevo el melón de su deuda. Tras la refinanciación que acordó en 2019, la cadena de supermercados negocia la venta de Caprabo y de sus tiendas en Baleares. Y después, tras el verano, espera volver a negociar con los dueños de la deuda para reducir su pasivo financiero, situado en los 1.300 millones de euros a cierre de 2020.

Eroski trata de volver a sus raíces. La cadena de supermercados lleva varios meses tratando de vender la enseña de supermercados Caprabo, que adquirió en 2007 por 1.300 millones de euros. También ha puesto en venta su negocio en Baleares, que en principio acometerá de manera conjunta a la enseña catalana. Espera obtener por todo ello 350 millones.

PwC pilota el proceso, que se ha lanzado al tiempo de la pandemia. Esto ha incrementado el apetito por las compañías de alimentación, que han mostrado durante este último año una resiliencia sin parangón. Las barreras para que nuevos competidores entren en Baleares incrementa también el valor de esta filial.

Uno de los contendientes con más posibilidades de ganar fue Bon Preu, pero finalmente desistió en su intento. Aún se mantiene en el proceso Carrefour y varios fondos de capital riesgo. La idea es contar con un ganador antes de verano.

Eroski espera recabar 350 millones. Y amortizar una parte de los 1.300 millones de deuda financiera que tenía a cierre de 2020. Pero no solo eso. Su idea es abrir entonces las negociaciones con los dueños de su deuda para obtener una quita.

Nuevos deudores

Cuando Eroski pactó en 2019 la nueva estructura de deuda, acordó realizar un primer pago a los bancos en diciembre de 2021 de 350 millones. El objetivo de la banca entonces era obligar a la cooperativa vasca a ir desprendiéndose de algunos de sus negocios para ir amortizando deuda antes de su vencimiento, en 2024. La premisa es que la compañía se centre en sus negocios y geografías esenciales a cambio de blindar su carácter cooperativo.

Al culminar la venta de Caprabo –donde Eroski pretende desprenderse de una participación minoritaria para mantener la central de compras–, la compañía podrá acudir ufana a sus deudores. Habrá cumplido con el primer hito de su plan de desinversiones. Pera después quedan otros negocios más pequeños, como las tiendas de deporte Forum Sport, las agencias de viajes, las gasolineras o sus activos inmobiliarios.

Y entonces pedirá que los dueños de su deuda le perdonen una cantidad análoga. Esta es una estrategia común en este tipo de operaciones. Se basa en una quita por cada euro de deuda amortizada. Las dificultades para ejecutar las garantías en la legislación española dan fuerza a Eroski en estas negociaciones.

La diferencia en este caso, con respecto a las negociaciones de 2019, es quién tendrá Eroski sentado enfrente. La mayoría de los bancos que formaban entonces el sindicato (Santander, BBVA, Bankia, entre otros) se han desprendido de sus posiciones. Se las han vendido a varios hedge funds y solo Kutxabank y Laboral Kutxa se mantienen en el sindicato de deuda. Según las fuentes consultadas son Hayfin, CrossOcean y Skelton Capital los que atesoran una mayor posición.

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